Un nuevo comienzo después de los 60: ‘Sentía pena por las mujeres que viajaban solas, lo intenté y encontré la verdadera alegría’
Charlotte Simpson en Ecuador. Foto: Cortesía de Charlotte Simpson

La Navidad posterior a la muerte de su esposo, Charlotte Simpson se fue de vacaciones con su hija. En su grupo turístico que se dirigía a Marruecos se encontraban dos mujeres que viajaban solas. “Sentí lástima por ellas“, comenta Simpson, riéndose. “Parecía absurdo. Les preguntaba de vez en cuando cómo se sentían y les encantaba. Ambas mujeres contestaron: “De verdad lo disfrutarías”. Yo decía: ‘¡No sé qué hace que las personas piensen que me gustaría estar sola en un viaje!'”.

En sus siguientes vacaciones, Simpson visitó China con su cuñada. Ahí conocieron a una mujer que festejaba sus 80 años. “Y ella estaba sola. Tenía un verdadero espíritu de aventura. Una señora muy genial”.

Para el siguiente viaje, Simpson hizo una reservación para viajar a Italia. Invitó a sus amigos y familiares. “Nadie quería ir. Comencé a pensar en la señora de 80 años y en las damas del viaje en Marruecos. Todas se la pasaron muy bien y nadie lució triste, así que (pensé) que lo intentaría“.

Llegar sola a Italia fue “una gran lección de vida de viajeros“. Su equipaje desapareció y tardó 11 días en aparecer. Pero se volvió más amigable y extrovertida. “Simplemente me la pasé increíble“.

Eso ocurrió en 2009 y desde entonces Simpson con frecuencia viaja sola, en ocasiones se une a personas que conoció en viajes anteriores, escribe un diario a medida que transcurre su viaje, hace listas de otros lugares para visitar, a veces planea el próximo viaje mientras regresa a su casa en Illinois desde su destino más reciente, sintiéndose “llena de energía y eufórica”.

Charlotte Simpson en las Islas Galápagos. Foto: Cortesía de Charlotte Simpson


Conoció a su esposo en la universidad cuando impartían clases. Aunque fueron “una pareja frugal”, ella y su esposo, Roy, visitaron los 50 estados de Estados Unidos, incluyendo las visitas a la familia (él tenía 12 hermanos) y las conferencias cuando fue el director de la escuela. Pero el número de los viajes internacionales que Simpson ha hecho sola desde hace mucho tiempo superaron el número de los viajes que realizó con su esposo durante los 31 años que estuvieron casados. De los más de 80 países que ha visitado, visitó sola al menos 60 y ahora motiva a otros aspirantes a ser viajeros solitarios, al publicar sobre sus aventuras como Travelling Black Widow (Viuda Negra Viajera) para sus 17 mil seguidores de Instagram.

De alguna manera, Simpson, cuya edad es un secreto muy bien guardado, está cumpliendo un sueño de la infancia. En su juventud, anheló ser sobrecargo, e incluso le escribió a TWA y PanAm preguntando por sus requisitos, pero sus abuelos se sentían “devastados” por su plan de salirse de la universidad antes, y ella “simplemente no podía hacerlos pasar por eso”

Al crecer en Rockford, Illinois, sus primeras experiencias de viaje llegaron de forma indirecta a través de las vacaciones de otras personas. “Mi madre trabajó como la señora de la limpieza de una familia muy rica, y todos los años traían recuerdos, chucherías y dulces, para mi hermana pequeña y para mí”, comenta. “Pensé: ‘Oh, Dios, quiero ir a esos lugares'”.

En aquellos días, las vacaciones significaban principalmente conducir hacia el sur con su abuelo para checar su propiedad en Alabama. Cuando era niña, Simpson conocía el Libro Verde, junto con su guía para los automovilistas de color. Solo en una ocasión se interrumpió el viaje familiar, por “un gran edificio cuadrado” con un letrero que decía “‘Coloureds Hotel’. Solía tener muchas ganas de verlo en la carretera”, comenta. “Los viajes no estaban disponibles para nosotros”.

Quizás esas experiencias aportaron fuerza y significado adicionales a sus viajes actuales. “No lo había pensado de esa forma”, dice. Pero entonces comienza a recordar su reciente estancia en el Grand Hotel Continental en Bucarest. “Tenía una escalera enorme, y recuerdo que subí esa escalera y pensé: ‘¡Guau! Desearía que mi abuela y mi abuelo pudieran estar aquí, porque estaríamos juntos en esos viajes hacia el sur y no podríamos quedarnos en ningún lado, y aquí estoy en Rumania en este fabuloso hotel, en esta gran escalera, y nadie asume que soy la camarera”.

Pero hay un viaje vital que Charlotte inició con Roy y que aún no ha completado. En las vacaciones de primavera iban a algún lugar cálido “con la idea de probarlo para cuando se jubilaran”. Estuvieron en Costa Rica cuando Roy tuvo la enfermedad “que finalmente indicó que tenía cáncer”. Pero, aunque a Simpson le encanta viajar, en los 13 años transcurridos desde la muerte de Roy, le ha resultado imposible encontrar ese lugar “donde asentarse”.

“Es algo que continúa para mí”, comenta. “Nunca imaginé que me reubicaría sola. Por ahora, me quedo aquí en Illinois y esta es mi base. Es posible que me quede aquí hasta que sea una anciana”.