Los animales ‘cambian de forma’ en respuesta a la crisis climática
La cacatúa gang-gang se encuentra entre las especies cuyos picos han aumentado de tamaño a medida que el clima se vuelve más cálido. Foto: William Robinson/Alamy

Los animales están cambiando cada vez más de forma debido a la crisis climática.

Científicos descubrieron que los animales de sangre caliente están cambiando su fisiología para adaptarse a un clima más cálido. Entre estos cambios se encuentran picos, patas y orejas más grandes para regular mejor su temperatura corporal.

Cuando los animales se sobrecalientan, las aves utilizan sus picos y los mamíferos utilizan sus orejas para dispersar el calor. Algunas criaturas en climas más cálidos han evolucionado históricamente para tener picos u orejas más grandes para disipar el calor con mayor facilidad. Cada vez se vuelven más evidentes estas diferencias a medida que el clima se vuelve más cálido.

Si los animales no pueden controlar su temperatura corporal, pueden sobrecalentarse y morir. Los picos, que no están cubiertos por plumas y, por lo tanto, no están protegidos, son un lugar de intercambio de calor significativo, al igual que las orejas, las colas y las patas en los mamíferos si no están cubiertos por pelaje.

El pico del loro mulga (Psephotus varius) ha aumentado de tamaño. Foto: Minden Pictures/Alamy

La revisión, que se publicó en la revista Trends in Ecology & Evolution, descubrió que dichas diferencias se observan especialmente con mayor evidencia en las aves.

La autora del estudio, Sara Ryding, ornitóloga de la Universidad de Deakin, comentó: “El cambio de su morfología no significa que los animales se estén adaptando al cambio climático y que todo está bien”.

“Simplemente significa que están evolucionando para sobrevivir a él, pero no estamos seguros de cuáles son las demás consecuencias ecológicas que implican estos cambios, o que en realidad todas las especies sean capaces de cambiar y sobrevivir”.

Aunque los científicos afirman que es difícil señalar al colapso climático como la única causa del cambio de la morfología de los animales, es el factor en común que se observa en los estudios en todas las regiones geográficas y en una gran variedad de especies.

Entre los ejemplares se incluyen varias especies de loros australianos que desde 1871 han mostrado un aumento del 4-10% en el tamaño de su pico, cambio correlacionado con exactitud a la temperatura de verano de cada año.

Por otra parte, la investigación sobre los juncos de ojos oscuros de América del Norte, una especie de pájaro cantor pequeño, mostró un vínculo entre el aumento del tamaño de su pico y las temperaturas extremas a corto plazo en ambientes fríos.

Los investigadores también reportaron el aumento de la longitud de la cola en los ratones de campo, y el crecimiento en el tamaño de la cola y las patas en las musarañas enmascaradas. Se demostró que los murciélagos en climas cálidos tienen alas más grandes.

La investigación sostiene que es probable que el cambio de morfología de los animales continúe a medida que el clima se vuelve más cálido. Destaca: “Es probable que el aumento de la temperatura asociado al cambio climático influya, entre otras cosas, en las necesidades de termorregulación de los animales”.

“El aumento de la temperatura que se experimenta como parte del cambio climático puede suponer la selección de apéndices más grandes que faciliten la disipación eficiente del calor o provocar la flexibilización de la selección de apéndices pequeños a través de los cuales se podría perder el calor corporal de forma perjudicial en climas fríos”.

Se ha demostrado que las alas del gran murciélago de hoja redonda están aumentando de tamaño. Foto: Nature Picture Library/Alamy

Aunque los cambios son pequeños, Ryding señaló que esta situación podría cambiar a medida que el planeta se calienta.

“El aumento en el tamaño del apéndice que observamos hasta este momento son bastante pequeños, menos del 10%, por lo que resulta poco probable que los cambios se noten de inmediato”, explicó. “Sin embargo, se prevé que los apéndices prominentes, como las orejas, aumentarán, por lo que podríamos terminar con una versión live-action de Dumbo en un futuro no muy lejano“.

Ryding pretende investigar el cambio de la morfología en las aves australianas en persona mediante el escaneo 3D de los especímenes de las aves en los museos de los últimos 100 años para determinar qué especies de aves están cambiando el tamaño de su apéndice en consecuencia del cambio climático.

“En muchas ocasiones, cuando se debate sobre el cambio climático en los principales medios de comunicación, la gente se pregunta: ‘¿los humanos pueden sobrevivir a esto?’ o ‘¿qué tecnología puede resolver esto?’ Ya es hora de que reconozcamos que los animales también tienen que adaptarse a estos cambios, pero esto está ocurriendo en una escala de tiempo mucho más corta de lo que ha ocurrido durante la mayor parte del tiempo evolutivo”, indica Ryding.

“El cambio climático que hemos creado ejerce mucha presión sobre ellos, y aunque algunas especies se adaptarán, otras no“.

Se desconoce si estos cambios afectarán a los animales en otras formas, por ejemplo, picos de mayor tamaño podrían afectar la forma en que se alimentan las aves, tema que los científicos planean investigar en futuros estudios.