Bolsonaro bloquea el acceso gratuito a tampones y toallas femeninas para mujeres desfavorecidas en Brasil
Protestas por el Día Internacional de la Mujer en Sao Paulo en marzo. Foto: Cris Faga/NurPhoto/REX/Shutterstock

La decisión del presidente Jair Bolsonaro de bloquear un plan para distribuir toallas femeninas y tampones gratuitos a niñas y mujeres desfavorecidas generó indignación en Brasil, donde se calcula que la pobreza menstrual mantiene a una de cada cuatro niñas fuera de la escuela.

Bolsonaro vetó parte de un proyecto de ley que habría otorgado productos sanitarios sin costo alguno a grupos que incluyen a personas sin hogar, presas y adolescentes en las escuelas públicas. Se esperaba que beneficiara a 5.6 millones de mujeres y formaba parte de un conjunto más amplio de leyes para promover la salud menstrual, que ha sido aprobado por los legisladores.

Tabata Amaral, del Partido Socialista Brasileño (PSB) y una de las 34 diputadas federales multipartidistas coautoras del proyecto de ley, comentó que el presidente había mostrado su “desprecio por la dignidad de las mujeres vulnerables” al vetar el plan la semana pasada.

“Bolsonaro dice que este proyecto va ‘contra el interés público‘; yo digo que lo que va contra el interés público es que las niñas pierdan alrededor de seis semanas de clases al año por estar menstruando”, comentó Amaral a The Guardian.

Amaral está entre las políticas y otros grupos indignados por las justificaciones ofrecidas para el veto, entre ellas el hecho de que proporcionar productos sanitarios gratuitos a las niñas y mujeres pobres “favorecería a un determinado grupo”. Muchos expresaron su enojo utilizando el hashtag #LivreParaMenstruar (libre para menstruar).

Jacqueline Moraes, vicegobernadora del estado sudoriental de Espírito Santo, tuiteó: “¿Es un ‘privilegio’ que una mujer pobre tenga derecho a un tampón? ¡No! ¡Es una política social, de salud pública!”

El veto es absurdo e inhumano“, dijo Rozana Barroso, presidenta de la Unión Brasileña de Estudiantes (UBES).

“Muchas alumnas se ven impedidas a estudiar porque dejan de asistir a la escuela debido a que no tienen una toalla sanitaria”.

¿Se han imaginado alguna vez utilizar papel, periódico o restos de papel para contener la menstruación? Esta es una dura realidad, especialmente entre las jóvenes. En medio de la pandemia y el empeoramiento de la desigualdad social, esta situación ha empeorado aún más”.

En mayo, un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y del Fondo de Población (UNFPA) reveló que 713 mil niñas en Brasil viven sin tener acceso a un baño; alrededor de 4 millones de niñas no disponen de instalaciones higiénicas adecuadas en la escuela, como toallas sanitarias y jabón, y al menos 200 mil niñas carecen incluso de las instalaciones higiénicas mínimas en la escuela, como baños.

Amaral rebatió la afirmación del gobierno de que la fuente de los 84 millones de reales anuales para cubrir el plan no era clara, señalando que se había especificado que sería financiado por el ministerio de salud y el fondo penitenciario nacional. Ella lidera la campaña para anular el veto.

Señaló que el Ministerio de Salud tiene que pagar los costosos tratamientos y cirugías resultantes de las complicaciones que surgen después de que las mujeres utilizan artículos como toallas y ropa vieja durante su menstruación. La mitad de las mujeres brasileñas informaron que habían recurrido a estas alternativas, dijo.

Barroso está movilizando a los estudiantes para que recolecten productos higiénicos para entregarlos en las escuelas. “Este no es el país que queremos y por eso a través de UBES, que representa a más de 40 millones de estudiantes, ayudamos a construir este proyecto de ley y vamos a luchar contra este veto”.

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