‘Apenas ha empezado y ya estoy aterrorizada’: mi curso intensivo en Succession
Logan Roy (Brian Cox), jefe del conglomerado mediático Waystar Royco, y también jefe de su disfuncional familia. Foto: Peter Kramer/HBO

Mi montaña de series por ver es peor que la de libros por leer, pero al menos todas las series de prestigio que tengo que ver han terminado. Las veré, pero no hay urgencia. No ocurre lo mismo con Succession, otra entidad repleta de premios, a la que me instan críticos y amigos. Se me pasaron dos temporadas y ahora está a punto de llegar la tercera temporada de la épica historia del barón de los medios de comunicación Logan Roy y su clan. Ha llegado el momento de adentrarse en ella.

Primera temporada, primer episodio

Apenas ha empezado y ya estoy aterrada. Tardo en darme cuenta de que la música es la que me asusta. Lo que yo llamo el “siniestro plinky-plink”, pero que un amigo mío más musical y culto me aconseja que es mejor llamarlo “el sinuoso cromatismo de la melodía”, es la cosa más inquietante que he escuchado en mi vida.

Esto hace que sea difícil concentrarse, pero creo que ya he entendido los principales personajes y acontecimientos. Logan, el padre de familia de 80 años (Brian Cox), se niega a dejar su imperio Waystar Royco y pasar el puesto de director general al presunto heredero aparente, Kendall (Jeremy Strong). Cuando sufre un derrame, todo el mundo empieza a competir por su posición, incluido su hijo menor, Roman (Kieran Culkin), y su única hija, Shiv (Sarah Snook). Ella es aparentemente liberal, pero sospecho que en el fondo es como su papá.

También están el excéntrico hijo mayor, Connor (Alan Ruck), y Greg (Nicholas Braun), un primo lejano nervioso y poco sofisticado que aparece con la esperanza de conseguir un trabajo de su abuelo.

Las dinámicas, las jugadas, las contrajugadas, las motivaciones abiertas y encubiertas… todo es vertiginoso y el guion es deslumbrante. Son personajes que todo el mundo remotamente relacionado con la serie conoce claramente a la perfección. Pensé que yo sería un blanco más difícil, pero estoy enganchada.

Primera temporada, segundo episodio

El segundo episodio se titula Shit Show at the Fuck Factory, y parece un punto tan bueno como cualquier otro en el que destacar que, aunque ya había absorbido los fundamentos de la estructura de Succession por ósmosis cultural, no tenía la menor idea de que se trata de una comedia. Es decir, no lo es, incluso en esta primera fase puedes prácticamente palpar la creciente expansión de la tragedia, pero es tan, tan divertida. No sé por qué me sorprende que una serie creada por Jesse Armstrong de Peep Show sea tan ingeniosa como inteligente y atractiva, y estructuralmente sólida y todas esas cosas buenas.

Acontecimiento principal: el Logan-kraken despierta y todos se acobardan y aterrorizan una vez más, incluida yo.

Primera temporada, tercer episodio

Con las acciones de Waystar cayendo a mínimos peligrosos, Kendall, a la izquierda, se enfrenta a una gran crisis que implica una deuda bancaria secreta. Foto: HBO

Kendall consigue 4 mil millones de dólares de su amigo de la universidad, el inversionista de capital privado Stewy, para evitar el desastre tras enterarse de que la empresa tiene una deuda secreta de 3 mil millones de dólares. Papá no está contento con su decisión. Y cuando papá no está contento, nadie está contento.

Roman ha eyaculado sobre la ventana de su despacho. No sé si esto es propio de él o algo que hacen todos los ricos. Si conozco a alguno, se lo preguntaré.

Todavía no he mencionado a un personaje principal porque mi odio hacia el bulto andante de gimoteos, vómitos de neurosis, necesidades y carencias morales que es el prometido de Shiv, Tom Wambsgans (Matthew Macfadyen) me debilita tanto que no puedo escribir. Greg ahora es su asistente y metafórico (hasta ahora) saco de boxeo.

Primera temporada, episodios cuarto al sexto

¡Caramba! El juego está en marcha sin duda. Wamblefool, todo instinto escurridizo e infantilismo irritante, ha involucrado a Greg en el encubrimiento de un largo escándalo de sexo y muertes en su departamento. Greg sacó copias de varios documentos que le pidieron que destruyera. Kendall está tramando iniciar una moción de censura contra su padre y yo caigo de rodillas implorándole que no lo haga.

Sospecho que no debemos sentir tanta pena por Kendall como la que siento yo. Pero hasta ahora, el particular genio de la serie parece ser el de mantener a toda esta gente, miembros del 0.00001%, reconocible y desafiantemente humana, y ha funcionado demasiado bien en mí. Kendall es todos los niños emocionalmente dañados que has conocido. Los problemas entre padre e hijo aparecen en una conferencia y no en la mesa del comedor, pero son los mismos que en cualquier otra familia, y son eternos. Kendall quiere ser director general porque para su padre nunca ha sido nada. Me está matando. Todo el reparto es superlativo, pero la intensidad atormentada de Jeremy Strong es algo más.

Oh. Lo hizo. O más bien, no lo hizo. El voto fracasó. Kendall disparó al rey y falló. Nada bueno puede salir de esto.
Tom obligó a Greg a comer ortolan. No vi venir esta frase.

Primera temporada, séptimo episodio

Los Roys se reúnen para una sesión de terapia familiar en el rancho de Connor. Sale tan bien como se podría esperar, y Kendall regresa a las drogas. Me parece justo.

Primera temporada, episodios octavo y noveno

Cuando Shiv, a la derecha, se casa con Tom Wambsgans en Inglaterra, conocemos a Caroline, en el extremo izquierdo, interpretada por Harriet Walter, madre de Shiv, Kendall y Roman. Foto: Landmark Media/Alamy

A la patética despedida de soltero de Wambsgans le sigue un viaje a Inglaterra para su boda con Shiv. Harriet Walter interpreta a la gloriosamente fría y egocéntrica madre de Shiv, Kendall y Roman, Caroline, lo que explica todas las partes tóxicas de los descendientes de Roy que Logan no explica.

Kendall, oh Dios, Kendall, ¿por qué, por qué?, ahora está organizando una toma de posesión hostil. Me escondo detrás del sillón como si volviera a tener ocho años y esto fuera Doctor Who.

Primera temporada, episodio 10

Kendall le entrega los papeles de la toma de posesión a Logan en la boda, luego se droga con un mesero y termina haciéndole un Chappaquidic en el río local. Logan se ofrece a encargarse de ello, de él, si cancela la toma de posesión. Kendall acepta y Logan se lleva a su hijo destrozado en brazos mientras llora. Tal vez eso es todo lo que cada uno de ellos siempre quiso, estas extrañas y corruptas almas.

En el lado positivo, está la cara de Tom cuando Shiv lo hace aceptar un matrimonio abierto en su noche de bodas.

Está demasiado buena: como sátira, crítica a la desigualdad, drama familiar, tragedia shakespeariana y comedia corporativa. Rodando…

Segunda temporada, primer episodio

Kendall, mi Kendall, es sacado de la rehabilitación para rechazar el intento de toma de posesión públicamente. Ahora es el perro faldero de Logan y hace lo que le dicen. Mientras tanto, Logan le dice en secreto a Shiv que será su sucesora. Se puede ver cómo se abren las fauces de su ambición en su interior. Tom también es ascendido, maldita sea.

Se elaboran planes para convertir el imperio familiar en un behemoth mediático heredado, tan grande que no puede evitar convertirse en el último en sobrevivir.

Segunda temporada, segundo episodio

La ambición de Shiv despierta cuando Logan le dice en secreto que es su sucesora elegida. Foto: Home Box Office/HBO

La humillación de Kendall continúa, al igual que su consumo de drogas. Shiv renuncia/es despedida por su jefe Gil, parecido a Bernie Sanders. Connor comienza a pensar en presentarse como candidato, una forma tan sencilla como cualquier otra de recordarnos lo que el dinero hace a la meritocracia y solo una de las muchas, muchas formas que Succession encuentra para animar temas contemporáneos en la era Trump/Fox sin ralentizar el ritmo ni volverse pedagógica. Perfecto.

Segunda temporada, tercer episodio

Nunca ha salido nada bueno de reunirse en un castillo húngaro, y así se demuestra aquí. En un retiro corporativo para discutir la adquisición de un conglomerado de medios de comunicación rival propiedad de la familia Pierce, Logan suelta la demostración más clara hasta el momento de su dedicación personal y profesional de gobernar a través del miedo, al hacer que Tom, Greg y Karl se paseen por la sala como cerdos en un “juego” llamado Jabalí al suelo.

El poder corrompe, y el poder absoluto sobre los empleados atrapados en el este de Europa contigo te corrompe absolutamente.

Segunda temporada, cuarto episodio

Un disparo en el edificio envía a los Roys a la habitación del pánico de la empresa junto con Rhea Jarrell (Holly Hunter), que es la intermediaria de la familia Pierce, pero que parece muy interesada en insinuarse en las buenas costumbres de Logan. Wambsgans (la pegajosa perfección de este nombre nunca me dejará) y Greg son enviados a otra parte, lo que me postró con júbilo incluso antes de que Greg revelara que copió documentos confidenciales y chantajeara a Tom para obtener un ascenso.

Rhea acepta presentar la candidatura de Logan a los Pierce si Royco despide a su presentador de noticias, Mark Ravenhead, que simpatiza con los nazis. Ahora que Logan puede poner precio a la integridad moral, es un adiós para Mark.

Y hola a la erección de Roman, que no está presente delante de sus amigas, pero que se mantiene orgulloso para la ejecutiva de la compañía Gerri mientras ella lo humilla por teléfono. Esta gente podría pagar la terapia, pero ¿no sería eso aburrido?

Segunda temporada, episodios quinto al octavo

Rhea Jerrell (Holly Hunter) pasa un fin de semana con la familia Roy en la casa de la familia Pierce. Foto: Home Box Office/HBO

Una mezcla de idas y vueltas entre los Pierce (una familia tan pretenciosa y horrible que uno se siente inequívocamente a favor de los sin pretensiones horribles Roys) y Waystar; la creciente amenaza de exposición en torno al encubrimiento de los cruceros; el posible suicidio (por ese disparo) de un empleado acosado; la inquietante presencia de Rhea y una inminente investigación del Senado hacen de esta tanda de episodios un viaje tremendamente cambiante.

A través de todo ello, la aplastante culpa y miseria de Kendall se mantiene constante, agravada por una visita forzada de Logan para conocer a la familia del hombre que murió en el río. En su desesperación, intenta confesar sus pecados a su madre, pero ella no se lo permite, sino que prefiere hablar de huevos. No sé cómo Strong se las arregla para encontrar 87 maneras para interpretar a esta mera cáscara de hombre, pero lo hace.

Segunda temporada, episodio noveno

Tom Wambsgans y Gerri Kellman (J Smith-Cameron), asesora general de los Roy, en la audiencia del Senado. Foto: HBO/Kobal/Shutterstock

Y las paredes se derrumban…

El denunciante del escándalo de los cruceros se hace público, Wambsgans estropea su testimonio en el Senado, Kendall recupera algo de terreno para papá y Shiv disuade de comparecer al testigo que habría puesto el último clavo en el ataúd de Royco. En medio de todo esto, hay una escena en la que los dos hermanos mayores se burlan de Roman (sobre su trastorno de estrés postraumático después de haber sido rehén en Medio Oriente), que ayuda a explicar por qué no solo deseamos cosas malas a esta familia loca y monstruosa: en algún nivel fundamental, se quieren. El dinero y el miedo se interponen, pero hay un pequeño núcleo de ternura en el fondo de todo el asunto.

Es esto, por supuesto, lo que hace que mi propio corazón se llene de pavor cuando se trazan planes para privatizar la empresa, pero se necesita un “sacrificio de sangre” para apaciguar a los accionistas.

Segunda temporada, episodio 10

Es Kendall. Por supuesto que es Kendall. Será culpado públicamente de todos los pecados de Royco y despedido. Besa a su padre cuando se entera de su destino y se presenta ante las cámaras para cumplir con su deber y su penitencia y salvar el imperio.

Pero, pero. Nunca en la historia del drama familiar-empresarial-sátira-tragedia-Shakesperiana se ha debido tanto por parte de tantos a una coyuntura tan pequeña.

Pero, dice Kendall, su padre lo sabía todo, lo vigilaba todo, lo firmaba todo. El imperio ha sido destruido. Kendall se levanta y yo también.

En su yate, mirando, Logan sonríe. Algunos consideran que esto es una señal de que orquestó las cosas para inculcar a Kendall el instinto asesino del que hasta ahora ha carecido y que lo convertirá en un director general capaz. Yo creo que solo está preparando una nueva pelea. Que comiencen los juegos de la tercera temporada. El sinuoso cromatismo de la melodía no dice ni la mitad.

La tercera temporada de Succession comienza el domingo 17 de octubre.