‘Solo quiero regresar a la normalidad’: cómo los confinamientos cambiaron nuestros hábitos capilares
'En el primer confinamiento, muchas de las hijas de mis clientes, en su adolescencia, se decoloraron mucho el cabello', dice el estilista Paul Sandowsky. Pero esta vez, la gente apostó por lo seguro. Foto: Lambert And Young/Getty Images

En medio del sexto confinamiento de Melbourne, decidí que tenía que hacer algo con mi cabello.

Como las posibilidades de que se redujeran las restricciones parecían cada vez menos probables, cedí y compré un tubo de tinte que mi estilista me prometió que evitaría que mis mechas rubias se volvieran amarillas como las de Los Simpsons. Mientras me aplicaba torpemente la crema en mis puntas abiertas, me fijé en el nombre del tono: “beige claro“.

No soy la única que ha recurrido al tinte de caja. La empresa de venta en línea de productos capilares y de belleza AMR informó que los ingresos por productos de tinte para el cabello aumentaron un 240% en agosto de 2021, en comparación con agosto de 2020. La gente no solo buscaba el tinte para el cabello. Los ingresos por removedores de tinte para el cabello también aumentaron un 194% este agosto, en comparación con el año pasado. Al mismo tiempo, algunas zonas de Nueva Gales del Sur, Victoria y Queensland se enfrentaban a órdenes de confinamiento y al aumento del número de casos. No parece ser una coincidencia.

Parece que hay algo diferente en la forma en que manejamos nuestro cabello en 2021. En el primer confinamiento de Sidney, con la seguridad de que nadie me vería en público, me teñí el pelo de un tono rosa poco natural.

Izquierda: Cabello ‘rosa malva’ de Justine en 2020. Derecha: de regreso al ‘beige claro’ en 2021.
Foto compuesta: Justine Landis-Hanley

Y no fui la única. Varios estilistas con los que hablé en ese momento dijeron que una ola de clientes estaba eligiendo tonos brillantes de azul, rosa y morado mientras estaban atrapados por el confinamiento, sin estar obligados por los estrictos códigos de vestimenta de los centros de trabajo.

El peluquero de Melbourne, Paul Sandowsky, coincidió en que sus clientes estaban “experimentando más y jugando con el color de su cabello“.

Durante el primer confinamiento, muchas de las hijas de mis clientes, en su adolescencia, se decoloraron mucho el cabello… Tuve un buen número de personas que vinieron y necesité pasar cinco horas arreglando lo que prácticamente destruyeron durante el primer confinamiento”, cuenta Sandowsky.

Añade que, al otro lado del panorama, vio que los clientes de más edad elegían dejar crecer su color y aceptar sus canas naturales. En comparación, durante los últimos confinamientos de Melbourne, un mayor número de clientes le ha pedido a Sandowsky que mezcle su color y lo envíe por correo, para poder retocar sus raíces en casa.

Muchos, como yo, apuestan por lo seguro con el color.

Mi amigo Michael Sun (que ahora trabaja en Guardian Australia) añadió mechas verde neón a su cabello negro cuando Sídney se dirigía a su primer confinamiento el año pasado. Pero desde entonces crecieron las mechas y se las cortó. Atrapado en casa desde junio, Sun cuenta que simplemente ha pasado “muchos meses con el pelo cada vez más largo de forma progresiva”.

Simplemente, ahora mismo se ve como algo extremadamente desaliñado“.

Mientras que el anuncio del confinamiento del año pasado lo motivó a aventurarse y cambiar de look, esta vez el cansancio se apoderó de él. “El año pasado fue aburrido y hedonista; este año es aburrido y fatalista“, dice.

“Ya nos hemos acostumbrado a los confinamientos. Es algo así como ‘estamos en esto a largo plazo, vamos a ajustarnos a ello’… Es como si no tuviéramos energía para hacer nada además de sobrevivir”.

Izquierda: Michael Sun con mechas verdes en 2020. Derecha: un corte “desaliñado” en 2021.
Foto compuesta: Justine Landis-Hanley/Michael Sun

El primer confinamiento representó un cambio radical en nuestra existencia. Para muchos fue, sin duda, un momento difícil, incluso aterrador. Pero también supuso una novedad el hecho de tener que quedarse en casa, y la libertad que implicaba estar fuera de la vista del público.

Durante gran parte de los últimos meses, la vida ajena a los confinamientos es lo que se siente como una novedad para los que vivimos en Sídney y Melbourne. Pasamos semanas esperando el día en el que podamos viajar a más de 5 km de nuestras casas, o cenar sentados en un restaurante.

Sandowsky comenta que, con el levantamiento de las restricciones en Melbourne por primera vez en meses, “no puede creer la cantidad de compromisos que están llegando”.

“Estoy ocupado hasta finales de noviembre; como jornadas de 14 horas al día. Intento mantener una noche libre a la semana. Estoy trabajando los domingos. Es una auténtica locura”, comenta.

“Obviamente es bueno para los pequeños negocios, pero al mismo tiempo está el aspecto del bienestar físico y mental de intentar reunirte con todos aquellos que quieren verte y tener la energía mental y física para hacerlo. Para cuando llegue diciembre, me imagino que estaré preparado para el séptimo confinamiento“.

Dice que asegurarse de que todo se haga de forma segura y cumpliendo las órdenes del gobierno “añade otra capa de estrés a lo que está a punto de convertirse en el mayor maratón de cabello”.

Sandowsky predice que es posible que algunos clientes quieran cambiar significativamente su aspecto en cuanto se relajen las órdenes de confinamiento en casa, ansiosos por delimitar el siguiente, ojalá más libre, capítulo.

Comenta que una estilista londinense a la que conoce lo experimentó recientemente con sus clientes. “Ella decía que la gente solo quiere un cambio, quiere algo diferente. Ha pasado mucho tiempo y solo quieren… empezar de cero”.

Sun, sin embargo, solo quiere recuperar su cabello anterior a la pandemia. “Será un corte de cabello que tuve durante dos años seguidos”, dice. ” Solo quiero regresar a la normalidad”.

Con el aumento de la demanda de cortes de cabello, la cita más pronta que pudo conseguir para un corte fue el 12 de noviembre: “Prácticamente tiemblo de pensarlo”.