‘Desgarradora’ limpieza de cadáveres de animales a medida que bajan las inundaciones en Canadá
Una vaca es rescatada de la inundación el mes pasado, pero los ganaderos que regresan a la devastación de sus tierras se enfrentan a un panorama más sombrío. Foto: Jennifer Gauthier/Reuters

Las inundaciones y deslizamientos de tierra que asolaron la provincia canadiense de Columbia Británica el mes pasado mataron a cientos de miles de animales de granja y obligaron a casi 15 mil personas a abandonar sus hogares, revelaron nuevas cifras, mientras las autoridades describieron el alcance de la devastación, y los desafíos de la recuperación.

Las inundaciones mataron a cerca de 628 mil aves, 420 vacas lecheras y 12 mil cerdos. Se calcula que 3 millones de abejas en 110 colmenas también quedaron inundadas.

“El trabajo de los granjeros, de los voluntarios y de las empresas para limpiar los establos y retirar esos animales sigue siendo extremadamente desgarrador”, dijo la ministra de Agricultura, Lana Popham, a última hora del jueves, y añadió que, con el pronóstico de condiciones más áridas, podría comenzar la labor de retirar los animales muertos de las granjas.

No obstante, el proceso de drenaje de la pradera de Sumas, un exlecho de lago en el que se encuentran la mayoría de las granjas, podría durar otras dos o tres semanas, advirtió el alcalde de Abbotsford, Henry Braun. Más de 800 granjas de la zona siguen bajo orden de evacuación y 700 acres de cultivos de arándanos siguen bajo el agua.

El ministro de Seguridad Pública, Mike Farnworth, indicó que la provincia se encuentra “ahora en el otro extremo” de tres ríos atmosféricos consecutivos, pero confirmó que casi 15 mil personas se vieron obligadas a huir durante las inundaciones. Más de 4 mil propiedades permanecen bajo órdenes de evacuación.

Numerosas carreteras permanecen cerradas y algunas rutas principales siguen restringidas únicamente para viajes esenciales. También es probable que los equipos de reparación se enfrenten a nuevos retos, ya que las temperaturas gélidas y la nieve cubren las zonas más afectadas.

La provincia prolongó el estado de emergencia hasta el 14 de diciembre y entró en vigor el racionamiento de combustible. Trans Mountain, empresa que transporta la mayor parte de las provisiones de combustible de la provincia, cerró su oleoducto a mediados de noviembre debido a las fuertes lluvias e inundaciones.

A medida que la provincia evalúa los daños, la evidencia acumulada sugiere que se pudieron tomar más medidas para prevenir los niveles catastróficos de daños.

Un informe de la provincia de 2015 determinó que el dique que protege la zona agrícola de la pradera de Sumas de las inundaciones era “de calidad inferior” y necesitaba mantenimiento. El informe también determinó que ninguno de los 74 diques examinados en la región suroccidental de Columbia Británica cumplía plenamente el estándar de referencia de la provincia, en parte debido a unas normas de construcción más rigurosas, pero también por el costo.

Un informe independiente reveló que hace más de una década se le advirtió a la provincia de que su centro de predicción de inundaciones debía duplicar su personal para poder alertar eficazmente a sus habitantes de las inminentes inundaciones, una advertencia que, según un centro de estudios, sigue sin ser atendida.

A principios de esta semana, el presidente del distrito regional del valle del Fraser, en la Columbia Británica, comentó que, a pesar de las peticiones de ayuda, esta suele llegar demasiado tarde. “Durante todo este acontecimiento, hemos experimentado retrasos en la obtención de aprobaciones de financiamiento, y las carreteras, los sistemas de agua, la infraestructura de diques, los sistemas de alcantarillado y los puentes corren un grave riesgo de ser arrastrados o de sufrir daños catastróficos”, señaló Jason Lum.

Todavía no se ha determinado el costo de los daños, pero las inundaciones y los deslizamientos de tierra cortaron carreteras, destruyeron comunidades y detuvieron los envíos de petróleo y de ferrocarril.

“Fácilmente el desastre natural más costoso de la historia de Canadá. Ni siquiera se aproxima”, tuiteó Blake Shaffer, profesor de economía de la Universidad de Calgary.

En general, se considera que los incendios forestales que arrasaron la ciudad de Fort McMurray en 2016 son la catástrofe natural más costosa de Canadá, con una pérdida de seguros de casi 3 mil 580 millones de dólares canadienses (2 mil 800 millones de dólares estadounidenses, 56 mil millones de pesos). El alcalde de Abbotsford, Braun, sugirió que los daños causados por las inundaciones en su ciudad se aproximarán a los mil millones de dólares canadienses.