El municipio español que dejó de llamarse ‘Matajudíos’ es objeto de un ataque con grafitis antisemitas
En 2015 se cambió el nombre del pueblo por el de Castrillo Mota de Judíos. Foto: César Manso/AFP/Getty Images

El alcalde de un pueblo español cuyo antiguo nombre era un horrible recordatorio de la persecución medieval de su población judía prometió seguir adelante con los planes de un centro de memoria sefardí a pesar de un ataque de grafitis antisemitas esta semana.

Hace siete años, los 52 residentes elegibles de Castrillo Matajudíos votaron en un referéndum para cambiar el nombre del pueblo a Castrillo Mota de Judíos.

El cambio de nombre fue aprobado formalmente por el gobierno regional de Castilla y León en junio de 2015.

Los documentos muestran que el nombre original del pueblo era Castrillo Mota de Judíos y que el nombre de Matajudíos data de 1627, 135 años después del decreto que ordenaba a los judíos de España convertirse al catolicismo o ser expulsados.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades por enmendar el pasado, el pueblo volvió a ser víctima del antisemitismo.

El lunes por la mañana, el alcalde, Lorenzo Rodríguez, tuiteó fotos de los grafitis, que incluían frases como “Juden Raus [judíos fuera]”, “Vivan los Reyes Católicos”, “El alcalde se vendió al judío asesino” y referencias al gran inquisidor Tomás de Torquemada. Las paredes del ayuntamiento fueron pintarrajeadas, al igual que las del centro de memoria sefardí, que actualmente se encuentra en construcción, y una señal de acceso al pueblo.

Rodríguez informó que denunció los grafitis a la Guardia Civil, y añadió que el ataque “cobarde, repugnante, violento e intolerante” no impediría que el pueblo abriera su centro de memoria sefardí el próximo año, como estaba planeado.

El alcalde señaló que las autoridades de Castrillo Mota de Judíos seguirán trabajando “por el pueblo, por su gente y por la cultura pasada que en su momento forjó nuestro presente”.
Rodríguez dijo que esperaba que los responsables del ataque fueran detenidos y rindieran cuentas por un “ataque directo a la democracia, a las ideas y a la libertad individual y colectiva del pueblo”.

La Federación de Comunidades Judías de España expresó que el ataque y las amenazas contenidas en los grafitis eran “inaceptables y muestran el peligro de las ideologías que llevaron a Europa al desastre“.

Y añadió: “Ofrecemos todo nuestro apoyo al alcalde de Castrillo Mota de Judíos y lo alentamos a seguir trabajando por la recuperación del pasado judío. También deseamos una convivencia pacífica y tolerante”.

Se cree que un grupo de judíos expulsados de un asentamiento cercano fundaron el pueblo en el siglo XI. A pesar de que se convirtió en un popular centro comercial y en el hogar de más de mil personas, la vida cambió drásticamente cuando la reina Isabel y el rey Fernando expulsaron a los judíos de España en 1492.

Algunos investigadores creen que se cambió el nombre del pueblo para indicar su lealtad al catolicismo y a la corona, mientras que otros piensan que pudo ser un error de escritura, cambiando mota (colina) por mata.

En 2015, España intentó expiar lo que denominó el “agravio histórico” de la expulsión y persecución de sus comunidades judías al ofrecer la ciudadanía a los descendientes de aquellos que fueron forzados a abandonar su patria.

La oferta, que expiró en octubre de 2019, se tradujo en 132,226 personas de ascendencia sefardí que solicitaron la ciudadanía española.