Las mujeres tienen un 32% más de probabilidades de morir después de una operación realizada por un cirujano, revela un estudio
Los hallazgos provocaron un debate sobre el hecho de que las cirugías en el Reino Unido siguen siendo un área de la medicina enormemente dominada por los hombres. Foto: Frances Roberts/Alamy

Las mujeres que son operadas por un cirujano tienen muchas más probabilidades de morir, sufrir complicaciones y ser reingresadas en el hospital que cuando una mujer realiza la intervención, revela una investigación.

Las mujeres tienen un 15% más de probabilidades de tener un resultado adverso, y un 32% más de morir, cuando un hombre en lugar de una mujer realiza la cirugía, según un estudio de 1.3 millones de pacientes.

Los hallazgos provocaron un debate sobre el hecho de que las cirugías en el Reino Unido siguen siendo un área de la medicina ampliamente dominada por los hombres, y afirma que los “sesgos sexuales implícitos” entre los cirujanos pueden ayudar a explicar los motivos por los que las mujeres corren un mayor riesgo cuando son operadas.

“En nuestra muestra de 1.3 millones de pacientes, en la que se incluyeron casi 3 mil cirujanos, descubrimos que las pacientes tratadas por cirujanos tenían un 15% más de probabilidades de obtener peores resultados que las pacientes tratadas por cirujanas”, dijo la Dra. Angela Jerath, profesora asociada y epidemióloga clínica en la Universidad de Toronto en Canadá y coautora de los hallazgos.

“Este hallazgo tiene consecuencias médicas en el mundo real para las pacientes y se manifiesta en un mayor número de complicaciones, reingresos hospitalarios y muerte para las mujeres en comparación con los hombres”.

“Demostramos en nuestra investigación que le estamos fallando a algunas pacientes y que algunas están siendo innecesariamente ignoradas con consecuencias adversas, y a veces fatales”.

Los hallazgos fueron publicados en la revista médica JAMA Surgery.

Jerath añadió: “Estos datos son preocupantes, ya que no debería existir ninguna diferencia de sexo en los resultados de los pacientes, independientemente del sexo del cirujano”.

“A nivel general, los datos son preocupantes. Cuando una cirujana realiza una operación, los resultados de los pacientes generalmente son mejores, particularmente para las mujeres, incluso después de ajustar las diferencias en el estado de salud crónico, la edad y otros factores, cuando son sometidas a los mismos procedimientos”.

Jerath y sus colegas analizaron los registros de un millón 320 mil 108 pacientes en Ontario que se sometieron a 21 procedimientos quirúrgicos comunes realizados por 2 mil 937 cirujanos entre 2007 y 2019. Abarcaron desde reemplazos de cadera y rodilla y cirugía de pérdida de peso hasta la extirpación del apéndice o la vesícula biliar y operaciones más complicadas, como un bypass coronario, la reparación de aneurisma y la cirugía cerebral.

Para cada una de los 1.3 millones de operaciones analizaron el sexo de cada paciente y los detalles de cómo se desarrolló su procedimiento, así como el sexo del cirujano que lo realizó.

Descubrieron que los hombres que fueron operados obtuvieron los mismos resultados independientemente de si el cirujano era hombre o mujer. Sin embargo, las mujeres obtenían mejores resultados si la intervención era realizada por una cirujana en lugar de un cirujano. No hubo diferencias de género en cuanto al desarrollo de la operación para hombres o mujeres operados por una cirujana.

Jerath añadió que, aunque “hay algunos cirujanos excelentes que siempre logran buenos resultados, lo preocupante es que este análisis señala cierta diferencia real entre los cirujanos y las cirujanas en general, donde la práctica puede repercutir en los resultados generales de los pacientes”.

Los investigadores señalaron que el estudio era el primero de este tipo que analizaba la relación entre el sexo del paciente, el sexo de su cirujano y los resultados de la cirugía. Examinaron tres tipos de “resultados postoperatorios adversos”: muerte, reingreso hospitalario y complicaciones a los 30 días.

Descubrieron que, en el caso de las mujeres, el tratamiento realizado por un cirujano estaba asociado a un 15% más de probabilidades de tener un resultado adverso que si eran tratadas por una cirujana. Sin embargo, los hombres no experimentaron diferencias independientemente de si fueron tratados por un cirujano o una cirujana.

Del mismo modo, las mujeres que fueron operadas por un cirujano tenían un 32% más de riesgo de muerte que aquellas cuya cirugía fue realizada por una mujer. Por ejemplo, mientras que el 1.4% de las mujeres que se sometieron a una operación cardiotorácica realizada por un cirujano murieron, el porcentaje fue menor -el 1%- en los casos en que intervino una cirujana. Tanto en las cirugías cerebrales como en las vasculares, mientras que el 1.2% de las mujeres que se sometieron a cualquiera de los dos tipos de operación a cargo de un cirujano murieron, nuevamente esa proporción fue mucho menor entre aquellas cuyo cirujano fue mujer -0.9%-, lo que implica un 33% más de riesgo de muerte.

En general, las pacientes también tenían un 16% más de riesgo de complicaciones y un 11% más de riesgo de reingreso hospitalario y tenían un 20% más de probabilidades de tener que permanecer en el hospital durante más tiempo.

En muchos de los 21 tipos de cirugía analizados, las mujeres presentaban un mayor riesgo de muerte, reingreso hospitalario o complicaciones cuando un hombre realizaba la operación.

Por ejemplo, mientras que el 20.2% de las mujeres que se sometieron a una operación cardiotorácica (torácica) realizada por un cirujano sufrieron algún tipo de reacción adversa, un porcentaje menor -18%- también lo experimentó en el caso de que su cirujano fuera mujer. Se observó el mismo patrón en cirugía general, cirugía cerebral y cirugía ortopédica.

Es poco probable que las diferencias técnicas entre cirujanos y cirujanas puedan explicar los resultados, “ya que ambos sexos reciben la misma formación médica técnica”, dijo Jerath.

Los “sesgos sexuales implícitos”, en los que los cirujanos “actúan basándose en sesgos, estereotipos y actitudes subconscientes y profundamente arraigados”, pueden ser una posible explicación, dijo. Las diferencias en las habilidades comunicativas e interpersonales de hombres y mujeres, evidentes en las conversaciones de los cirujanos con los pacientes antes de la operación, también pueden ser un factor, añadió. Y “las diferencias entre el estilo de trabajo de los doctores y las doctoras, la toma de decisiones y el criterio”.

Fiona Myint, vicepresidenta del Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra, destacó que el 86% de los cirujanos especializados (de alto nivel) en Gran Bretaña eran hombres.

“Al campo de la cirugía le falta mucho para conseguir un balance de género en su personal. Las mujeres representan el 41% de los cirujanos principiantes, pero solo el 30% de los estudiantes en prácticas superiores y el 14% de los especialistas”, explicó. La maternidad, “la falta de flexibilidad en los horarios de formación [quirúrgica] y los turnos” así como las “actitudes negativas respecto a la formación de jornada reducida” explican las razones por las que muchas mujeres no se convierten en cirujanas especialistas, añadió.

Scarlett McNally, cirujana especializada en ortopedia desde hace 20 años, indicó que había “cada vez más pruebas de una situación diferente para las cirujanas, ya que a muchas de ellas se les desaconseja la cirugía y denuncian ‘microagresiones’ pasadas”. Además, es posible que las pacientes se sientan más cómodas hablando con una cirujana antes de la operación, incluyendo las medidas que deben adoptar para mejorar sus probabilidades de tener un buen resultado, como dejar de fumar para ayudar a garantizar que se realicé un injerto óseo, añadió.

McNally también citó el “sesgo inconsciente”, es decir, las suposiciones de los cirujanos de alto nivel, las enfermeras, los administrativos y los pacientes de que las estudiantes de medicina o las jóvenes doctoras no querrán seguir la carrera de cirugía, como un factor.

“Contar con más cirujanas mejoraría los resultados de todos los pacientes”, señaló.

El Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra dijo que los resultados eran “interesantes. Se necesita una investigación mucho más detallada que analice los aspectos de la comunicación, la confianza y la relación médico-paciente”.