Victoria en los tribunales para las mujeres indígenas violadas durante la guerra civil de Guatemala
Cinco expatrulleros paramilitares fueron condenados a prisión por la violación de mujeres maya achí durante la guerra civil de Guatemala. Foto: Johan Ordóñez/AFP/Getty Images

Las mujeres indígenas que fueron víctimas de violaciones por parte de paramilitares durante la brutal guerra civil de Guatemala triunfaron en los tribunales, ya que sus agresores fueron condenados a 30 años de prisión cada uno.

En un veredicto considerado como una reivindicación para las sobrevivientes que han pasado años luchando por la justicia, un tribunal condenó a cinco expatrulleros paramilitares por crímenes de lesa humanidad por la violación de cinco mujeres maya achí a principios de la década de 1980.

“Nos sentimos muy felices, muy satisfechas por el resultado”, dijo Brisna Caxaj, socióloga y coordinadora del programa de género de Impunity Watch Guatemala, que acompañó a las mujeres durante el juicio.

“El tribunal reconoció el uso de la violencia sexual durante el conflicto armado porque fue sistemático, y también determinó la forma en que el ejército utilizó a los [paramilitares] para cometer esos crímenes”, dijo Caxaj a The Guardian.

El veredicto también resulta ligeramente agridulce. Un grupo de 36 supervivientes mayas achí inició el proceso judicial que finalmente condujo al veredicto del lunes, a pesar de que tres de las mujeres murieron en el intervalo, una de ellas la semana pasada.

Pedrina López, una de las cinco mujeres cuyos casos se incluyeron directamente en el juicio, solo tenía 12 años cuando fue violada en Rabinal, a 80 km al norte de Ciudad de Guatemala. Ella testificó durante el juicio y volvió a subir al estrado en la mañana del lunes para pedir justicia.

“Lo que pasó nunca nos abandona”, dijo López en la sala en la mañana del lunes antes del veredicto. “A mi cuerpo le queda todo lo que pasó”.

López también pidió que los paramilitares le devolvieran los restos de sus padres, secuestrados y desaparecidos a la fuerza. Otros mayas achíes sobrevivientes de la violencia sexual fueron testigos de masacres de familiares, incluso de niños.

La guerra civil de Guatemala que duró de 1960 a 1996 dejó un saldo aproximado de 200 mil muertos y 45 mil desaparecidos. Gran parte de las peores atrocidades ocurrieron a principios de la década de 1980.

El conflicto armado, que duró 36 años, involucró a grupos guerrilleros de izquierda y al ejército, pero también se desplegó la campaña de contrainsurgencia del ejército, que incluyó a los paramilitares, contra los civiles indígenas.

Victoria en los tribunales para las mujeres indígenas violadas durante la guerra civil de Guatemala - maya-achi
Mujeres maya achíes esperan el veredicto del tribunal sobre el caso de los cinco paramilitares acusados de abusar sexualmente a 36 mujeres indígenas durante la guerra civil de Guatemala. Foto: Esteban Biba/EPA

Más del 80% de las víctimas de las atrocidades fueron civiles indígenas mayas, según una comisión de la verdad respaldada por las Naciones Unidas, que también documentó más de 600 masacres perpetradas por el ejército y los paramilitares.

La comisión de la verdad concluyó que los agentes estatales cometieron actos de genocidio en algunas regiones del país, incluida la región achí. En 2018, un tribunal nacional coincidió con ella, por lo que exmilitares de alto rango se enfrentan a un proceso judicial por genocidio.

“La violencia sexual fue parte de la guerra”, afirmó el tribunal de tres jueces en su veredicto del lunes, señalando que la violencia sexual fue generalizada y sistémica contra las mujeres achí, que también fueron víctimas de esclavitud doméstica.

Hace casi seis años, dos exmilitares fueron condenados por crímenes de lesa humanidad como consecuencia de la violación y esclavización sistemática de 11 mujeres mayas q’eqchi’ en la década de 1980 en el este de Guatemala. Este histórico caso ayudó a las supervivientes achí a avanzar en su propio caso.

Sin embargo, en 2019, un juez que originalmente llevaba el caso de las mujeres achí, absolvió a tres patrulleros paramilitares y de manera provisional a otros tres, dejándolos a todos ellos en libertad.

Los hombres también son indígenas y algunos son de los mismos pueblos que las mujeres supervivientes. El ejército reclutó, en muchos casos a la fuerza, a hombres de la localidad para formar parte de las “patrullas de autodefensa civil” paramilitares durante la guerra civil.

“Los familiares de los acusados retaron a las mujeres, y ellas se enfrentaron a burlas e insultos cuando salieron los hombres”, dijo Lucia Xiloj, una de las tres abogadas indígenas que representa a las mujeres achí co-demandantes.

“Se han enfrentado a muchas dificultades”, comentó a The Guardian, señalando que las mujeres se enfrentaron al estigma en el tribunal, así como en sus hogares.

La condena es una victoria para las mujeres, y sus comunidades verán que las escucharon y les creyeron, señaló Xiloj.

“El tribunal destacó en sus argumentos la importancia de los testimonios de las mujeres”, dijo. “Reivindica todos estos años de lucha durante su búsqueda de justicia”.