Los bíceps de Nicole Kidman: ¿podrías ponerte musculoso a los 50 años?
Abs fabulosos: Nicole Kidman en la portada de la revista Perfect, y Davina McCall luciendo su six-pack. Foto compuesta: Guardian Design; Foto: Zhong Lin, Estilismo: Robbie Spencer, Dirección creativa: Katie Grand.

¿Es posible que Nicole Kidman sea real? Esa fue la pregunta que surgió de su sesión de fotos para la revista Perfect, en la que la mujer de 55 años adopta una pose de victoria, flexionando los brazos como una fisicoculturista, con sus bíceps tensos, enormes, extremadamente bien definidos. Se ve como un dibujo anatómico, y como si pudiera sacar un camión de un pantano. Sus piernas me hechizaron. Resulta difícil ver la definición muscular, de frente, en una pierna. Cielos, ya no.

El periódico Daily Mail dijo que parecía “décadas más joven” en comparación con su edad, algo que no es cierto, ya que no solemos envejecer por los brazos (todo está en los ojos, amigos). Lo que sí parece es que está absolutamente musculosa, a sus 50 años. Parece una atleta de élite, al igual que Davina McCall, de 54 años, con su sólido six-pack, e incluso Huw Edwards, de 61 años, quien causó revuelo al mostrar su tonificado torso en Instagram.

En los últimos años ha surgido una tendencia al fortalecimiento visible de la forma femenina, impulsada por los millennials, que se ejercitan de forma diferente. Se centran en el entrenamiento de resistencia corporal y en la calistenia urbana, recurriendo a entrenadores en línea, comunidades motivacionales en Instagram y un estilo de vida mejor y que genere menos grasa. Sin embargo, la diferencia importante radica en su política sexual.

Cuando los que estamos en, o a punto de entrar en, nuestros 50 años éramos jóvenes, el ideal femenino era ser increíblemente ágil y delgada. La definición muscular, especialmente en –Dios les ayude– los hombros, era considerada como fornida e indeseable. Los tríceps visibles estaban bien, ya que indicaban poca grasa corporal, sin embargo, es muy difícil tonificar tus tríceps sin que los hombros se vean afectados. Recuerdo que me advirtieron sobre el remo como ejercicio, con una historia de terror sobre la hermana de una persona que lo intentó varias veces y terminó pareciendo un luchador. Existían mitos que eran presentados como un hecho, que si accidentalmente ganabas músculo y después no lo trabajabas, se convertía en grasa inamovible, de ahí lo de Big Daddy. Tendrías este terrible incremento en el que ganarías masa muscular, cuidarías el músculo, accidentalmente construirías más, y si alguna vez te detenías, te deteriorarías y nadie te querría nunca.

Teóricamente, esto podría continuar hasta que te convirtieras en Hulk, así que era más seguro limitarse a los aerobics. Todo esto se predicaba sobre la idea de que la máxima feminidad consistía en ser lo más diferente posible del hombre, y que tu significado como mujer surgía de tus diferencias con el hombre, según la tradición derridiana. Las mujeres que nacieron después de mediados de los 80 ya no lo compran.

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Éxito en Instagram… Huw Edwards en su gimnasio local. Foto: Huw Edwards

Así que más bien se ha convertido en viejo el no tener definición muscular, y celebridades de vanguardia como Madonna han sido muy claras en este punto durante años. Sin embargo, yo no diría que se haya extendido del todo a la población en general. “La gente de 50 años se quiere deshacer de su panza, por lo general”, comenta Leon Bolmeer, de 51 años, propietario de Geezers Boxing en Heacham, Norfolk. La entrenadora personal Lucinda Meade, de 58 años, comenta: “La mayoría de las personas quieren lucir fuertes pero naturales”.

Pero digamos que lo que quieres es ponerte musculoso a los 50 años, ¿podrías hacerte un mal? ¿Cuán difícil sería, y se puede hacer de pie (o, más bien, sentado)?

Sí, todo es posible, responde Jenny Stoute, de 57 años, exolímpica. “Todo depende de la persona y de cuán comprometida esté consigo misma. Si tienes una dieta lo suficientemente buena, y te apegas a tu programa, haciendo ejercicio, entonces claro que puedes cambiar tu cuerpo”. Sin embargo, lo más probable es que no acabes luciendo como Kidman, a menos que te veas como ella para empezar. “No podemos legislar el tipo de cuerpo de las personas”, continúa Stoute. “Si tienes una composición corporal muy buena, entonces eres uno de los suertudos”.

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‘Haría ejercicio todo el día, todos los días, si pudiera. Eso es lo que me motiva’: la exmedallista de bronce de relevos olímpicos Jenny Stoute. Foto: Sarah Lee/The Guardian

Entonces, ¿qué se necesitará? No te engañes: cuando puedes ver un músculo en todo su esplendor, se debe a que no está escondido bajo un manto de grasa. La dieta es una parte necesaria, pero insuficiente, para conseguir una buena musculatura: podrías eliminar toda la grasa y aun así no tener mucho músculo que mostrar, pero no puedes ver el músculo si todavía puedes ver la grasa. Y es más difícil eliminar la grasa corporal a medida que vas envejeciendo, porque cambia la forma en que procesas el azúcar en la sangre. No me canso de repetirlo: deshacerse de la grasa corporal no significa llevar una dieta agradable y equilibrada con muchos colores diferentes en tu plato y sin pasteles. Es algo muy extremo y para nada digno de Instagram: en una ocasión entrevisté a Helen O’Reilly, alias Panther the Gladiator, cuando se estaba preparando para una competencia, y todo lo que había comido el día anterior eran 18 pechugas de pollo.

“Entonces tienes que pensar en cómo se va a ver tu piel”, aconseja Meade. “¿Cómo está tu colágeno? Sé que, en mi caso, si pierdo mucho peso, me colgará piel”.

Stoute opina lo mismo: “Tenemos que cuidar mucho que no adelgacemos demasiado ni quedemos demasiado demacrados, porque cuando te hagas mayor, eso envejece mucho”.

En cuanto a la hipertrofia muscular, el acto de aumentar la masa muscular y hacerla más grande, no es para los débiles.

“Significa entrenar cada grupo muscular hasta el agotamiento, dos o tres veces a la semana”, comenta Meade. “Estás dañando ese músculo, después tienes que descansarlo, luego se vuelve a fortalecer con la síntesis proteínica para terminar siendo más grande. Requiere tiempo, y tienes que estar preparado para sufrir molestias”. Esto nos lleva a la pregunta: ¿estás dispuesto a ser la persona más importante de tu agenda? “Es posible, pero conlleva el sacrificio de todos aquellos que te rodean, ¿no es así?”, comenta Bolmeer de forma reflexiva. “Probablemente, estás en tu momento de mayor estrés en esta década: los padres fallecen, los hombres y las mujeres asumen toda la responsabilidad de sus familias. Probablemente ese es el problema a los 50 años, eres lo último”

Si bien puedes llegar a estar increíblemente musculoso cuando eres más joven usando únicamente tu propio peso corporal y quizás algunas barras en un momento de apuro, necesitarás pesas a medida que envejezcas ya que tus músculos se están desintegrando (siento ser aguafiestas). Por lo tanto, ayuda si tienes una ética preexistente de gimnasio –es decir, si realmente disfrutas estando ahí– así como alguna base de entrenamiento de resistencia. Básicamente, ayuda si eres Stoute –”haría ejercicio todo el día, todos los días, si pudiera. Eso es lo que me motiva”– pero no todos podemos ser atletas olímpicos.
No obstante, sí tienes algunas ventajas en esta etapa de tu vida. Se dice que uno tiene más resistencia a medida que envejece.

Eso es lo que parece, si alguna vez ves un Ironman senior o algo similar, una repentina inyección de resistencia, un inesperado regalo del universo. Pero no es exactamente así: “Hemos estado en el planeta el tiempo suficiente como para que, a esta edad, tengamos un buen conocimiento de nuestro cuerpo”, señala Stoute. Sabes instintivamente cuándo debes descansar y cuánto descanso necesitas, no te quedas sin fuerzas. “Solíamos celebrar los campeonatos de triatlón de veteranos donde yo trabajaba en el ejército”, cuenta Bolmeer, “y su resistencia era increíble. Pero trabajaban y después descansaban durante 12 horas”.

Los inconvenientes son: para ambos sexos, vas a destrozar tus articulaciones a menos que les hagas caso. Si hay cosas que Stoute no puede hacer porque se destrozaría la parte baja de la espalda y las rodillas, definitivamente hay cosas que tú no puedes hacer. Para empezar, no puedes discutir con tus muñecas. No se trata tanto de una compensación (ayudarás a tus articulaciones a largo plazo si aumentas músculo alrededor de ellas), pero sí es una reflexión constante, que sin duda interrumpirá tus planes de hipertrofia de vez en cuando.

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‘Tenía unos brazos verdaderamente geniales’: Zoe Williams ejercitándose para su columna de fitness en 2019. Foto: Kellie French/The Guardian

Relacionado con esto, la postura es clave, sobre todo tu espalda y, en el caso de las mujeres, tu piso pélvico. No es posible exagerar cuán malas fueron esas cinco décadas sentada que acabas de hacer. “Eso te perjudica tanto como ser un albañil”, señala Bolmeer. Así que, aunque tus objetivos de entrenamiento consistan principalmente en intentar agotarte tres veces a la semana, también tendrás que sacar tiempo para algo como pilates o yoga. “No puedes hacer el entrenamiento que se necesita a menos que tu suelo pélvico esté en condiciones”, explica Meade. “Ese es el principal elemento de postura que te mantiene erguida. Si te orinas cuando levantas un peso pesado, o tienes relaciones sexuales dolorosas, tu piso pélvico no está en condiciones”.

¿Vale la pena todo este dolor? Escribí una columna de fitness a mis 40 años, y durante un tiempo, entre las clases de street dance y los entrenamientos Hiit, tuve unos brazos verdaderamente geniales. Me encontraba en una clase de barra junto al espejo de la habitación, pensando: “Vaya. Probablemente podría salir en un anuncio, siempre y cuando borraran mi cabeza y fuera un anuncio de brazos”. No obstante, no estoy segura de que haya mejorado mi calidad de vida. Ponerse musculoso es principalmente una decisión estética, y si consigues tener ese abdomen de lavadero, ¿qué vas a hacer con él, usar un crop top? ¿Ir al vivero?

Sin embargo, no cabe duda de que cualquier músculo que ganes, te lo agradecerás cuando tengas 70 y 80 años. Resulta curioso lo bien versados que estamos (aunque no hagamos nada al respecto) en el cáncer y las enfermedades cardíacas y cómo prevenirlas, cuando las caídas constituyen un enorme factor de mala calidad de vida, y el aumento de la masa muscular es un tratamiento preventivo realmente obvio.

Por último, ¿existen algunos atajos? Sí, según YouTube, con sus numerosos anuncios sobre el “estimulador muscular electrónico que derrite la grasa corporal”. La estimulación muscular tiene usos médicos, para reeducar los músculos, reducir los espasmos musculares y prevenir la atrofia muscular, después de un derrame cerebral o un accidente. Sin embargo, todavía no hay pruebas de que reduzca la corpulencia, elimine la grasa ni produzca “abdominales duros como una roca”.

También existen efectos de camuflaje que puedes intentar. Una vez, un amigo quiso ir a una fiesta de disfraces como director de circo, y consiguió que un maquillador le pintara un six-pack en el abdomen. Podría haber funcionado, si no se hubiera pasado toda la noche diciendo: “Mira este increíble trabajo de maquillaje pintado en mi panza gorda”. Pero existen otras cosas que podría haber intentado, como ponerse una camisa. No figura en el código del director de circo que tengas que ir con el pecho desnudo.

En conclusión, por supuesto que puedes ponerte musculoso si quieres. Esta es casi la base del credo de la salud y el fitness, es decir, que todo es posible si lo deseas con la suficiente fuerza. Tienes mi bendición, pero no estoy segura de que apostaría por ti.