Los adolescentes sanos corren el riesgo de padecer latidos irregulares a causa de la contaminación ambiental
Un manifestante sostiene un cartel durante una huelga climática en Berlín en septiembre de 2021. Foto: Tobias Schwarz/AFP/Getty Images

Los adolescentes sanos son más propensos a sufrir latidos irregulares después de respirar partículas finas de contaminación ambiental, según revela el primer estudio importante sobre el impacto de dichas partículas en individuos jóvenes que, por lo demás, están sanos.

Los hallazgos suscitaron la preocupación entre los investigadores debido a que las arritmias cardíacas, que pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades del corazón y muerte súbita cardíaca, parecen producirse incluso cuando la contaminación ambiental está dentro de los límites comunes de calidad del aire.

Los médicos monitorearon la actividad cardíaca y el aire que respiraron más de 300 adolescentes estadounidenses sanos durante períodos de 24 horas. Descubrieron que las concentraciones más altas de partículas finas llamadas PM2.5 aumentaban el riesgo de latidos irregulares del corazón durante las dos horas posteriores. Anteriormente se habían detectado efectos similares en adultos mayores.

“Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que informa sobre la asociación entre la contaminación ambiental por PM2.5 y las arritmias cardíacas entre adolescentes que, por lo demás, están sanos”, escriben los investigadores en la revista Journal of the American Heart Association.

Los tubos de escape de los automóviles y la combustión en la industria manufacturera al igual que la de la construcción son una fuente importante de PM2.5, es decir, de partículas menores de 2.5 micras. Una vez inhaladas, pueden llegar a zonas profundas de los pulmones e incluso a los vasos sanguíneos, donde provocan inflamaciones que generan enfermedades.

El Dr. Fan He, autor principal del estudio realizado en la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Pensilvania, comentó que los hallazgos eran sorprendentes, dado que los adolescentes sanos suelen ser considerados como sujetos de bajo riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. “Nuestros hallazgos sugieren que la contaminación ambiental podría provocar arritmias y contribuir a las muertes súbitas cardíacas entre los jóvenes, lo cual constituye un acontecimiento devastador para sus familias y las comunidades en general”, explicó a The Guardian.

Los investigadores analizaron el impacto de la contaminación ambiental por partículas en 322 adolescentes sanos aproximadamente siete años después de que se inscribieran, de entre seis y 12 años de edad, al estudio Penn State Child Cohort.

A los participantes se les entregaron monitores cardíacos y kits portátiles de toma de muestras de aire para que los llevaran consigo durante 24 horas, independientemente de que se encontraran en espacios interiores o exteriores, o fueran sedentarios o activos.

Los monitores detectaron dos tipos de arritmia que pueden hacer que las personas sientan que su corazón late de forma irregular.

Una de ellas está provocada por la contracción prematura de las cámaras superiores del corazón, y la otra por la contracción prematura de las cámaras inferiores, o ventrículos. Aunque rara vez son tratadas, a no ser que causen síntomas, las contracciones ventriculares prematuras pueden aumentar el riesgo de paros cardíacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y muerte súbita cardíaca en etapas posteriores de la vida.

Según el informe, el riesgo de sufrir contracciones ventriculares prematuras en las dos horas siguientes a la exposición aumentaba un 5% por cada 10 microgramos por metro cúbico de PM2.5. El Dr. He señaló que resultaba “alarmante” que el efecto se observara incluso con un nivel promedio diario de PM2.5 de 17 microgramos por metro cúbico. En Reino Unido, un nivel promedio diario de 35 microgramos por metro cúbico está considerado como contaminación de bajo nivel.

En los días en que hay una alta contaminación ambiental en Inglaterra, cientos de personas más son trasladadas al hospital para recibir atención de emergencia tras sufrir paros cardíacos, accidentes cerebrovasculares y ataques de asma. Sin embargo, las partículas contaminantes del aire también aumentan los índices de cáncer de pulmón, ya que activan mutaciones inactivas que desencadenan el crecimiento de los tumores. En 2020, la British Heart Foundation (Fundación Británica del Corazón) calculó que más de 160 mil personas podrían morir en la próxima década a causa de accidentes cerebrovasculares y paros cardíacos relacionados con la contaminación ambiental.

Señaló que la mejora de las normas de calidad del aire mejoraría la salud cardíaca de la población en general y disminuiría la carga de otras afecciones crónicas como el cáncer y las enfermedades pulmonares. Sin embargo, a falta de avances en la calidad del aire, sugirió que los ciudadanos tomen precauciones, sobre todo cuando la contaminación alcanza su mayor nivel.

El uso de cubrebocas y evitar las actividades físicas intensas en días de alta contaminación y durante las horas pico reducen la cantidad de exposición a la contaminación ambiental y minimizan los riesgos de salud asociados“, indicó.