Ai Weiwei dice que su madre, de 90 años, le desaconseja volver a China
Ai Weiwei es el curador de una exposición de arte de presos de cárceles del Reino Unido, que se inaugurará en el Southbank Centre el 27 de octubre. Foto: Design Museum/PA

El artista disidente chino Ai Weiwei dijo que su deseo de reencontrarse con su madre de 90 años podría llevarlo a regresar a China, pero que ella le ha implorado que no renuncie a su exilio británico.

El escultor y activista, que alterna su tiempo entre Cambridge y Portugal, pasó 81 días detenido en Beijing en 2011 y huyó de su país de origen cuatro años después, cuando le devolvieron su pasaporte.

Cuando Chris Patten, exgobernador de Hong Kong, le preguntó en un evento en Londres si las personas que se habían marchado de Hong Kong tras la reciente represión política deberían regresar, Ai, de 65 años, explicó su propio dilema diario.

“No puedo responder por los demás y creo que cada persona tiene que decidir según sus circunstancias”, respondió. “Mi situación consiste en que tengo una madre de 90 años y que me llama todo el tiempo por teléfono. Ella cree que soy su pequeño hijo”.

“Siempre la última frase que diría: ‘No regreses’. Por eso, es muy difícil responder una pregunta como esa. Me parece perfectamente razonable regresar porque mi madre es mi único progenitor ahí. (Pero) si hay algo que me impide regresar es mi madre. Por supuesto, existe una gran posibilidad de que nunca pueda volver a casa o de que acabe en un lugar no muy deseable”.

El padre de Ai fue el poeta Ai Qing, miembro del Partido Comunista de China y un allegado de Mao Zedong. Ai Qing fue enviado a un campo de trabajo en Beidahuang, Heilongjiang, durante una purga efectuada cuando Ai Weiwei tenía un año. Posteriormente, la familia se exilió a la ciudad de Shihezi, en Xinjiang, y no regresó a Beijing hasta 1976, tras la muerte de Mao.

El primer gran enfrentamiento del artista con el Partido Comunista de China ocurrió cuando el artista orquestó la recopilación y publicación de los nombres de 4 mil 851 niños que murieron en el terremoto de Sichuan en 2008. Se dijo que sus muertes fueron consecuencia directa de la corrupción y la construcción poco segura de escuelas.

La detención de Ai, acusado de evasión de impuestos, en abril de 2011 en el aeropuerto de Beijing, donde iba a tomar un vuelo con destino a Hong Kong, provocó una avalancha de condenas internacionales. Su madre, Gao Ying, fue una de las figuras más destacadas en la exigencia de la liberación de su hijo, calificando en un momento determinado a las autoridades chinas como “espeluznantes, corruptas, malvadas”, a pesar del riesgo que suponía para su propia libertad.

Ai, que estuvo hablando con Lord Patten en el centro de estudios Asia House, en el centro de Londres, donde fue uno de los cinco premiados con el premio Praemium Imperiale, que incluye la entrega de 100 mil libras a cada ganador, comentó que no estaba seguro de que sus luchas por la libertad hubieran “valido la pena”.

El artista dijo: “Recuerdo que una persona de la agencia de seguridad que me interrogó, antes de que me pusieran en libertad, me dijo: ‘Siempre estás pidiendo libertad. Por esa libertad, es posible que acabes en la cárcel pasando años solo por estar pidiéndola’. Él es muy sincero, muy honesto y no tiene una respuesta. Solo dice que lo piense, si vale la pena. No puedo decir que vale la pena”.

Ai está curando una exposición de arte de presos de las cárceles del Reino Unido, que se inaugurará en el recinto Southbank Centre el 27 de octubre. Ai comentó que las obras que se expondrán hechas por personas que “están cumpliendo condenas”, incluso en HMP Wormwood Scrubs, eran “realmente impresionantes”. Y añadió: “He visto muchas obras maestras”.