Lula tacha a Bolsonaro de ‘pequeño dictador’ en un debate televisivo en Brasil
Luiz Inácio Lula Da Silva frente a Jair Bolsonaro durante su debate presidencial. Foto: Alexandre Schneider/Getty Images

El favorito de la izquierda para convertirse en el próximo presidente de Brasil tachó al actual mandatario de extrema derecha, Jair Bolsonaro, de “pequeño dictador” y “el rey de las noticias falsas y la estupidez” durante un debate transmitido por televisión que ayudará a definir el futuro político de una de las mayores democracias del mundo.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que estuvo a punto de derrotar a Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en septiembre, reprendió a su oponente por su gestión respecto al Covid-19 y la creciente deforestación del Amazonas durante el enérgico encuentro de dos horas.

“El hecho es que su negligencia garantizó la muerte de 680 mil personas, más de la mitad de ellas se podrían haber salvado”, le dijo Lula a Bolsonaro, cuyo sabotaje de las medidas de contención del coronavirus y de los esfuerzos de vacunación provocó la indignación mundial.

“Nunca antes en la historia existió un gobierno que jugara con una pandemia o con la muerte como usted lo hizo”, expresó Lula, de 76 años, sobre Bolsonaro, quien minimizó el Covid-19 como “una pequeña gripa” y asegura que no se ha vacunado.

Lula, a quien las encuestas le conceden una ventaja de cinco o seis puntos sobre Bolsonaro de cara a la segunda vuelta electoral que se llevará a cabo el 30 de octubre, también criticó el ataque de su rival contra el medio ambiente. “Usted no mostró ningún respeto por el Amazonas, en absoluto”, dijo Lula, prometiendo crear un ministerio para los pueblos nativos si es elegido.

“Vamos a ganar estas elecciones para que podamos cuidar el Amazonas y prohibir la invasión de las tierras indígenas y la minería ilegal”.

Bolsonaro contraatacó en lo que constituyó el primer debate frente a frente entre ambos políticos durante la conflictiva lucha por el poder de este año.

El radical de extrema derecha, que fue elegido como presidente en 2018 después de que Lula fuera encarcelado por cargos de corrupción que posteriormente fueron anulados, reprendió a su adversario por los escándalos de corrupción que arruinaron los 14 años que su Partido de los Trabajadores (PT) pasó en el poder, desde 2003 hasta 2016. “Usted es una vergüenza nacional”, declaró Bolsonaro durante el debate que se llevó a cabo en la mayor ciudad de Brasil, São Paulo.

Bolsonaro acusó a Lula de ser cómplice de autócratas de izquierda, entre ellos los líderes de Nicaragua y Venezuela, Daniel Ortega y Nicolás Maduro. Sin embargo, Lula rechazó esas acusaciones, afirmando que era Bolsonaro –un exmilitar conocido por alabar a dictadores como el general chileno Augusto Pinochet– quien representaba una amenaza para la joven democracia de Brasil.

“Mi adversario es básicamente el mentiroso más desvergonzado que existe”, señaló Lula. “Yo soy el que defiende la democracia y la libertad, mucho más que este pequeño dictador… Quiero gobernar este país de forma democrática como lo hice en dos ocasiones anteriores”, dijo el exlíder sindical, que gobernó entre 2003 y 2010.

Los brasileños progresistas esperaban que Lula venciera con contundencia a Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones, no obstante, el populista, admirador de Donald Trump, obtuvo mejores resultados de lo que preveían la mayoría de las encuestas, al obtener el 43% de los votos frente al 48% de Lula. Las encuestas habían predicho que Bolsonaro no recibiría más del 37%.

Lula sigue siendo el favorito para ganar, sin embargo, el rendimiento de Bolsonaro, que ha sido mejor de lo que se esperaba, significa que las elecciones probablemente seguirán siendo muy reñidas hasta que se anuncien los resultados.

En los últimos días, ambos candidatos se han embarcado en el lanzamiento de una campaña en los tres estados del sudeste que deberían determinar el resultado, Minas Gerais, Río de Janeiro y São Paulo. En conjunto, albergan a casi 64 millones de los 156 millones de votantes que hay en Brasil.

La semana pasada, Lula visitó una de las favelas más grandes de Río de Janeiro, el Complexo do Alemão, en un intento para conseguir el apoyo de los votantes de la clase trabajadora.

Bolsonaro se arriesgó a distanciarse de cientos de miles de residentes de las favelas durante el debate del domingo al sugerir que Lula había visitado la comunidad para socializar con delincuentes. “No había ningún policía a su alrededor, solo narcotraficantes”, dijo Bolsonaro, despertando la indignación de los activistas de las favelas.

“A Bolsonaro no le gustan los pobres. A Bolsonaro no le gustan las personas afro. A Bolsonaro no le gustan los que son de la favela”, escribió en Twitter René Silva, el activista de los medios de comunicación del Complexo do Alemão que organizó la visita de Lula a la favela.