‘Quitar el velo del misterio’: La reveladora venta de patrimonio de Joan Didion
'Era tan cálida, generosa y abierta con su tiempo y sus cumplidos sobre el trabajo de las personas, y apoyaba a la gente y a los amigos que pasaban por momentos difíciles' ... Joan Didion en 1977. Foto: Mary Lloyd Estrin/AP

Todos quieren ser Joan Didion. Incluso aquellos pocos valientes que participan en el juego de la cena “¿Joan o Jones?” y se identifican como parte del equipo de Bridget, desean secretamente ser Joan Didion.

Hasta su fallecimiento el año pasado a la edad de 87 años, Didion nunca dejó de ser un modelo a seguir, especialmente para un grupo de jóvenes escritoras que intentaron, y siguen intentando, imitar su prosa distante y fría y su estilo de hermana proto-Olsen. Las fotografías de Didion que adornan las bolsas de mano y las campañas de moda mostraban una figura espectral nadando en prendas monocromáticas, y sus accesorios preferidos eran una lata de Coca-Cola o un cigarro. Era la prueba viviente de que la vida intelectual podía ser siempre glamurosa, de que era posible combinar la frescura californiana con la sofisticación neoyorquina.

Sin embargo, Didion tenía otra faceta, una más acogedora, que solo ahora sale a la luz, gracias a la venta de patrimonio de la autora que se llevará a cabo la próxima semana en la Stair Gallery en Hudson, Nueva York. La colección, que se puede consultar en internet, muestra a una mujer que se sentía más que feliz en su casa, y que no era demasiado fría para un novedoso delantal con la leyenda “Maybe Broccoli Doesn’t Like You Either”.

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Recuerdos de escritura del escritorio de Joan Didion. Foto: Stair Galleries

Didion se resistió a la autoexposición, incluso en su periodismo semiautobiográfico. “En ningún momento he sido capaz de llevar con éxito un diario”, escribió en su ensayo “On Keeping A Notebook”.

“En aquellas pocas ocasiones en las que he intentado registrar diligentemente los acontecimientos de un día, el aburrimiento me ha vencido de tal manera que los resultados son, en el mejor de los casos, misteriosos”. Los 244 lotes de la venta de patrimonio –una mezcla de arte, muebles, libros y cachivaches– contribuyen a quitar el velo de misterio. “Leí a Joan Didion en la universidad y conocía su persona pública”, comenta Lisa Thomas, directora del departamento de bellas artes de Stair y principal organizadora del evento. “Tenía la impresión de que era una especie de persona lejana y distante, muy intelectual y literaria”. El hecho de haber hablado extensamente con los amigos y la familia de Didion en el proceso de reunir la colección ha desbaratado sus suposiciones preexistentes. “Era tan cálida y generosa y abierta con su tiempo y sus cumplidos sobre el trabajo de las personas, y apoyaba a la gente y a los amigos que pasaban por momentos difíciles”.

Tras revisar todos los objetos del departamento ubicado en el Upper East Side que Didion compartió con su esposo y ocasional coguionista John Gregory Dunne, Thomas y su equipo eligieron los casi 300 lotes de la subasta. “Elegimos los objetos de su departamento que creíamos que representaban mejor la historia que nosotros y su familia queríamos contar sobre ella”, explicó Thomas. “Lo que me pareció interesante del espacio de Joan Didion es que era muy cómodo. Era muy sencillo y luminoso, con tapizados florales y colores vivos. Tenía esa especie de brillo californiano”.

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Artículos de la venta de patrimonio de Joan Didion. Foto: Stair Galleries

Para ello, la venta contiene las conchas de mar que estaban esparcidas por la repisa de la chimenea de la sala de estar, montañas de libros de cocina (muchos de ellos criollos, junto con algunos de Ottolenghi) y un surtido de siete almohadas que parecen artículos comprados en un intercambio de mujeres. “Ver este tipo de objetos personales tan dulces toca fibras sensibles”, comenta Thomas.

Además de los numerosos muebles de madera oscura que, según cree Thomas, Didion y Dunne aceptaron como objetos de segunda mano de algunos familiares, hay un par de sillones blandos cubiertos por fundas blancas. “Eso no anuncia para nada ‘Joan Didion'”, dice Thomas sobre el par de sofás, que vienen con almohadas bordadas y un sillón. “Pero esos estaban justo en el centro de su sala de estar e indican este ambiente totalmente acogedor que ella creó”. Lo precioso y lo elegante no formaban parte de la imagen de Didion.

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Decoración variada y chucherías de la venta de patrimonio de Joan Didion. Foto: Stair Galleries

Los estudiosos de la vieja escuela de Didion se sentirán reconfortados al revisar su colección de arte. Le gustaban los abstractos estadounidenses fríos al tacto del siglo XX, con obras de Ed Ruscha, Bruce Nauman y Vija Celmins. “(El arte) realmente tiene un punto de vista y es en su mayoría de artistas californianos, de los cuales ella conocía y era amiga de muchos”, comenta Thomas. El amigo de Didion, Earl McGrath, que dirigió un sello discográfico antes de abrir una galería de arte en Los Ángeles, les vendió a Didion y Dunne muchas de sus piezas.

Con un valor estimado de hasta 70 mil dólares, una impresión geométrica del expresionista abstracto Richard Diebenkorn es el objeto más valioso a la venta, sin embargo, la oferta más alta ronda actualmente un tercio de esa cantidad. Las primeras pujas cuentan otra historia sobre qué es lo que más vale para los admiradores de Didion. Un surtido de libretas en blanco, no muy diferente de las versiones que se pueden encontrar a la venta en cualquier papelería (salvo por las placas de identificación de Joan Didion), ha sido una gran atracción. Valorado entre 100-200 dólares, la puja actual es de 2 mil 200 dólares.

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Un surtido de libretas en blanco son lotes que han resultado ser muy populares. Foto: Stair Galleries

Thomas saca a relucir otro lote, un par de campanas de cristal rojas y azules que se encontraban en la mesa de Didion frente a una ventana que daba a la torre de una iglesia. Es una ventana que resultará familiar a los lectores de sus elegíacos libros sobre la pérdida de Dunne, y también de su hija, Quintana, que murió en 2005 a los 39 años.

“Mirar por esa ventana hacia la iglesia formaba parte de su proceso de duelo, por lo que seguramente miraba a través de los cristales de colores de la ventana”, explica Thomas. Estos delicados objetos, junto con los gruesos lentes de sol de Celine que están a la venta, permiten que cualquier persona vea el mundo a través de los ojos de Didion, por el precio adecuado.

An American Icon: Property from the Collection of Joan Didion tendrá lugar el 16 de noviembre a las 11 a.m. ET