Las 100 mejores películas… y lo que dicen sobre nuestra cambiante sociedad
David Niven y Kim Hunter en Escalera al cielo, un extravagante romance británico que muchos cinéfilos quizá no hayan visto, pero que figura en la lista de las 100 mejores películas. Foto: Ronald Grant

Es el 2 de mayo de 1945 y un piloto aerotransportado de la RAF recita poesía con el estilo entrecortado de la clase alta británica. Su avión desciende rápidamente sobre la costa inglesa mientras ofrece sus últimas palabras a June, una operadora de radio estadounidense a la que no conoce y que se encuentra en tierra. Este es el memorable comienzo de Escalera al cielo, un romance británico que, a pesar de sus 76 años, sigue manteniendo su posición crítica junto a las mejores películas del mundo.


Realizada por Michael Powell y Emeric Pressburger y protagonizada por David Niven, forma parte del canon del cine mundial. Y, sin embargo, muchos cinéfilos británicos nunca habrán visto sus vívidas glorias.


Hace tres noches, tras una década de espera, los resultados de una influyente encuesta sobre las mejores películas del mundo provocaron conmoción y alegría a partes iguales. Tanto el ciudadano Kane como Vértigo, consagradas como sinónimo de lo mejor que puede ofrecer la gran pantalla, fueron desbancadas de los primeros puestos de la clasificación.

La nueva ganadora, Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975) –un drama feminista comparativamente poco conocido de la directora belga Chantal Akerman– también es la primera película realizada por una mujer que entra en el top 10. Escalera al cielo, de Powell y Pressburger, ocupa una posición muy inferior, la 78, nueve puestos detrás de su dinámico drama de ballet Las zapatillas rojas.


Este fin de semana, los cinéfilos parecen contentos de recibir esta nueva lista de 100 títulos ilustres, publicada por Sight and Sound, la revista del British Film Institute. Se trata de una lista que se elabora cada diez años a partir de los votos de directores, actores y críticos internacionales, un grupo que en esta ocasión se amplió a mil 639. Desde que se inició la encuesta en 1952, los resultados han estado dominados por directores hombres, por lo que la mayoría reconoce que había llegado el momento de ampliar la visión.


Es cierto que algunos comentaristas se muestran quisquillosos por la usurpación de las reconocidas “grandes películas” del pasado a favor de propuestas más actuales, como la sátira coreana ganadora del Oscar en 2019, Parásitos, en el número 90, la historia de identidad queer de Barry Jenkins, Moonlight, en el 60, el debut de terror racialmente astuto de Jordan Peele, ¡Huye!, ahora en el número 95, y el notable ascenso de una película de hace tres años, Retrato de una mujer en llamas, de Céline Sciamma, ahora en el 30. Otros se quejaron de un presunto instinto de “marcar casillas” entre los votantes, que supuestamente les incitó a asegurarse de que un mayor número de directoras entraran en la lista.


Sin embargo, a medida que se calman los ánimos y se analiza la lista para averiguar qué dice sobre los cambios en el gusto de los críticos, hay buenas noticias para el poder sostenido de la narrativa británica. Aunque ahora hay 69 directores internacionales diferentes, en lugar de 55, entre los 100 primeros, los talentos de Alfred Hitchcock, Charlie Chaplin y Powell y Pressburger siguen estando bien representados, por no hablar de la directora nacida en Putney Carol Reed, creadora de ese favorito elegante que es El tercer hombre en 1949. Setenta y tres años después, ocupa el puesto 63, junto con Buenos muchachos y Casablanca.

Así pues, los títulos británicos que siguen triunfando son bastante diferentes de los “kitchen sink drama” (dramas que expresan la vida cotidiana de la clase obrera de manera realista) que suelen caracterizar al buen cine británico. Obras aclamadas como, Kes de Ken Loach, o El secreto de Vera Drake, de Mike Leigh –que sentaron las bases de directores británicos que trabajan en la actualidad como Clio Barnard, Lynne Ramsay o Andrea Arnold– no son tan visibles en todo el mundo.


“Hay un colorido toque de creatividad británica en la construcción de mundos que se puede ver en los directores que aún están incluidos en la encuesta”, comentó Isabel Stevens, redactora jefe de la revista Sight and Sound. “Es una tradición casi teatral”.

Este tipo de enfoque, nacido de los actos de variedades y las tradiciones literarias góticas, es evidente incluso en la obra de Ridley Scott, que aparece en el número 54 con Blade Runner. Se puede resumir en las líneas escritas que emergen entre las nubes al principio de Escalera al cielo: “Esta es la historia de dos mundos, el que conocemos y otro que solo existe en la mente”.

También, se podría decir, sigue alimentando el trabajo de Christopher Nolan, creador de Dunkerque y El origen, e incluso de Edgar Wright, director del éxito de terror cómico El desesperar de los muertos y de la película del año pasado El misterio de Soho.

Wright, que asistió a la presentación de los resultados de la encuesta en el Southbank de Londres, ayudó a recopilar los votos de algunos directores de renombre y comentó que le encantó ver que el director experimental Peter Greenaway, mejor conocido por El contrato del dibujante, había elegido de forma inesperada las películas de acción de Ridley Scott Gladiador y Blade Runner, y que el poético cineasta británico Terence Davies se decantó por dos películas de Doris Day.

“Las elecciones de otros directores son muy interesantes”, coincide Stevens, que sugiere que la hipnótica Distant Voices, Still Lives de Davies está destinada a ascender en las listas de éxitos en la próxima década. “Yo también prestaría atención a Nicolas Roeg, películas como Venecia rojo shocking y Walkabout están adquiriendo cada vez más popularidad. También recomiendo Orlando, de Sally Potter, y Under the Skin, así como la reciente y fantástica Aftersun, de Charlotte Wells. Puede que todas asciendan”.

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Peter Sellers en Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba. Foto: PictureLux/The Hollywood Archive/Alamy

El impacto perdurable de la narrativa británica es incluso más impresionante si se hace un poco de trampa incluyendo a Stanley Kubrick, un estadounidense que se mudó a Gran Bretaña en 1961 para realizar Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba con Peter Sellers, y se quedó. Se rumoraba que su 2001: Odisea del espacio podría haber llegado a la cima esta vez, pero se quedó en el número seis. (En esta ocasión, sin embargo, sí encabeza la encuesta paralela que solo contabiliza los votos de los directores de cine).

“En cierto modo es realmente británico”, comentó Stevens. “Sus películas El resplandor, en el puesto 88 y Barry Lyndon en el 45, junto con Intriga internacional de Hitchcock, fueron filmadas aquí con equipos británicos. Y, por supuesto, 2001 se basó en el libro de Arthur C. Clarke”.

Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba, esa inquietante comedia política, una de las favoritas de Gary Oldman, es el evidente antecesor de recientes sátiras británicas como La muerte de Stalin, de Armando Iannucci. Iannucci, por cierto, eligió La vida de Brian de los Monty Python como una de sus 10 favoritas. Entre sus otros votos figura El gran dictador, del londinense Chaplin, que vio con asombro cuando era adolescente. Luces de la ciudad de Chaplin ocupa el número 36 y Tiempos modernos el 78. Sin embargo, dos de sus películas estuvieron entre las tres primeras en la primera encuesta de 1952.

Estas películas son de las pocas comedias que figuran entre las 100 mejores. El humor del emigrante estadounidense Billy Wilder está presente, con Piso de soltero en el puesto 54 y Una Eva y dos Adanes en el 38, junto con La ventana indiscreta de Hitchcock.

Y Jacques Tati ocupa un lugar destacado con Playtime en el 23. No obstante, las adoradas comedias británicas de estudios Ealing tienen menos presencia, una tristeza quizás para Stevens, que es sobrina nieta del actor británico de comedias Terry-Thomas: “Es fascinante ver quién ha subido y quién ha bajado.

David Lean entró en el primer top 10 con Breve encuentro, pero parece haber descendido”. Sin embargo, Lawrence de Arabia, de Lean, tan admirada en su momento, recibió un voto de Roger Corman.

A algunos les podría sorprender la creciente estima por la inquietante La noche del cazador, realizada por el actor británico Charles Laughton. Protagonizada por Robert Mitchum, se sitúa ahora en el puesto 25, superando a la primera ganadora de la encuesta, Ladrones de bicicletas, de Vittorio de Sica. Obtuvo notorios votos de los directores Carol Morley y Martin McDonagh, ganador de un Oscar.

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Kim Novak y James Stewart en Vértigo, que anteriormente encabezó la encuesta. Foto: Paramount Pictures/Allstar

No obstante, Hitchcock sigue siendo la gran historia británica. Domina con Vértigo, que ahora ocupa el segundo lugar, tras ganar en 2012, junto con La ventana indiscreta e Intriga internacional, y su Psicosis en el 31. Se trata de un legado impresionante para un muchacho nacido en Leytonstone, en el noreste de Londres, y, considerando que los directores británicos no figuraron en el top 10 de 1962, también indica un creciente apetito por su obra.

Es posible que los directores británicos tengan una ventaja, ya que trabajan en el mismo idioma que la maquinaria cinematográfica de Hollywood, que sigue dominando el arte cinematográfico. A medida que más películas extranjeras se vuelvan accesibles, es probable que la situación cambie.

Stevens solo espera que la nueva encuesta impulse a las personas a buscar nuevos y viejos clásicos. Sin embargo, al igual que Tilda Swinton, sugiere que Escalera al cielo es un buen punto de partida para aquellos que aún no la han visto. “Demuestra lo que el cine puede hacer realmente”.

Este artículo fue modificado el 4 de diciembre de 2022. Una versión anterior describía erróneamente el avión que volaba en la escena inicial de Escalera al cielo como un “caza”, cuando en realidad era un bombardero Lancaster.