Líderes mundiales condenan la violencia en Brasil mientras legisladores de EU piden la extradición de Bolsonaro
Detenciones masivas en Brasil tras la invasión de edificios gubernamentales.

El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo que la situación en Brasil era “inaceptable” después de que los partidarios del expresidente Jair Bolsonaro invadieran el Congreso, el palacio presidencial y el Supremo Tribunal del país el domingo, y algunos legisladores estadounidenses de alto rango pidieran que la figura de extrema derecha fuera extraditada desde Estados Unidos.

Las palabras de condena de Biden fueron secundadas por líderes mundiales de todo el mundo, entre ellos algunos de los vecinos más cercanos de Brasil.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que derrotó a Bolsonaro en unas reñidas elecciones el año pasado, anunció que se llevaría a cabo una intervención federal de seguridad en Brasilia que duraría hasta el 31 de enero, después de que las fuerzas de seguridad de la capital se vieran superadas inicialmente por los invasores.

“Condeno el ataque a la democracia y a la transferencia pacífica del poder en Brasil. Las instituciones democráticas de Brasil tienen todo nuestro apoyo y no se debe socavar la voluntad del pueblo brasileño”, indicó Biden en Twitter.

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, escribió en Twitter que “usar la violencia para atacar las instituciones democráticas siempre es inaceptable”, y pidió el fin inmediato de la invasión de las instituciones democráticas de Brasil.

El asesor de seguridad nacional estadounidense, Jake Sullivan, manifestó que Estados Unidos condenaba todo intento de socavar la democracia en Brasil. “El presidente Biden está siguiendo de cerca la situación y nuestro apoyo para las instituciones democráticas de Brasil es inquebrantable. La democracia de Brasil no se verá afectada por la violencia”, indicó Sullivan.

Bolsonaro salió de Brasil en la víspera de la toma de posesión de Lula y se encuentra en Florida. Muchas personas en Estados Unidos –y en todo el mundo– percibieron ecos de la invasión del Capitolio estadounidense de 2021 en las acciones de los partidarios de Bolsonaro y pidieron la extradición del expresidente.

Joaquín Castro, miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, comentó a la cadena CNN que Bolsonaro utilizó “el libro de jugadas de Trump para inspirar a terroristas nacionales a intentar tomar el control del gobierno”.

“En estos momentos Bolsonaro se encuentra en Florida … debería ser extraditado a Brasil … Estados Unidos no debería ser un refugio para este autoritario que ha inspirado el terrorismo interno en Brasil”, señaló.

Por su parte, la demócrata de la Cámara de Representantes de Estados Unidos Alexandria Ocasio-Cortez, expresó: “Casi dos años después del día en que el Capitolio de Estados Unidos fue atacado por fascistas, vemos cómo movimientos fascistas en el extranjero intentan hacer lo mismo en Brasil”.

Ocasio-Cortez pidió que Estados Unidos “deje de conceder refugio a Bolsonaro en Florida”.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, calificó el allanamiento de las instituciones brasileñas como un “cobarde y vil ataque a la democracia”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, manifestó: “El fascismo ha decidido dar un golpe de Estado… Es urgente que la OEA (Organización de los Estados Americanos) se reúna si quiere seguir viviendo como institución”.

El presidente argentino, Alberto Fernández, escribió en Twitter que comprometía el “apoyo incondicional de su país a @LulaOficial ante este intento de golpe de Estado que está enfrentando”.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, señaló que rechazaba “la violencia generada por los grupos neofascistas de Bolsonaro que han atacado las instituciones democráticas de Brasil. Nuestro apoyo para @LulaOficial y el pueblo brasileño que seguramente se movilizará en defensa de la paz y de su presidente”.

El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó a Brasil como “un gran país democrático” y dijo que confiaba en que se respetaría “la voluntad del pueblo brasileño y de las instituciones del país”.

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El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, señaló que Lula fue “elegido democráticamente por millones de brasileños mediante elecciones justas y libres”, y condenó “el ataque a las instituciones democráticas de Brasil”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, señaló que Lula podía contar con el “apoyo inquebrantable” de su país y que “la voluntad del pueblo brasileño y las instituciones democráticas deben ser respetadas”.

El presidente de España, Pedro Sánchez, también ofreció todo su apoyo a Lula, añadiendo: “Condenamos rotundamente el ataque al Congreso de Brasil y pedimos el retorno inmediato a la normalidad democrática”.

Un llamado similar procedió de la primera ministra italiana de extrema derecha, Giorgia Meloni, quien comentó que las escenas ocurridas en Brasil eran “incompatibles con cualquier forma de disidencia democrática”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Portugal, João Gomes Cravinho, afirmó que gran parte de la responsabilidad recaía en Bolsonaro y señaló que “sería muy importante que emitiera un mensaje de condena ante el desorden que está ocurriendo actualmente en Brasilia”.

El gobierno australiano indicó que “condena el ataque contra el Congreso, el Supremo Tribunal y el palacio presidencial de Brasil”, que un vocero del Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio calificó como “inaceptable; las instituciones y los procesos democráticos deben ser respetados”.

Human Rights Watch atribuyó el ataque a una “campaña de varios años del expresidente Jair Bolsonaro y sus aliados para socavar los principios democráticos y difundir denuncias sin fundamento de fraude electoral”. La organización emitió un comunicado en el que calificó la irrupción como “un ataque aborrecible contra las instituciones democráticas de Brasil por parte de personas que buscan negar el derecho de los brasileños a votar y elegir a los líderes de su elección, incluso mediante la incitación a la intervención militar”.