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Vergüenza aérea: el escandaloso auge de los jets privados
Rishi Sunak sube a un avión de la RAF para viajar de Londres a Leeds. Foto: Cuenta de Flickr del Nº 10

Fue un vocero del Partido Laborista quien dijo que el primer ministro se estaba comportando “como una importante celebridad”, después de que Rishi Sunak realizara su tercer viaje en jet privado en 10 días. La semana pasada, voló de Londres al centro turístico Blackpool en un jet de la RAF con capacidad para 14 personas, un trayecto de 370 kilómetros que le habría tomado aproximadamente tres horas en tren. La semana anterior, hizo lo mismo con destino a Leeds, un trayecto que podría haber recorrido en tren en dos horas y media, pero que no habría parecido tan glamuroso, a juzgar por la ridícula fotografía en la que se le ve con aire de importancia y siendo saludado al subir al avión.

Los aviones privados son hasta 14 veces más contaminantes, por pasajero, que los aviones comerciales y 50 veces más que los trenes, según un informe de Transport & Environment, una organización europea que lucha por un transporte limpio. “Esto contradice el hecho de que el Gobierno se comprometió a alcanzar el cero neto para el año 2050”, señala Alice Ridley, vocera de Campaign for Better Transport. “Han dicho que quieren que haya más desplazamientos en transporte público, a pie y en bicicleta. “Tomar un jet privado es extremadamente perjudicial para el medio ambiente, sobre todo cuando hay otras alternativas mucho menos contaminantes y que además serían más económicas”.

Los aviones privados transportan a un número mucho menor de pasajeros, y alrededor del 40% de los vuelos están vacíos, por lo que basta con llevar la aeronave al lugar adecuado. Volar distancias cortas también significa que los aviones son menos eficientes en lo que respecta al consumo de combustible.

“Un jet privado es el medio de transporte más contaminante que se puede tomar”, indica Matt Finch, responsable de política británica de Transport & Environment. “El jet privado promedio emite dos toneladas de carbono por hora. El europeo promedio es responsable de (emitir) ocho toneladas de carbono al año. Si vuelas al sur de Francia y regresas, eso equivale a medio año en un solo viaje”.

Transport & Environment señala que el Reino Unido es el país europeo que más contamina con los jets privados, ya que genera casi el 20% de las emisiones, seguido de Francia (aunque en Estados Unidos se registra la inmensa mayoría de los vuelos en jets privados). Aunque se ha producido una desaceleración después de los máximos registrados durante el Covid-19, periodo en el que los más ricos recurrían a los jets privados cuando las aerolíneas comerciales cerraban –o para evitar las aglomeraciones en los aeropuertos–, los niveles de viajes en jets privados siguen siendo más altos que antes de la pandemia, y muchas empresas informan sobre un crecimiento.

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Bernard Arnault, director ejecutivo de LVMH, fotografiado en 2004. Posteriormente vendió su jet privado para evitar el escrutinio. Foto: Marc Deville/Gamma-Rapho/Getty Images

“Desde septiembre del año pasado, hemos observado una disminución de entre el 10% y el 15% en comparación con el año anterior”, explica Richard Koe, director ejecutivo de WINGX, la empresa de análisis de datos sobre aviación privada. “Pero si nos fijamos en enero de 2023, supera por un poco más del 10% el nivel de enero de 2019. Eso es un crecimiento sólido”.

Un estudio realizado el año pasado para Airbus Corporate Jets reveló que el 65% de las grandes empresas estadounidenses entrevistadas utilizaban con regularidad jets privados; un tercio de ellas empezó a utilizarlos durante la pandemia y casi tres cuartas partes indicaron que tenían previsto utilizar más jets privados en los próximos dos años. El año pasado fue un año récord en ventas de aviones privados. Es evidente que, a pesar de las preocupaciones medioambientales, todavía existe un gran interés, en menos de dos semanas se celebrará en Londres una conferencia mundial sobre aviación privada.

La aviación privada es, explica Koe, “un sector realmente inmaduro que satisface a un pequeño porcentaje de personas muy acaudaladas”. Sin embargo, los jets privados son cada vez más accesibles. Algunas compañías de vuelos chárter te permitirán reservar un asiento en un “tramo vacío” –un vuelo de reubicación, o el avión que regresa a la base tras un vuelo de ida– por un precio muy inferior al de alquilar tu propio jet. Alquilar un avión del Reino Unido al sur de Francia, por ejemplo, tiene un costo aproximado de 13 mil libras (unos 300 mil pesos). Todo esto, advirtió un informe de Transport & Environment, puede estar enganchando a nuevos clientes, normalizando esta forma de viajes de lujo y aumentando la demanda.

“Una vez que tomas tu primer vuelo privado, no quieres hacer otra cosa”, comenta Kenny Dichter, director ejecutivo y presidente de Wheels Up, una empresa de aviación privada con sede en Estados Unidos. “La conveniencia, la facilidad y el nivel de servicio son difíciles de superar”.

En el Reino Unido, los jets privados suelen utilizar aeropuertos pequeños y privados, en su mayoría situados en los alrededores de Londres, como Biggin Hill y Farnborough, y desde ahí hay un corto trayecto en helicóptero hasta la capital. Dichter comenta: “Aunque volar en avión privado sin duda es un despilfarro, no es algo exclusivo de los superricos”.

Es posible que se trate de personas que reservan un viaje especial o de aventureros “en busca de la próxima gran experiencia en un lugar de difícil acceso”. Sus clientes empresariales, comenta, han descubierto que “el tiempo que se ahorran al volar de forma privada les ayuda a hacer más cosas, a ver más a sus clientes y empleados y a desarrollar sus negocios”.

¿Hasta qué punto son sensibles a las críticas sobre el aumento de las emisiones de la aviación privada? “Sin duda es algo que cada vez tiene mayor importancia en todo el sector”, indica Dichter, quien comenta que están buscando formas de reducir sus emisiones de carbono “mediante el uso de combustibles sostenibles y alternativos”, aunque en su página web no hay ninguna mención destacada de un plan medioambiental.

Los superricos parecen ser inmunes en gran medida al “flight-shaming”, aunque son más sensibles a las cuestiones de privacidad. Los usuarios de las redes sociales, utilizando datos de vuelos disponibles públicamente, han estado rastreando a famosos y empresarios y publicando cada vuelo, así como su impacto en las emisiones de carbono. De los aviones rastreados por la cuenta CelebJets, el avión perteneciente a Taylor Swift fue el que más vuelos realizó, emitiendo más de 8 mil toneladas de carbono. (Un vocero de la cantante negó que Swift estuviera presente en todos los vuelos, alegando que presta su avión a otras personas). El boxeador Floyd Mayweather Jr fue el siguiente, seguido de Jay-Z. El rapero canadiense Drake, por su parte, posee un Boeing 767, un avión de escala comercial.

En diciembre, Elon Musk suspendió la cuenta de Twitter CelebJets, junto con la de ElonJet –ambas gestionadas por un estudiante de codificación, Jack Sweeney–, que rastreaba su propio jet privado. Actualmente, ElonJet está de vuelta en Twitter, pero ya no rastrea el avión de Musk en tiempo real (aunque sí lo hace en la cuenta de Instagram de Sweeney). Musk, por su parte, hizo un pedido de un jet Gulfstream, según indican los informes. Bernard Arnault, el director ejecutivo del grupo de lujo LVMH, vendió su avión privado para evitar el escrutinio. “El resultado ahora es que nadie puede ver adónde voy, porque rento aviones cuando uso aviones privados”, explicó en una entrevista de radio el año pasado.

Una justificación común del uso de jets privados –frecuentemente llamados de manera eufemística jets ejecutivos– es que son fundamentales para el funcionamiento eficaz de las grandes empresas y, por tanto, de las economías, pero ese argumento no es válido ante el escrutinio, dice Finch. “La idea errónea es que los empresarios vuelan para cerrar grandes acuerdos que van a cambiar el rumbo de una organización y aumentar el sueldo de 10 mil personas”, explica. “Eso simplemente no es cierto”.

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El rapero canadiense Drake posee un Boeing 767. Foto: @champagnepapi/Instagram

El informe de Transport & Environment reveló que, en Europa, el uso de jets privados es mayor en verano, y que algunos de los aeropuertos más populares son los de Niza e Ibiza. Finch señala: “O de repente se producen muchos acuerdos de negocios en agosto en los alrededores de Niza, o…” Una pausa irónica. “Es muy difícil afirmar que van a Ibiza por negocios”.

La otra justificación es que los jets privados representan solo el 2% de todas las emisiones de la aviación, pero los defensores del medio ambiente señalan que el sector está creciendo, que muchos vuelos son innecesarios y que se podría hacer el viaje en una compañía comercial o en tren, así como que el uso de jets privados socava el mensaje que el resto de nosotros recibimos respecto a la reducción de emisiones.

¿Qué le gustaría a Finch que ocurriera para frenar el aumento de los viajes en jets privados? “En primer lugar, no se aplica ningún impuesto al combustible de los aviones, aunque la Unión Europea acaba de presentar algunas propuestas. Pero, para mí, que empiecen a imponer impuestos al combustible de los jets privados mañana mismo. Estos sujetos pueden permitírselo; el propietario medio de un jet privado es multimillonario. Cuando le pones gasolina a tu auto, tienes que pagar impuestos sobre el combustible, ¿por qué alguien que vuela en un jet privado no tiene que pagar impuestos sobre el combustible?”.

A Ridley le gustaría ver un aumento del impuesto de pasajeros aéreos (APD) para los pasajeros de jets privados. “No se les pide que paguen más por el privilegio de volar en jet privado”, señala. A finales del año pasado, Campaign for Better Transport pidió la aplicación de un “super” impuesto APD para los pasajeros de jets privados, calculando que podría recaudar alrededor de 1.4 millones de libras al año. “Nos gustaría que ese dinero que recaudara el impuesto se destinara al transporte público, lo cual beneficiaría a más personas”.

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Una empresa británica lanzó un servicio privado para las personas que deseen volar con sus mascotas. Foto: Joe McBride/Getty Images

No obstante, por extraño que parezca, las personas que vuelan en estas máquinas contaminantes podrían ser las que aceleren los viajes aéreos más ecológicos, argumenta Finch. Los usuarios de jets privados son “los que pueden permitirse innovar. Actualmente existen aviones eléctricos de prueba y de pila de hidrógeno. La semana pasada, un avión con una capacidad para 19 personas y propulsado por una pila de hidrógeno sobrevoló los cielos de Inglaterra. Se están produciendo avances (y cada vez) están más listos para su uso comercial”.

Los jets privados –al ser más pequeños y volar distancias más cortas– son particularmente adecuados para esta nueva tecnología. Bastaría con que unos cuantos multimillonarios hicieran pedidos para que el mercado comenzara a moverse, comenta Finch. Entonces, ¿deberíamos estar agradecidos con los usuarios de jets privados? Parece una exageración. Finch explica: “Por el momento, no existe ningún mecanismo que obligue a los compradores de jets privados a comprar, o incluso a considerar, aviones que generen cero emisiones”.

¿Hasta qué punto el sector es sensible a las críticas sobre su impacto medioambiental? “Es bastante diferente en Estados Unidos con respecto a Europa”, dice Koe. “En Europa, el sector es supersensible al respecto. En la mayoría de los eventos y conferencias de networking, uno descubre que la sustentabilidad es el punto principal de la orden del día: cómo puede responder el sector, cómo puede mitigarlo, cómo puede innovar”.

En el último trimestre, Victor, una compañía de vuelos chárter privados con sede en el Reino Unido, registró un aumento del 5% en las reservas de nuevos clientes. Desde junio del año pasado, todos los vuelos de Victor ofrecen combustible sostenible de aviación (SAF), un biocombustible fabricado normalmente a partir de residuos, como el aceite de cocina. Anteriormente, la compañía compensaba los vuelos, pero ahora indica que el SAF es su prioridad.

“Tengo el cargo de codirector ejecutivo de una compañía de jets privados bajo demanda y me preocupa el medio ambiente, por lo que estoy aprovechando mi posición, espero, para mostrar qué se puede hacer”, explica Toby Edwards, de Victor. “Existe absolutamente un grupo de nuestros clientes que desean hacer todo lo posible cuando reservan un avión para reducir sus emisiones de carbono, y la compra de combustible sostenible de aviación es una opción mucho mejor para los viajeros privados que las compensaciones”.

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Un avión ZeroAvia de cero emisiones en un vuelo de prueba. Foto: ZeroAvia

Edwards comenta que uno de cada cinco de sus clientes elige SAF cuando hace una reserva; el objetivo interno de la empresa es que la cifra llegue a uno de cada cuatro. Otros aspectos son más críticos, el SAF habrá absorbido carbono a lo largo de su vida útil, pero no es completamente neutro en emisiones de carbono, debido a la energía que se necesita para refinarlo y transportarlo. Además, cuando un avión lo utiliza, libera CO2 a la atmósfera del mismo modo que los combustibles fósiles.

Por el momento, la moda de los aviones privados no da señales de disminuir. Este mes, una compañía británica lanzó un servicio que ofrece jets privados para mascotas, después de observar la cantidad de solicitudes que recibía de personas que querían llevar a su gato o perro a bordo. Adam Golder fundó G6 Aviation en 2021, con el objetivo de ofrecer viajes en avión privado a las personas adineradas que se habían quedado en tierra a causa de la pandemia, muchas de las cuales siguen volando de forma privada.

“Puedes llegar a algún sitio con tu propio horario en un día y estar de vuelta en casa”, explica. “Todo está hecho a la medida de tu viaje. Si quieres visitar varias ciudades en un día, puedes hacerlo”.

El servicio de pago por asiento de la compañía G6, K9 Jets, prevé realizar su primer vuelo entre Nueva Jersey y Londres en abril. Sus vuelos pueden transportar hasta 10 personas y 10 perros (dependiendo del tamaño del perro), comenta Golder. En las últimas semanas, 2 mil personas expresaron su interés por G6. Golder no espera que los superricos reserven los asientos; podría tratarse de personas que se mudan de Estados Unidos a Europa y están dispuestas a pagar alrededor de 8 mil 750 libras (unos 200 mil pesos) por un asiento con, por ejemplo, los ingresos de la venta de su casa. “Ha habido bastantes historias sobre accidentes que ocurren cuando las mascotas de las personas viajan en la bodega”, comenta Golder. “La gente está más dispuesta que nunca a gastar más y volar con sus mascotas en un jet privado”.

Para los grupos ecologistas, sin embargo, esto es otro síntoma de la gran discordancia entre el deseo de realizar viajes de lujo exclusivos y la urgente realidad de la crisis climática. “Estamos hablando de décadas antes de que veamos el tipo de tecnología (de aviación) que podría solucionar el problema climático”, indica Ridley. “Por ahora, no existe otra forma de reducir las emisiones climáticas de la aviación que volar con menos frecuencia”.

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