Ascenso de Trump en el CNR desata luchas y salidas de personal al fracasar en parte la purga
El nuevo presidente del Comité Nacional Republicano (CNR), Michael Whatley (izquierda), y la copresidenta, Lara Trump (derecha), han intentado hacerse con el control del aparato del partido. Foto: Michael Wyke/AP

Los aliados de Donald Trump instalados para dirigir el Comité Nacional Republicano (CNR) se han enfrentado a un turbulento primer mes al mando, golpeados por problemas de personal y jaquecas operativas mientras intentan poner el aparato del partido bajo el control de la campaña de Trump antes de las elecciones de 2024.

Las luchas internas en el CNR han llevado a la campaña de Trump a amonestar en privado a sus nuevos líderes en las últimas semanas. Y el movimiento para orquestar una purga puede haber sido en parte contraproducente con consecuencias de largo alcance para el CNR, dijeron múltiples fuentes familiarizadas con el asunto.

El ascenso de Trump en el CNR llegó con una demostración de fuerza apenas unos días después de que el nuevo presidente, Michael Whatley, y la nueva copresidenta, Lara Trump, fueran elegidos, al enviar correos electrónicos a equipos enteros en la organización informándoles de que podían renunciar y volver a solicitar sus puestos, o ser despedidos.

La idea era garantizar que no hubiera interferencias entre el CNR y la campaña de Trump, que ya contaba con sólidos equipos políticos y de comunicación, y eliminar a cualquier miembro del personal que no estuviera plenamente comprometido con Trump y el movimiento MAGA en general.

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Pero las amenazas de despido y las supuestas pruebas de lealtad, que resultaron ser acertadas cuando se preguntó a los empleados en las entrevistas de trabajo si creían que las elecciones de 2020 habían sido robadas a Trump, a pesar de no haber pruebas de fraude electoral, pueden haber sido demasiado agresivas.

En las semanas siguientes, aunque el nuevo liderazgo del CNR extendió discretamente ofertas a la mayoría de los exempleados, con la excepción de aquellos que trabajaron en el departamento político del CNR, algunos empleados en equipos fundamentales declinaron regresar, dijeron las fuentes.

La situación significa que el CNR se ha quedado sin gente que tenga un profundo conocimiento de las operaciones electorales en el comité central del partido republicano, y que estaban dispuestas a trabajar por salarios muy inferiores a los que podrían ganar en el sector privado.

Se suponía que poner al CNR bajo el ala de la campaña de Trump generaría sinergias. Si bien algunas de esas eficiencias se han logrado, dijeron las fuentes, el enfoque excesivamente agresivo puede haber hecho daño en otros sectores.

Un portavoz del CNR no respondió inmediatamente a la solicitud de comentarios.

La pérdida de talento puede ser particularmente notable en el equipo de datos del CNR, cada vez más importante en las elecciones presidenciales, que está siendo reubicado fuera de la sede del CNR en Washington y en la sede de la campaña de Trump en Palm Beach, Florida.

La nueva dirección del CNR ha empezado recientemente a ofrecer a los miembros del equipo de datos alojamiento en el campus de la campaña de Trump, descrito informalmente como “Trump Village”, con la esperanza de que sufragar los gastos de residencia y las preocupaciones logísticas sea un incentivo para que se queden.

Para algunos empleados, el componente residencial del trabajo puede haber tenido el efecto contrario. Algunos miembros del personal que rechazaron las ofertas de regreso sugirieron que no les gustaba la idea de vivir en el trabajo, lo que también podría significar vivir junto a los miembros más duros del personal de la campaña de Trump.

Por otra parte, aunque los principales asesores de la campaña de Trump siempre han dicho que trabajar en una campaña presidencial significa trasladarse al lugar donde se desarrolla la campaña, la idea de trasladarse a Florida no entusiasmó a algunos exempleados del CNR, que señalaron que pensaban que estaban trabajando para el Partido Republicano.

La perspectiva de las pruebas de lealtad también parece haber inquietado a algunos empleados del CNR, que se negaron a volver a sus antiguos puestos de trabajo.

Los empleados del CNR saben desde hace tiempo que la forma de responder a la pregunta de si las elecciones de 2020 fueron robadas es decir que hubo “irregularidades”, el hecho de que les estuvieran interrogando les hacía pensar que la campaña de Trump desconfiaba intrínsecamente de la gente del CNR y que siempre tendrían una diana en la espalda.

El único punto positivo para los nuevos líderes del CNR desde su toma de posesión ha sido que Trump ha registrado su mejor mes de recaudación de fondos de 2024, ahora que el expresidente colabora con el comité como parte de un acuerdo de recaudación conjunta.

Trump y el CNR obtuvieron 65.6 millones de dólares (mil 72 millones 252 mil pesos) en marzo, según anunció el partido la semana pasada. El partido dijo que Trump, el CNR y sus cuentas compartidas tenían ahora 93.1 millones de dólares (mil 521 millones 747 mil pesos) en efectivo en abril, aproximadamente el doble de lo que tenían un mes antes, ya que redujeron la diferencia de efectivo con las arcas de la campaña de Joe Biden.

El acuerdo de recaudación de fondos conjunta ha sido una prioridad durante semanas. Al hacer una recaudación de fondos conjunta, Trump y el CNR pueden aceptar donaciones de hasta 814 mil 600 dólares (13 millones 315 mil pesos). Durante las primarias republicanas, Trump se había limitado a aceptar cheques por un importe máximo de 6 mil 600 dólares (107 mil 880 pesos) a través de su campaña.

Traducción: Ligia M. Oliver

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