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Los padres de más de 900 soldados israelíes piden a las FDI que suspendan el ataque a Rafah, una ‘trampa mortal’
Soldados israelíes con un vehículo blindado de transporte de tropas cerca de la frontera entre Israel y Gaza el sábado. Foto: Amir Cohen/Reuters

Los padres de más de 900 soldados israelíes desplegados en Gaza firmaron una carta en la que instan al ejército a suspender la ofensiva que está llevando a cabo en Rafah, calificándola como una “trampa mortal” para sus hijos.

“Es evidente para cualquier persona con sentido común que, tras meses de advertencias y anuncios sobre una incursión en Rafah, hay fuerzas al otro lado preparándose activamente para golpear a nuestras tropas”, dice la carta de los padres de soldados israelíes, enviada el 2 de mayo.

“Nuestros hijos están física y mentalmente agotados”, añade la carta, dirigida al ministro de Defensa, Yoav Gallant, y al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), teniente general Herzi Halevi. “¿Y ahora pretenden enviarlos a esta peligrosa situación? … Esto no parece sino una insensatez”.

La carta fue firmada inicialmente por los padres de unos 600 soldados, pero en los últimos días la han firmado los padres de otros 300.

Entre 360 mil y 500 mil palestinos han huido de Rafah en la última semana tras las advertencias israelíes de evacuar los barrios orientales y centrales antes de nuevos ataques que parecen listos para abrir una sangrienta nueva fase del conflicto, que dura ya ocho meses. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sugerido que rechazará las presiones de Estados Unidos para que no se produzca un ataque a gran escala contra la ciudad, donde cerca de un millón de palestinos buscaron refugio tras huir de los combates en los primeros momentos del conflicto.

Es probable que los combates en Rafah sean complejos y difíciles. Hamás ha tenido meses para reforzar sus defensas y se cree que los complejos de túneles bajo la ciudad están prácticamente intactos.

“Rafah es una trampa mortal”, afirmó Anat, madre de un soldado de las fuerzas especiales israelíes desplegado en Gaza. “Hamás ha tenido mucho tiempo para preparar el lugar para matar a nuestros soldados. Estamos muy preocupados”.

Israel ha presentado la ciudad como el último bastión de Hamás, afirmando que debe invadirla para tener éxito en sus objetivos de desmantelar el grupo, matar a sus dirigentes y devolver a los 132 rehenes que siguen desaparecidos. En otros lugares del territorio devastado por la guerra, Hamás ha logrado reimponer su autoridad tras las operaciones de las FDI.

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Miles de personas huyen al intensificarse los combates en las localidades gazatíes de Yabaliya y Rafah.

“Nuestros temores se han materializado al ver que los militares se retiran rápidamente de una zona, sólo para que Hamás recupere rápidamente el control sobre ella”, dijo Anat. “En los primeros meses de la guerra apoyamos toda la operación. No había otra opción que luchar y deshacerse de Hamás en Gaza. Pero en los últimos meses, entendemos que no hay un plan claro”.

Las FDI convocaron inicialmente a 350 mil reservistas para la ofensiva militar contra Hamás lanzada tras el ataque sorpresa de octubre lanzado por la organización islamista extremista contra el sur de Israel, en el que murieron mil 200 personas, en su mayoría civiles. La mayoría fueron retirados del servicio en enero, aunque algunos han sido movilizados de nuevo para la ofensiva de Rafah. Tres divisiones de las FDI están ahora activas en Gaza, la mayor fuerza desde hace varios meses.

Idit, la madre de un comandante israelí dijo: “Mi hijo me ha enviado un mensaje por WhatsApp hace unos minutos. Me ha dicho que se dirigen a Rafah. Y estoy aterrorizada. No estamos en contra de la misión de luchar contra Hamás, pero entrar en Rafah no justifica esta misión”.

Idit dijo que su hijo no quería entrar a Rafah, “pero lo hará, porque es leal al ejército”.

Más de 34 mil 500 palestinos han muerto durante la ofensiva israelí, que ha causado la destrucción masiva de viviendas, hospitales, mezquitas y escuelas. La guerra comenzó en octubre, cuando Hamás atacó el sur de Israel, matando a unas mil 200 personas, aproximadamente una cuarta parte de ellas soldados. Más de 270 soldados israelíes han muerto en la ofensiva de Gaza, con lo que el total de bajas militares asciende al menos a 600, incluidos los que murieron en octubre.

Las autoridades israelíes no han respondido a la carta de los padres de los soldados. Sin embargo, en un discurso pronunciado el domingo en la ceremonia del Día de los Caídos en el Muro Occidental de Jerusalén, Halevi dijo que él era el responsable de dar respuestas a las familias de los soldados muertos.

“Soy el comandante que envió a sus hijos e hijas a la batalla de la que no regresaron, y a los puestos de los que fueron secuestrados”, dijo Halevi. “Llevo conmigo cada día el recuerdo de los caídos, y soy responsable de responder a las agudas preguntas que no los dejan dormir”.

El apoyo a los objetivos de la guerra en Israel sigue siendo fuerte, pero crece el enojo con los responsables políticos a medida que avanza el conflicto. El fin de semana hubo protestas generalizadas, con miles de personas saliendo a la calle para pedir la dimisión de Netanyahu y elecciones inmediatas para un nuevo gobierno.

En otras manifestaciones se pidió a Netanyahu que hiciera más para garantizar la devolución de los rehenes que aún están en manos de Hamás. Unos 250 israelíes y ciudadanos de otros países fueron trasladados a Gaza el 7 de octubre, y 80 liberados a cambio de 240 presos palestinos en cárceles israelíes durante una breve tregua en noviembre.

El lunes, familiares de los rehenes abandonaron un discurso de Netanyahu durante una ceremonia celebrada en Jerusalén para conmemorar el Día de la Memoria de Israel, que recuerda a los muertos en la guerra y a las víctimas civiles del terrorismo.

En la ciudad meridional de Ofakim, en una ceremonia similar, la madre de un rehén se enfrentó a un ministro de extrema derecha que se ha opuesto ferozmente a hacer concesiones a Hamás a cambio de un acuerdo de alto al fuego. En Tel Aviv, se agitaron pancartas de protesta con el lema “Su sangre está en tus manos” antes de un discurso de Yoav Gallant, ministro de Defensa.

Información adicional de Shady Giorgio.

Traducción: Ligia M. Oliver

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