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Al menos ocho ataques israelíes contra grupos de ayuda en Gaza desde octubre, según un informe
Un vehículo de World Central Kitchen destruido en Gaza. La ruta del convoy había sido acordada con el ejército israelí, afirma HRW. Foto: Mohammed Saber/EPA

Human Rights Watch afirma que no se emitieron advertencias antes de los ataques, que han causado decenas de muertos y heridos a grupos de ayuda en Gaza.

Las fuerzas israelíes han llevado a cabo al menos ocho ataques contra convoyes humanitarios, grupos de ayuda y sus instalaciones en Gaza desde octubre, incluso después de que las organizaciones de ayuda facilitaran sus coordenadas a las autoridades israelíes, según un informe de Human Rights Watch.

HRW señaló que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no avisaron a las organizaciones humanitarias antes de los ataques que causaron la muerte o heridas al menos a 31 personas.

En un incidente el 1 de abril, siete trabajadores humanitarios de grupos de ayuda murieron en ataques con drones en la ciudad de Deir al-Balah. Los misiles alcanzaron un convoy de tres vehículos de la World Central Kitchen (WCK), dos de ellos con el logotipo de la organización en el techo y en los que viajaban civiles. Según HRW, el convoy “seguía una ruta que la organización dijo haber acordado con el ejército israelí”.

El fundador de una organización benéfica afirma que los trabajadores humanitarios asesinados en Gaza fueron “atacados deliberadamente”.

El jefe del Estado Mayor de las FDI, Herzi Halevi, que atribuyó el ataque a un
“error de identificación”, afirmó que “no se llevó a cabo con la intención de dañar a los trabajadores humanitarios de WCK” y lo calificó de error que no debería haber ocurrido.

El 9 de diciembre, la armada israelí disparó ráfagas de cañón de 20 mm contra una casa de huéspedes de la UNRWA integrada por dos edificios en Rafah, según informó la agencia de ayuda de la ONU a HRW.

El ataque se produjo a última hora de la tarde, mientras 10 empleados dormían en el interior. La agencia dijo que había compartido las coordenadas de la casa de huéspedes con las autoridades israelíes de forma regular antes del ataque, incluso en la fecha del ataque, y no tenía conocimiento de ningún objetivo militar en la zona en ese momento. La UNRWA declaró a HRW que no había recibido ningún aviso del ataque.

En un tercer incidente, el 8 de enero, un proyectil israelí perforó el lateral de un edificio en el que se refugiaban más de 100 miembros del personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) y sus familias en Jan Yunis. La hija de cinco años de un trabajador de MSF murió y cuatro personas resultaron heridas.

HRW afirmó que MSF le había informado de que su personal no había visto objetivos militares en la zona ni había recibido aviso alguno del ataque.

HRW detalló otros cinco ataques hacia grupos de ayuda: contra un convoy de MSF el 18 de noviembre, contra una casa de huéspedes de trabajadores del Comité Internacional de Rescate y de Medical Aid for Palestine el 18 de enero, contra un convoy de la UNRWA el 5 de febrero, contra una casa de huéspedes de MSF el 20 de febrero y contra una vivienda que albergaba a un empleado estadounidense de Near East Refugee Aid el 8 de marzo.

El informe se produce cuando un vehículo de la ONU fue tiroteado el lunes en Rafah, causando la muerte de un miembro del Departamento de Seguridad de la organización y heridas a otro cuando se dirigían al hospital europeo de la ciudad asediada.

Un portavoz de la ONU dijo que el secretario general, António Guterres, estaba “profundamente entristecido” y “condena todos los ataques contra el personal de la ONU y pide una investigación completa”.

HRW dijo que en todos los casos del informe los grupos de ayuda habían facilitado sus coordenadas a las autoridades israelíes.

Belkis Wille, directora de HRW, declaró: “Por un lado, Israel bloquea el acceso a suministros humanitarios vitales y, por otro, ataca a los convoyes que entregan parte de la pequeña cantidad que permiten entrar. Las fuerzas israelíes deben poner fin inmediatamente a sus ataques contra las organizaciones de ayuda, y debe haber rendición de cuentas por estos crímenes”.

HRW afirmó que Israel no había respondido una carta enviada el 1 de mayo en la que solicitaba información específica sobre los ataques documentados en el informe. Las Fuerzas de Defensa de Israel no respondieron inmediatamente a las peticiones de comentarios de The Guardian.

Un alto empleado de una de las organizaciones cuya casa de huéspedes fue atacada dijo a HRW: “No puedo arriesgarme a enviar más personal a Gaza porque no puedo confiar en el desconflicto como forma de mantenerlos a salvo”.

Dijo que éste era un factor clave que limitaba la capacidad de la organización para prestar servicios médicos. “Puedes construir muelles y enviar cargamentos, pero sin un entorno operativo seguro tendrás una acumulación de cargamentos que la gente no podrá movilizar con seguridad para ayudar a la gente”.

Más de 34 mil 500 palestinos han muerto durante la ofensiva israelí, que ha causado la destrucción masiva de viviendas, hospitales, mezquitas y escuelas. La guerra comenzó el 7 de octubre, cuando Hamás atacó el sur de Israel, matando a unas mil 200 personas.

La ONU ha informado de que 254 trabajadores humanitarios han muerto en Gaza desde el 7 de octubre. El personal de la UNRWA suma 188 de estas víctimas mortales. Según la UNRWA, 169 de sus instalaciones se han visto afectadas por las hostilidades y al menos 429 personas desplazadas han muerto en sus refugios.

“Estos ataques contra grupos de ayuda están teniendo un efecto estremecedor en los esfuerzos por proporcionar ayuda vital en Gaza”, concluye el informe de HRW.

Los ataques perpetrados por las fuerzas israelíes contra grupos de ayuda han suscitado una condena generalizada, incluso por parte de dirigentes de países cuyos ciudadanos murieron en los ataques.

Tras la muerte de siete trabajadores humanitarios del WCK, Joe Biden encabezó un coro de indignación internacional por el ataque e instó a Benjamín Netanyahu a tomar medidas inmediatas para proteger a los civiles y permitir la entrada de ayuda alimentaria en Gaza, o de lo contrario reduciría el apoyo estadounidense a la campaña militar contra Hamás.

Biden calificó de “inaceptable” el incidente y la situación general a la que se enfrentan los civiles en Gaza, y supuso la primera crisis diplomática entre ambos países desde el comienzo de la guerra.

Como consecuencia de la presión internacional para que se explicaran las circunstancias del ataque, a principios de abril un coronel y un mayor de las IDF fueron destituidos tras una investigación interna sobre la muerte de los trabajadores del WCK.

  • Este artículo fue modificado el 14 de mayo de 2024. Debido a la información proporcionada, una versión anterior decía que 254 trabajadores humanitarios de grupos de ayuda de la ONU habían muerto en Gaza. La cifra se refiere a todos los trabajadores humanitarios, no sólo a los de la ONU.

Traducción: Ligia M. Oliver

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