Intubar tarde es nada más ‘jugarle a ser doctor’
Hospital General Estatal de Ciudad Juárez. Foto: Luis Torres/Luis Torres.

Edad: 66 años.

Diagnóstico: Positivo a Covid-19.

Comorbilidades: Ninguna. Sin diabetes, hipertensión ni obesidad.

Ese era el perfil médico de Aaron Gutiérrez*, quien a finales de diciembre llegó a un hospital público de la Ciudad de México (CDMX). Llevaba cuatro días internado cuando el médico de guardia detectó que su saturación de oxígeno estaba en 65%. Era el segundo día que alcanzaba esos niveles.

Acomodó su mascarilla de oxígeno, lo colocó en posición boca abajo para favorecer la recuperación pulmonar y logró que llegara al límite de la normalidad: 89-90%. Era un avance, aunque el siguiente paso, inminente, era la intubación. Cuando se lo planteó al paciente, éste lo rechazó. “Dudándolo me dice: ‘quiero que me den dos días más a ver si mejoro’. Dentro de mí (pensé): obviamente no va a mejorar”, cuenta el médico, quien solicita el anonimato.

Así ocurrió. Cerca de las 16:00 horas, Aaron ya saturaba al 40%. Era necesario que lo intubaran de urgencia. Pero no ocurrió. En el hospital no había midazolam, vecuronio o propofol, sedantes utilizados para intubar a los pacientes y, sobre los cuales, desde noviembre pasado el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, advirtió: habrá desabasto mundial a partir de enero de 2021.

Decidir

Pasaron dos horas entre que el equipo médico buscaba las recetas y los medicamentos necesarios para llevar a cabo el proceso de intubación de Aaron. Al final no los consiguieron: no había medicamento para bloquear al paciente o para dormirlo. “Ya estaba casi muerto, saturando al 30%. Y nos dijeron los anestesiólogos: ‘a este paciente ya ni siquiera lo vamos a intubar, nada más le pusimos una infusión de medicamentos para aliviar su dificultad respiratoria en lo que fallece, porque la verdad ya no lo vamos a poder recuperar’”.

Aaron falleció a las 11:00 de la noche.

La implementación del “código azul” en los hospitales de la CDMX no es oficial. Pero la saturación y la falta de insumos –como medicamentos y ventiladores– obliga a los médicos a clasificar a los pacientes entre recuperables y no recuperables. Los primeros reciben atenciones “más avanzadas”, como la intubación mecánica, la sedación y el bloqueo neuromuscular. Mientras que a los segundos, como Aarón, solamente les dan tratamientos paliativos, explicaron médicos consultados por La-Lista, que solicitaron el anonimato.

Testimonio – Médico en la Ciudad de México
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Foto: Miguel Sierra/EFE.

“Me enteré de qué es el código azul ayer”, dice uno de los entrevistados. “Y hace semanas que se está implementando, no se llama código azul, por lo menos no sabíamos que se llamaba código azul, simplemente es tomar una decisión con base en la disponibilidad de insumos del hospital y en las características del paciente”.

Para Xavier Tello, analista y asesor de políticas sanitarias, esta medida es un proceso normal dentro de una catástrofe. Aunque la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, niegue que dicho código se use. “La palabra de triage se inventó precisamente en la guerra para ver el tráfico que le dabas a la gente y ahí tienes que empezar a considerar quiénes no son salvables y lo que vas a hacer. ¿Por qué? Porque tienes que optimizar los recursos”, agrega el especialista.

Testimonio – Médico en la Ciudad de México

Medida drástica

La excesiva ocupación hospitalaria en el condado estadounidense de Los Ángeles, California, obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas: a inicios de este mes ordenaron a los equipos de ambulancias no transportar pacientes con pocas posibilidades de sobrevivir al coronavirus. Esto para concentrar los recursos y esfuerzos médicos en las personas con más probabilidades de recuperarse de Covid-19.

“No es algo que creo que vayan a querer hacer aquí”, dice Tello. “Porque aquí en México se van mucho hacia la imagen que quieren dar. Por ejemplo, ¿por qué no nos habían platicado esta historia?”.

Hasta el 10 de enero, la Ciudad de México registraba una ocupación de camas con ventilador de 86% y para camas generales de 92%. Y la cifra de personas intubadas crece a ritmo acelerado: pasó de 1,657 a 1,711 en tan sólo 10 días

“Este código trata de hacer una selección a pacientes más recuperables y a los que no, pues ya dejarlos. Desde el punto de vista médico, para mí, creo que sí es necesario a estas alturas de la pandemia”, considera uno de los médicos entrevistados por La-Lista. “Ya no hay medicamentos para pacientes graves en cuestión de intubar, sedación, analgesia, todo ese tipo de cosas es escasísimo. La verdad es que, inclusive ya las últimas semanas o los últimos meses, esto ya se ha venido desbordando”.

¿En qué hospitales aplican esta medida?
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Paramédicos ingresan a un paciente afectado por covid-19, en el Hospital General en Ciudad Juárez, México. Foto: Luis Torres/EFE.

¿Y la ética?

El debate alcanza también la parte ética. “Afortunadamente hay un documento: la guía bioética, que se editó en el mes de abril pasado”, destaca Tello. Ahí se establecen los criterios que los equipos médicos deben tomar en cuenta para que la asignación de recursos escasos se haga de forma ética y justa, y no de manera discrecional y abierta a la corrupción.

La primera versión de la guía establece que si el personal médico tiene solo un ventilador y dos pacientes con la misma probabilidad de sobrevivir, se deberá considerar la perspectiva de género y si uno de estos pacientes pertenece a grupos en situación de vulnerabilidad histórica. Si eso no desempata la situación, se recurriría al azar. La segunda versión considera evaluar la probabilidad de que un paciente mejore y el tiempo que usará los recursos.

Los médicos consultados coinciden: no han llegado a ese momento. La clasificación que hacen actualmente es entre paciente recuperable y no recuperable, a partir de ahí deciden a quién intuban. Para ello consideran factores como la edad, la presencia de comorbilidades y el grado de avance de la enfermedad. “No es lo mismo un paciente que me llega con saturación al 80% y lo puedo recuperar con oxígeno a un paciente que me llega ya saturando al 30%, ya con los pulmones destrozados, que por más que le haga el pronóstico es malo”.

La regla indica que los pacientes que tienen criterios de intubación deben recibirla en etapas tempranas, desde el momento en que están con dificultad para respirar aunque saturen bien. “Entre más tiempo dejamos pasar, menos lo vamos a recuperar”, explica uno de los médicos.

Como ocurrió en el caso de Aarón. “Como no hay medicamentos decimos: ¿para qué lo vamos a intubar? Si lo vamos a tener despierto, mordiendo el tubo, no lo vamos a poder sedar bien y, por lo mismo, el ventilador no hace bien su trabajo y se nos va a morir. Es lo que pasa con el 99% de nuestros pacientes”. A veces intubar, señalan los médicos, es nada más jugarle a ser doctor. 

Testimonio – Médico en la Ciudad de México

*El nombre del paciente fue cambiado a petición del entrevistado.

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06/01/2021.- Enfermeros trasladan el cuerpo de una víctima de covid-19, rumbo a la morgue en el Hospital General Estatal. Foto: Luis Torres/EFE.