‘Los derechos humanos son la medicina que México necesita para sanarse’

La pandemia de Covid-19 ha expuesto y exacerbado la profunda desigualdad que ya existía en México desde hace mucho tiempo. Décadas de violencia, corrupción, impunidad, discriminación estructural y desigualdad socioeconómica han sumergido el país en una crisis de derechos humanos, a la cual ahora se suma una grave emergencia de salud. 

El Estado tiene la obligación de proteger y garantizar los derechos de todas las personas en México, sin discriminación. Urge que fortalezca el precario sistema de salud pública que ha sido insuficientemente dotado de recursos, y asegure las salvaguardias adecuadas respecto a seguridad social y empleo. Pero más allá de eso, el gobierno tiene una oportunidad de hacer los cambios radicales necesarios para transformar la sociedad y dejar de pisotear a los grupos más marginalizados de la población.

La pandemia nos afecta a todas las personas, pero no de la misma manera. Las autoridades deben escuchar y hacerles caso a las personas cuyas voces han sido calladas o ignoradas históricamente, como los pueblos indígenas, las mujeres, las personas LGBTIQ+, las personas que viven en la pobreza, y las personas migrantes y refugiadas. 

Deben tratar a la gente con compasión y empatía, en vez de abandonar, estigmatizar o revictimizar a quienes necesitan apoyo estatal. Asimismo deben proteger a las personas periodistas y defensoras de derechos humanos que arriesgan sus vidas luchando por un mejor mañana, en vez de vulnerarles aún más. Los derechos humanos son la medicina que México necesita para sanarse.