‘Intento que mantengan la esperanza para tocar la campana’

Estar en la primera línea de atención al Covid-19 me ha permitido comprender, sentir y vivir la contingencia. Aceptar, sin juzgar, las razones del por qué los pacientes llegaron ahí. Me convertí en una amiga que tiene el compromiso de salvarlos para que regresen con sus seres queridos. Me encargué de hacerles saber que no están solos, que comprendo su frustración y miedo, y que intento que mantengan la esperanza para tocar la campana.

Ha sido una batalla personal. Por un lado cuidarnos para no contagiar en casa; y por otro tratar de entender que pese a las medidas, los contagios y muertes diarias que aumentan, aún hay gente egoísta que ignora el panorama, sin pensar en el daño que causan al esfuerzo físico, emocional y mental de los que los atendemos para que vuelvan sanos a casa.

Debemos valorar cada momento y las personas que tenemos a nuestro alrededor, ser empáticos y sensibles con la situación que vive cada uno, y ser un poco más conscientes del poder que tenemos para evitar los contagios.