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La refinería de Deer Park, un ‘salvavidas’ para Dos Bocas

Especialistas consideraron que la compra de la totalidad de la refinería de Houston completará la demanda energética del país que quedaría pendiente con los retrasos de Dos Bocas.

Deer Park
A pesar de su bajo costo de adquisición, la refinería de Deer Park podrá representar un gasto adicional para Pemex. Foto: Shell

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En su mensaje por la compra de la refinería de Deer Park este lunes, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, resaltó que con ella México alcanzaría una meta que él ha prometido desde hace tiempo: la autosuficiencia de combustibles.

Desde su llegada al poder en 2018, el mandatario había prometido que con la refinería de Dos Bocas y la rehabilitación de las seis instalaciones activas en el país se alcanzaría esta meta. Pero para julio de 2020, el presidente reculó en esa promesa.

“Pensamos que en el 2023 ya vamos a poder ser autosuficientes, porque las seis refinerías tienen que procesar un millón 200,000 barriles diarios, ese es el plan para el 2023. Y ya para el 2023 va a estar en operación la nueva refinería de Dos Bocas, con capacidad para 340,000 barriles, de modo que ya vamos a estar en un millón 500,000 barriles, un poco más procesando en México, nos va a faltar a lo mejor procesar 100 o 200,000 barriles adicionales para lograr la autosuficiencia”, comentó entonces, durante un recorrido por las obras para rehabilitar la refinería de Salamanca, Guanajuato.

Desde la perspectiva de especialistas en el sector energético, el anuncio del mandatario implica el reconocimiento de que Dos Bocas es insuficiente para alcanzar la autosuficiencia energética, por lo que esta decisión, inesperada para los analistas y que en un primer momento no aparecía en el plan de negocios de Pemex, podría deberse a este incumplimiento.

“Esta decisión viene aparejada en términos de aceptación de posibles riesgos de cosas que no está saliendo bien, y una es esa (Dos Bocas)”, indicó Luis Serra, director ejecutivo de la Iniciativa de Energía del Tec de Monterrey.

También lee: Pemex se queda con la refinería Deer Park en Houston: le compra a Shell su participación

Apenas en abril pasado, Pemex presentó un informe en que dio a conocer que la construcción de Dos Bocas no estaría lista para el 1 de julio de 2022, fecha prometida por el gobierno federal, por lo que su desarrollo culminaría al menos al año siguiente. Además de que se prevé que el costo sea superior al planeado originalmente, de entre 6 y 8,000 millones de dólares. En la lectura de Serra, este anuncio se trata además de un mensaje político en el marco del contexto electoral para contrarrestar una imagen de fracaso antes esta meta.

“Pudiera ser más claro, de alguna manera ya es evidente que está retrasada, que no va alcanzar los niveles de producción en los tiempos que se dijeron, que trae problemas de seguir incrementándose en costos, entonces ahí es donde sí probablemente esta decisión haya venido también aprovechando esa situación de Dos Bocas”, sostuvo el especialista del Tec.

La refinería en proceso de adquisición total por parte de Pemex tiene una capacidad de producción similar a la que tendrá Dos Bocas, arriba de 300,000 barriles.

Aunque una parte de ese volumen ya se enviaba al país, el dato oficial no es público por tratarse de un tema comercial relacionado con una empresa privada, la angloneerlandesa Shell, hasta ahora propietaria de la mitad de las acciones de Deer Park, que formaba parte de las refinerías de Pemex desde 1993, cuando se invirtió en la compra del 49.9% de las acciones.

La compra de la totalidad de Deer Park podrá representar para México al menos la certeza de que esa mitad de la producción diaria, más de 100,000 barriles diarios, pudiera destinarse al país, cifra que casi corresponde con la estimación de López Obrador del faltante para alcanzar la autosuficiencia.

“Calculo que es para darle mayor seguridad al abasto de México, porque ya la decisión del mercado objetivo de Deer Park va a ser definida enteramente por México. Estamos en una administración nacionalista, seguramente todo eso viene para acá“, vaticinó Edgar Ocampo, especialista en temas de energía del ITAM.

Mayores costos a largo plazo

De acuerdo con López Obrador, el costo de la adquisición de la mitad faltante de Deer Park alcanzaría los 600 millones de dólares, un precio muy por debajo del mercado.

“Comprar una refinería de ese calibre en 600 mdd es una ganga, si haces las cuentas tomando el ejemplo de Dos Bocas, vale 8,000 y va a procesar 300,000 barriles, la mitad de Dos Bocas vale 4,000 mdd, ellos compraron la mitad en 500. No sé si el carro esté desvielado”, advirtió Ocampo.

Sin embargo, el bajo precio podría tener una razón de fondo. A largo plazo, en el marco de la implementación de medidas para mitigar las emisiones de carbono en el mundo, la apuesta por comprar esta refinería podrá significar una mayor inversión para Pemex y para México en la tecnología para la reducción de dichas emisiones así como de otros gases de efecto invernadero, mientras que a la par representaría un ahorro eventual para la petrolera Shell.

“El problema es que es un reto financiero importante, no son tecnologías baratas, no son procesos baratos, pero el beneficio que obtendrá la industria de hidrocarburos en tecnologías, de eso depende su supervivencia a nivel global. La decisión de Shell es justo avanzar hacia allá, por eso se está deshaciendo de esto, porque ven mejor obtener 600 mdd por venderle una planta a una empresa con la cual trabajaban y ahora van a tener que enfrentar esos costos ellos, para no absorberlos en Shell y mejor invierten en otras líneas de negocios”, consideró Serra.

De acuerdo con proyecciones de Moody’s, la demanda de los combustibles fósiles caerá 20% en los próximos 15 años, por lo que en el mediano plazo, la producción resultará menos rentable, a la par que el país seguirá pagando los costos por la construcción y mantenimiento de Dos Bocas como por esta compra.

Ante ese escenario, ambos especialistas coincidieron en que se requiere invertir no solo en refinación, sino también en infraestructura. Por un lado, para la distribución y almacenamiento del combustible, señalan. Pero también, añade Serra, para otras necesidades más urgentes de la población, como infraestructura de salud y educación.

“Viene la pregunta, ¿estamos dispuestos a utilizar recursos que pudieran tener un destino como escuelas, hospitales, clínicas?”, cuestiona.

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