A dos años de lo que debió ser el inicio jurídico de la atención a la pandemia podemos observar lo que ha sido una constante: el desdén por las normas y los procedimientos.
La sociedad mundial está muy próxima a ser inteligente y lo será en su totalidad cuando la energía, los edificios, el transporte, la educación, el suministro de agua, la gestión de desechos y la seguridad física y cibernética estén asegurados.