Con el tiempo descubrí que la ética y las reglas básicas de comportamiento podían darse sin seres místicos de por medio, sin embargo, a mi “paquete educativo” le faltaba una de las piezas más importantes: Dios está ahí para te aferres a él en los momentos más difíciles, me decían los más creyentes. Es cierto ¿de qué te agarras cuando no queda nadie más?