México necesita un combate sistémico de la corrupción, pues esta es un fenómeno con muchas aristas. El gran reto es hacer que cada parte del sistema funcione.
La dualidad del uso tecnológico en la defensa de la democracia llega cuando, paradójicamente, se convierte en herramienta de opresión y manipulación de la información, con el objetivo de socavar nuestros derechos fundamentales.