En el país dominado por el mito blanco, el autodenominado anarcocapitalista Javier Milei ganó la presidencia con una mayoría del 55%. La banalidad de la campaña con la que logró la victoria es un espejo con el que es posible cuestionarnos sobre las circunstancias de la política y la democracia en una América Latina dominada por el racismo de Estado.