No soy la mejor mamá… ni la peor… soy la mamá que puedo ser. Y con dicha premisa quiero arrancar esta columna semanal que está dedicada a mi hijo: Valentino. A modo de cartas, textos me permitirán hablar sobre la maternidad en rebeldía… esa maternidad en tiempos donde hay que criar entre violencia y desigualdad, mas con un amor que no es incondicional, pero sí constante e inacabable.