Quizá solo sea cuestión de unos años para que la puerta a este mundo virtual, o sea nuestro teléfono, ya no esté en nuestras manos sino dentro de nuestras cabezas.
La política y los pactos con criminales no son un elefante municipal, están en todos los niveles y la clase política lo sabe porque no es ajena, es parte.
Normalicemos el tratarnos y vernos como iguales, con el mismo derecho a elegir, con respeto, con el mismo potencial, con los mismos atributos, derechos, capacidades, gustos.
Los solucionistas han impulsado la implementación de tecnologías para “resolver” los problemas de la sociedad, pero esta visión obvia la necesidad de solucionar los problemas de raíz.
En lugar de perseguir penalmente a los científicos (absurdo total), el gobierno actual debería abrir la discusión de cómo convertimos a México en una economía construida alrededor del conocimiento.