Día con día, los parientes de los enfermos acuden, a dejar sus cartas, surtir las recetas que les piden y los objetos que necesitan sus familiares: ropa interior, un libro, agua, unos lentes. Son advertidos, nada de lo que entra podrá volver a salir, pero eso es solo para las cosas, con en la esperanza de que sus parientes si lo hagan.