Un cementerio histórico quiere vibrar con nuevos visitantes
Foto: Panyd/Wikicommons

Jamie Doward/The Guardian

Es un desarrollo que Karl Marx, el ocupante más famoso de este cementerio, pudo haber predecido, incluso aunque lo habría hecho retorcerse en su muy visitada tumba. 

El cementerio Highgate en el norte de Londres, el lugar de descanso de Karl Marx, tendrá un cambio de imagen para mejorar la experiencia de los visitantes. Además de un jardín, tendrá un espacio para exhibiciones, una tienda de recuerdos y posiblemente una cafetería. 

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El hogar de los restos de 170,000 personas, Highgate, que abrió en 1839, es el siguiente cementerio que busca capitalizar con el creciente interés del público con la muerte. El cementerio Brompton en el sur de Londres recibió recientemente una remodelación en la que se restauraron edificios y una cabaña se convirtió en centro de visitantes con la ayuda de un bono de $12m del Fondo Comunitario de la Lotería Nacional.

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El ‘residente’ más famoso del cementerio Highgate. La tumba de Karl Marx. Foto: Jon’s Pics/Wikicommons

El cementerio Brookwood en Surrey, que opera desde 1854 cuando los cementerios de Londres se saturaron por una epidemia de cólera, abrirá un museo de la muerte. 

“La gente pensaba que visitar cementerios era un poco raro, un poco macabro, un poco mórbido”,dijo Ian Dungavell, el director del Fondo de los Amigos del Cementerio Highgate que mantiene al cementerio sin financiamiento público. “Ahora se dieron cuenta de que los cementerios son parte de nuestro ambiente cultural histórico”. 

Esto no sería una sorpresa para Marx, quien notó en el Manifiesto Comunista: “En una sociedad burguesa… el pasado domina al presente”. 

Pero Dungavell sugirió que es una moda por la historia familiar que se popularizó por los sitios de genealogía en línea, y por una actitud más abierta a hablar de la muerte, lo que ha hecho que el turismo de la muerte este de regreso. 

“Hay una circularidad sobre estas discusiones. Cuando Highgate abrió, el turismo de cementerios era algo grande, no solo en Londres. Si ibas a París en los 1830s, uno de los lugares principales por visitar era Père Lachaise, no te lo podías perder”. 

Highgate, que hoy atrae 100,000 visitantes que pagan al año, a diferencia de 63,000 hace siete años, abrió antes de que hubieran parques públicos en Londres, era un paseo para los citadinos. En esos tiempos, se jactaban de sus vistas inigualables de la capital y del esplendor de su arquitectura egipcia. 

Pero los cementerios pasaron de moda cuando más gente se decidió por la cremación, Highgate, que alguna vez se usó como locación de horror para películas de Hammer, cayó en negligencia benigna cuando la naturaleza trató de recuperar las tumbas. 

“Hay una atracción estética”, reconoció Dungavell. “Los monumentos se están deshaciendo y la hiedra crece sobre ellos. Puede ser conmovedor. Se siente que la naturaleza viene por todos nosotros, va a ganar. Eso es bastante emotivo y la gente lo aprecia. Pero el deterioro romántico es deterioro, y mientras los árboles crecen y crecen el daño potencial aumenta”. 

Consciente de las sensibilidades involucradas, el Fondo organizará una competencia para retar a diseñadores y arquitectos para crear un nuevo plan maestro de paisajismo y otra para mejorar las instalaciones las cuales incluirán nuevos sanitarios, una tienda y una cafetería. 

En esta última competencia, Dungavell dijo que el ganador tiene que demostrar “un toque muy ligero”, uno que respete la atmósfera única del cementerio. “No quieres sentir que el centro de visitantes de cualquier otra atracción este aquí”. 

Jane Findlay, la presidenta del Instituto del Paisajismo, que trabaja con Highgate en las competencias, reconoció que habrían preocupaciones. 

“Hay un temor de que cualquier cambio podría sin querer destruir lo que la gente encuentra especial del lugar, por eso hasta ahora se ha favorecido una intervención mínima”, dijo Findlay. 

“Pero llegamos a un punto crítico donde eso ya no es sostenible. Algunos monumentos están bajo la amenaza del deterioro a largo plazo y de los árboles en crecimiento, y muchos árboles están llenos de plaga y enfermos a causa del cambio climático. El clima más extremo está erosionando los caminos de grava y sobrecargando los históricos sistemas de drenaje”.

En 2019, después de un ataque de hongos, el cementerio perdió un cedro de 250 años que estaba en el centro del grupo de tumbas del Círculo de Líbano. 

Findlay dijo que muchos otros cementerios también sienten los efectos de la emergencia climática. El año pasado el National Memorial Arboretum en el sur de Staffordshire sufrió una de las peores inundaciones en su historia seguida por una de las primaveras más secas, un evento que estresó mucho a sus plantas y árboles. 

Pero Findlay sugirió que los cementerios podrían jugar un papel en la batalla contra el calentamiento global.

“La importancia de los cementerios como áreas verdes urbanas siempre es ignorada. Son como oasis verdes porque los desarrollos urbanos casi no los tocan. Son lugares especiales para reflexionar y contemplar en silencio. Como otros espacios verdes, tienen un rol importante para mitigar los efectos del cambio climático, y tienen una gran variedad de hábitats naturales para distintas, y a veces extrañas, especies de plantas y animales”. 

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

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