‘De nada sirve la cultura si no tienen acceso los indígenas y obreros’: Guillermo Arriaga
Foto: Secretaría de cultura/Lulú Urdapilleta

Guillermo Arriaga sabe que México tiene una grieta llamada desigualdad. Esa brecha genera que grupos como los obreros, campesinos e indígenas no pueden acceder a la cultura con facilidad. Cambiar eso es uno de los grandes pendientes del país y en donde los sectores gubernamentales, privados y sociales deben involucrarse para lograrlo.

El escritor y guionista cinematográfico reconoce que en el mundo se habla bien de los aspectos culturales de la nación, lo que “ayuda a contrarrestar la imagen que podemos tener en el extranjero por las obvias contradicciones políticas, sociales y económicas que hemos tenido en los últimos años y que ha derivado en una guerra civil escondida con el narcotráfico”.

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Arriaga, cuando ha salido fuera de las fronteras mexicanas, escucha que se habla acerca de Francisco Toledo, Gabriel Orozco, escritores mexicanos como Carlos Fuentes y Octavio Paz o del cine nacional. Eso le permite saber que la “cultura mexicana es muy sana y ha sido herramienta fundamental para la construcción del imaginario del país”.

“Creo que la cultura mexicana siempre ha estado como punta de lanza de la imagen del país. Siento que de México, lo que más se reconoce es la cultura. Conocí a un embajador que era (Jesús) Puente Leyva quien decía primero va la cultura y luego los negocios, porque si no promovía lo primero, difícilmente concretaba otra cosa”, señaló en la última edición de The Mexico Conference 2021, organizada por la Universidad de Harvard hace unos días.

Sin embargo, el ganador al mejor guión en el Festival de Cannes advierte que “es fundamental que la cultura sea porosa y que cada uno de los sectores participen de ésta. De nada sirve, si los indigenas, obreros o campesinos no tienen acceso. La porosidad, entonces, resulta fundamental para construir el imaginario que es un país”.

En 2019, la industria creativa, o la llamada economía naranja, generó 7% del producto interno bruto de México y, según Arriaga, el cine nacional llegó a ser la segunda fuente de ingresos sólo por debajo del petróleo. Para incentivar una mayor producción creativa, ¿debe existir una mayores incentivos por parte del gobierno o todo está en manos de privados? El escritor cree que la relación debe ser una especie de simbiosis.

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“No creo que lo privado vicie a la cultura y el Estado, a veces, estorba. Lo que debe hacer el Estado es abrir el campo, dar la posibilidad de que todos tengan acceso. Antes, fue tal la participación del Estado sólo él financiaba los proyecto , lo cual provocó una grave crisis. Ni lo privado jode, ni el Estado resuelve. La organización civil también debe ser parte de los proyectos. Debe haber claridad en las políticas culturales por parte del Estado y así podemos entablar diálogos entre todos los sectores”, recomienda Arriaga.

En la cuestión educativa, el guionista propone que no se tengan materias como Teatro, Cine o Música, sino crear opciones en la que los estudiantes puedan saber qué se puede hacer con el movimiento, el sonido o la luz.

También, sugiere a los creativos que “es mejor pensar en metas y no en sueños. Si tienes metas, propósitos es más claro. La disciplina es fundamental, el rigor es lo que hace a un creador; el talento está sobrevalorado y el rigor es la palabra fundamental”.

Pero lo principal para llegar al éxito en la industria creativa -según Arriaga- es “creersela, pelearla y sentir que de esto se puede vivir”.