La Malinche, ¿cómo puede ser traidora una mujer que era esclava?
Malintzin, figura clave en el diálogo entre Hernán Cortés y Moctezuma. Foto: Imagen del libro "The Mastering of Mexico", de Kate Stephens, vía Wikimedia Commos

La historia del territorio que hoy ocupa México podría haber sido otra si Malintzin, popularmente conocida como Malinche, no hubiera llegado junto a Hernán Cortés. Gracias a la joven, casi niña, fue que el colonizador español pudo comunicarse con el tlatoani Motecuhzoma y llevar a cabo el encuentro de los dos mundos que terminó con la fundación de la Nueva España.

A propósito de los 500 años de la caída de Tenochtitlan, los especialistas consideran importante abordar la figura de la traductora indígena, pues la forma en que se interpreta su papel y el porqué de sus decisiones permite entender el mestizaje, pero también la forma en que se presenta a las mujeres y su lugar en la historia.

El odio hacia ella surgió debido a su alianza con Cortés y las comunidades que llevaron a la caída del antiguo imperio Mexica. A lo largo de los años, a la Malinche se le comenzaron a ligar adjetivos como villana y traidora, e incluso surgió un adjetivo por su nombre: malinchista.

La Malinche
Foto: Wikimedia Commons

Itandehui Méndez, maestra en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) e integrante del proyecto Malinche/Malinches 2020/2021, explica que Malintzin nos permite pensarnos como parte de procesos históricos, sociales y culturales de este país.

No obstante, fueron hombres quienes más escribieron de la traductora, lo que se conocía de ella era atravesado por la mirada masculina. A partir de esto es que colectivos, entre ellos La Máquina de Teatro, han hecho reconstrucciones sobre este personaje desde la mirada de las mujeres mexicanas.

“Nos interesa pensar a la Malinche como una posibilidad para abrir campos de pensamiento. Ella era todo: la traidora, pero también la traductora; es también la diplomática, pero también es la mujer vendida por su madre“, práctica que sigue ocurriendo en algunas regiones del país.

Hay una injusticia tremenda en su biografía. O sea, ¿cómo puede ser traidora una mujer que es esclava, cuando los xochimilcas o los totonacas también se aliaron a los conquistadores? ¿Por qué estamos mirando solamente el papel de esta mujer?”, cuestiona la especialista.

Para el escritor Pedro J. Fernández, autor de Soy Malintzin, la conmemoración por los 500 años de la caída de la gran Tenochtitlan es un buen momento para adentrarnos en la vida de los personajes desde una perspectiva más humana y comprender las decisiones que tomaron, de esa manera “cambia la narrativa de héroes, villanos y la conquista de México“.

En el caso de Malintzin, añade que otro de los motivos por los cuales se desprestigió a la joven se debió a que fue una mujer que rompió las reglas de su época. “Se convirtió en una figura importante, estaba a la par de muchos hombres, y finalmente es la mujer que lució en ese proceso histórico”.

Méndez, quien también es directora escénica, considera que la Malinche es un prototipo femenino que permite abrir muchos campos de acción de las mujeres mexicanas. “Sí nos interesa saber cómo piensa, pero también recuperar cómo las mujeres están construyendo lazos“.

Para el autor, Malinalli es considerada la madre del mestizaje por ser la primera persona en adoptar dos culturas, lo cual marca todo el periodo de la Nueva España. “Todo nace con Malintzin, tenemos que hacer las paces con este personaje para entender nuestra historia“.

No obstante, Méndez sugiere que más que pensar en la idea de mestizaje, algo a destacar es que entramos a la comprensión de cómo viven las mujeres desde tiempos inmemoriales y cómo han sido subyugadas, pues la adolescente, antes de llegar con Hernán Cortés, debió ser vendida y probablemente violada por diversas personas en su calidad de esclava.

“El papel más importante de Malintzin en los últimos años tiene que ver con recuperar cómo se piensa la mujer a sí misma, recuperar el valor de nuestra propia voz, de nuestra forma de enunciarnos”, agrega.

Tanto Itandehui Méndez como Pedro J. Fernández coinciden en que la revisión histórica permite entender la situación de las mujeres, aunque han tenido que pasar 500 años para poner los puntos sobre las íes en la forma en que hombres y mujeres han sido construidos bajo diferentes circunstancias.

“Lo que estamos construyendo simbólicamente es repensar que hay muchas cosas que atraviesan a los personajes de hace 500 años”, resalta la maestra por la UAM, quien forma parte del consejo de Malinche/Malinches 2020/2021, que reimagina la vida cotidiana de las mujeres contemporáneas y su relación con el personaje de Malintzin.