¿Qué demonios? Así es el Diablo o tornado de fuego y por esto se forma
Un tornado de fuego puede superar los mil grados centígrados. Foto: Wikimedia

Las sequías que han azotado al norte del país y al sur de Estados Unidos han dejado imágenes desoladoras a su paso, y algunas otras realmente interesantes. Quizá entre las más destacadas se encuentran las de los tornados de fuego.

Conocidos también como Diablo, estas altas columnas de fuego son un fenómeno atmosférico raro pero que no tiene una raíz sobrenatural, simplemente se trata de enormes giros en combustión intensa.

“Los tornados de fuego son raros eventos atmosféricos. También son conocidos como tornados pirogénicos, lo cual se refiere a la manera en la que se forman, con un vórtice mucho más fuerte que el de un tornado tradicional”, detalla la Librería del Congreso de los Estados Unidos.

Para que un evento de este tipo se forme se necesitan circunstancias muy particulares. Por ejemplo, debe existir la cantidad de turbulencias atmosféricas necesarias para que el clima seco avive el fuego y permita producir estos verdaderos monstruos de hasta 15 metros de alto.

“Un tornado de fuego tiene un centro en combustión y una bolsa de aire rotatoria, y pueden alcanzar hasta mil 90 °C. Suelen ocurrir durante incendios forestales o tormentas eléctricas, las cuales crean sus propias corrientes de aire, las cuales pueden producir grandes vórtices”, destaca la Real Sociedad de Meteorología del Reino Unido.

Existen tres grandes categorías en estos fenómenos atmosféricos, los cuales pueden ir desde pequeños tornados, conocidos como Diablo, que miden entre 10 y 50 metros de alto, hasta enormes columnas de fuego de un kilómetro de altura.

Otro factor a destacar es su velocidad, la cual puede alcanzar hasta 200 kilómetros por hora, arrasando cuanto se encuentre a su paso.

“Todos estos tipos de tornado pueden ser un problema significativo en el control de incendios. Después de formarse y antes de colapsar, el tornado de fuego tiene dos zonas con diferentes temperaturas de aire: la más fría rodea un núcleo central de gases calientes con altas velocidades horizontales y verticales.

“El núcleo puede tener temperaturas de entre 982 y mil 315 grados centígrados y su grado de incineración puede ser hasta siete veces mayor a lo normal, mientras que las llamas pueden ser de entre 10 y 50 veces el diámetro del núcleo”, señaló en su definición del fenómeno el meteorólogo David Goens.

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