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Noqueando barreras a través del boxeo, un foto ensayo

Un gimnasio en Bristol se convirtió en un servicio esencial de atención psicológica para jóvenes, que combina boxeo, terapia y desarrollo personal. Antes del confinamiento, Alexander Turner habló y fotografió a los entrenadores y mentores detrás del proyecto – además de los jóvenes que han transformado su vida.

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Alexander Turner/The Guardian

Empire Fighting Chance (EFC), fundada por Martin Bisp y Jamie Sanigar, transformó el gimnasio Empire Boxing, una respetable institución de Bristol desde la década de los 60, en un servicio de ayuda psicológica esencial que opera en el centro de la ciudad. Gracias a que Tyson Fury frecuentemente hace énfasis en el beneficio del boxeo y el acondicionamiento sobre su salud mental, la conexión entre salud emocional y boxeo es más fuerte que nunca.

En general, EFC trabaja con personas de entre ocho y 25 años que se enfrentan a desafíos significativos en sus vidas, incluyendo exclusión en la escuela y conductas antisociales (casi todo como consecuencia de problemas de salud mental). Gracias a un singular programa de apoyo, EFC provee de un recurso invaluable a más de 4 mil personas al año en una de las áreas más marginadas de todo el Reino Unido. Le ofrecen a los jóvenes, que de otro modo no tendrían acceso a métodos tradicionales de terapia, una variedad de servicios personalizados para mejorar sus complicadas vidas familiares, asediadas por la pobreza, el despojo y viviendas inadecuadas.

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“Somos una caridad que utiliza el boxeo, el boxeo sin contacto y las técnicas de entrenamiento como palanca para mejorar la credibilidad del deporte en las calles como una manera de derribar algunas barreras que impiden que los jóvenes más marginados se integren a la sociedad”, dice EFC. Al mismo tiempo, ofrecen apoyo en el desarrollo personal intensivo, ayuda psicológica, terapia, y orientación profesional y educativa.

“Los jóvenes llegan a nuestras puertas con un amplio rango de problemas de la conducta y emocionales, que incluyen ira, ansiedad, depresión y baja autoestima”, dice Bisp. “Expresan su angustia en formas que les traen problemas, en lugar de cuidado y apoyo”. Las escuelas, organizaciones filantrópicas, dependencias de remisión de alumnos, y a veces la policía, son quienes recomiendan a los jóvenes acudir a EFC.

Bisp dice: “Jamás he conocido a un niño de 10, 12 o 13 años que su verdadera ambición en la vida sea vender drogas, o que quiera involucrarse en algunas de las situaciones en que terminan involucrándose. Aún no hemos conocido a jóvenes que deseen sufrir emocionalmente. Lo que sucede es que sus conductas se manifiestan de ciertas maneras. Nos hemos encontrado con que si observas el síntoma de la ira o las conductas criminales, encuentras que siempre hay una base de problemas subyacentes. Puede ser que tengan vidas familiares caóticas, que sus padres tengan problemas de adicciones, que sufran abusos domésticos o abusos sexuales. Hay una serie de factores que llevan a los jóvenes a manifestar conductas sintomáticas, por las que después los etiquetan”. A través de su singular combinación de boxeo sin contacto y apoyo intensivo personalizado, EFC busca desafiar e inspirar a los jóvenes para que “se den cuenta de su verdadero potencial” y participen en deportes que les ayudan de maneras que se sienten naturales.

Marvin Rees, el primer alcalde negro directamente elegido en una ciudad del Reino Unido, entrenó en el gimnasio cuando era joven. “Era un adolescente perdido, un chico de raza mixta en medio de una ciudad racialmente fracturada en los 1980s”, dice. “Mi familia era pobre y vivíamos en el casco urbano de Bristol a unos 200 metros de este gimnasio. Tenía una cabeza racional, pero el temor al fracaso y la baja autoestima me paralizaban. Gracias al boxeo gané confianza verdadera. Y también tenía entrenadores que se preocupaban”.

“Era un adolescente perdido, un chico mestizo en medio de una Bristol racialmente fracturada en los 80s”. -Marvin Rees, Alcalde de Bristol.

Apoyo desde la primera campanada

Muchos jóvenes que acuden a EFC pasaron desapercibidos por los servicios de salud mental o están esperando para recibir apoyo. “Los jóvenes con los que trabajamos vienen de familias problemáticas, tal vez les falta apoyo de sus padres, o ni siquiera los tienen, y sufren problemas de salud mental”, dice Sanigar. “Quieren acceder a servicios psicológicos, pero se quedan en la lista de espera de la Agencia de Servicios para la Salud Mental de los Menores y Adolescentes (CAMHS) por hasta seis meses. Tienen muchos obstáculos que superar (acudir con el pediatra, esperar a que los remitan a la CAMHS, hacer una cita, llenar papeles) … De por sí, eso es pesado cuando tus padres son de clase media. Pero cuando no tienes el apoyo adecuado, los obstáculos para acceder a dichos servicios son demasiado complicados y alargados; tardan mucho y llegan demasiado tarde. En ese periodo de tiempo puede pasar cualquier cosa”.

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Rees, quien describe a los servicios de salud mental como “culturalmente incompetentes”, dice: “(Los servicios de salud mental) son para clasemedieros blancos. Eso significa que funcionarán para ti si eres ese tipo de persona. Y si no lo eres, probablemente no funcionarán”.

Bisp dice: “La retroalimentación que nos suelen dar es que la terapia verbal tradicional es para la clase media, [los jóvenes] tienen que lidiar con personas con las que no se identifican. Hablamos de una atmósfera altamente intimidante para un joven que no tiene la confianza en sí mismo como para sentarse en una habitación con algún desconocido al que deben contarle todos sus problemas”.

“Este es el tipo de lugar en el que no te das cuenta que te estás curando, pero eres el príncipe Harry”.

En su visita al gimnasio en 2019, el Príncipe Harry dijo: “La idea de sentarse sólo frente a un terapeuta es muy disuasiva. Sin embargo, este es el tipo de lugar donde ni siquiera te das cuenta de que te estás curando, pero así sucede”.

“Muchos de estos chicos ya han sufrido bastante, puede ser abuso físico o sexual, y están enojados”, dice Bisp. “En lugar de decirle a la gente que no deberían enojarse, comenzamos hablando de que es perfectamente normal sentirse así. La ira es una manifestación de sus problemas, y tienen derecho a sentirse así por esos problemas. Entonces, les enseñamos cómo deben reaccionar y cómo lidiar con esas situaciones de maneras constructivas”.

Un programa construido round por round

Bisp, quien desarrolló el programa junto a Sanigar y un equipo de psicólogos del deporte, dice que “la metáfora que construyen a través del boxeo se relaciona con la vida privada de cada joven, y eso es lo que trabajamos con la psicología. Fijamos objetivos como ‘que no me suspendan de la escuela el lunes’, ‘no usaré drogas el martes’. Parece que la psicología se trata de relacionarse con el boxeo, pero en realidad es sobre relacionarse con la vida”. A través de reafirmación positiva y relaciones sólidas construidas mediante el deporte, los entrenadores son capaces de ofrecer apoyo fuera del gimnasio. “No puedo llegar y  simplemente comenzar a hablar, pero utilizamos el boxeo como herramienta para relacionarnos y así ayudar a su desarrollo”, dice Ako, uno de los entrenadores de EFC.

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El antiguo campeón mundial de peso pluma de la IBF, Lee Selby, es mentor en el club. “Intento enseñarles que yo construí mi carrera desde el suelo hacia arriba”, dice. “Y no sólo funciona para los deportes, también sirve para la vida en general. Si trabajas duro podrás alcanzar tus objetivos y tus sueños”. La influencia de alguien como Selby en los jóvenes marginados (pues muchos de ellos crecieron viendo sus peleas y escuchando sobre sus logros) puede ser dramática. “Saben que vengo de las mismas circunstancias que ellos y se pueden identificar”, dice. “En la escuela, hay un tipo sofisticado que les dice qué hacer, y a ellos no les interesa”.

“Ellos saben que vengo del mismo lugar, por lo que se pueden relacionar conmigo”. -Lee Selby, excampeón mundial de peso pluma .

Para muchos de los chicos, la relación sólida y enriquecedora con un adulto es una nueva experiencia. Sarah, madre adoptiva de April, una chica de 16 años, describe cómo la relación de April con su coach Courtney, “creció al punto de que Courtney se convirtió en un adulto confiable. Eso es muy raro en su vida y sus experiencias. Es muy importante”.

Este tipo de relaciones se construyen y mantienen en EFC gracias a un programa de 20 semanas que combina el boxeo sin contacto con tutorías y educación psicológica. Los entrenadores creen que el boxeo, ampliamente individualista y en rounds de tres minutos, permite la inusual oportunidad de dar terapia y asesoría.

“La forma en que el boxeo se divide en rounds significa que existe la oportunidad de hablar y construir una relación  mientras realizas una actividad”, dice Sanigar. “Puedes tener una conversación mientras saltan la cuerda, y eso no es posible en el fútbol. Tienes tu propia meta individual que te puso el entrenador, y llega a ser tan fácil como lograr cinco saltos seguidos. Fijamos retos pequeños para los jóvenes”.

Ellie, de 15 años, llegó a EFC gracias a su terapeuta. “La pasé mal en casa mientras crecía”, dice. “Jamás tuve espacio para relajarme. Todo el tiempo era tensión, y tensión y tensión. Tuve muchos problemas de ira. Pero logré controlarlos bastante desde que llegué aquí. Incluso desde la primera sesión podía observar la diferencia. Solía guardarme todo y nunca lo dejaba salir. Y aquí me enseñaron a ser más abierta sobre mis sentimientos. Definitivamente ha sido un cambio para todos los aspectos de mi vida”.

Nina, quien sufre un desorden de estrés postraumático, depresión y ansiedad social dice que gracias a Empire siente “menos ansiedad al estar en grupos y con personas desconocidas”. Y añade: “Simplemente me siento cómoda con la oportunidad de volver aquí aunque no tenga que hacer una sesión. Puedo hablar con alguien, y ni siquiera tiene que ser sobre lo que me pasa, puedo hablar de cualquier cosa y eso ayuda porque me distrae de todo lo demás”.

Dontae, de 17 años, llegó al gimnasio después de sufrir exclusión en la escuela. Ahora está en la universidad estudiando salud y acondicionamiento, y dice: “Comencé a venir regularmente. Me enamoré del lugar y mi confianza creció mucho; me ayudó a saber cómo me sentía, a expresarlo y a que me escucharan. Me ayudó a calmarme. Básicamente son como mentores para mí. Mi salud mental mejoró bastante. Antes todo era enojo, enojo, enojo. Y ya no. Me siento mejor y más normal. Me siento con mayor conciencia, fortaleza mental y con la capacidad de saber qué decisiones me benefician”.

Alejar las fantasías

Un problema que suelen identificar en EFC es la baja autoestima de los jóvenes y un bajo sentido de valía personal. “El nivel extremo ha empeorado durante los últimos años”, dice Sanigar. “Este es un casco urbano, es un área de privación que está sufriendo algunos cambios extraños. Una casa de tres habitaciones te costaría un poco más de 300 mil libras. Si creces abandonando en esta zona, sin modelos a seguir ni mentores, es prácticamente imposible que adquieras una propiedad en esta época. Los servicios para la juventud están cerrados. Los chicos no tienen nada y cada vez están más aislados en sus habitaciones. Viven una fantasía en sus teléfonos, tienen Instagram, Snapchat, y pueden ver un montón de vidas maravillosas. De repente voltean a ver su vida y se derrumba su confianza”.

Después de que los jóvenes reciben atención psicológica, EFC busca atender los problemas que causan daño al bienestar y la autoestima de los jóvenes, por ejemplo, el desempleo. Gracias a su servicio de orientación profesional, el 90% de sus pupilos encuentra empleo, entrenamiento o educación superior.

Sanigar dice: “Es inspirador ver que los jóvenes entiendan las oportunidades que hay allá afuera que de otro modo no podrían conocer. Con esta orientación encontramos lo que los inspira y lo que les emociona. Si es el fútbol, lo más probable es que no lleguen hasta la Premier League, pero los podemos llevar al equipo local. Ahí hay 80 oficios diferentes, desde el equipo de marketing hasta administrador del estadio o jardinero. En cierto nivel, todos son empleos futbolísticos. A veces su ascenso puede implicar un turno extra en Tesco o Ikea, pero tienen un objetivo más grande. Para nosotros, lo importante es cambiar de por vida las condiciones subyacentes de los chicos”.

Uno de los planes de empleo de EFC es con Extract Coffee, una tostadora de café local, pues ofrecen entrenamiento como barista. Steven, de 20 años, encontró trabajo después de tomar ese curso: “No me habrían dado un puesto en Boston Tea Party sin el empujón de Empire. No me encontraba bien cuando comencé a acudir, pero ahora todo es distinto. Después de tomar sesiones diarias de boxeo, mi humor mejoró bastante. Me siento más feliz, ya no tengo esos días en que no quiero hacer nada porque no tengo la autoestima o la energía. Ahora siempre quiero hacer algo. En comparación con el inicio, es un salto muy grande”.

EFC también cuenta con terapeutas calificados con habilidades de boxeo sin contacto para proveer de apoyo a los jóvenes que sufren de problemas severos de salud mental.

“Nuestra demografía es variada”, dice la terapeuta Jane Ivall. “Muchas veces son los chicos con las condiciones más inaccesibles. El hecho de que interactúen y formen conexiones aquí es un gran punto para comenzar a que se relacionen con nosotros. Aquí hay un rango enorme de personas con un rango enorme de problemas, y nosotros simplemente los acompañamos por medio del boxeo para que puedan acceder al apoyo psicológico que necesitan. El deporte derriba las barreras de la terapia tradicional. Permite que la gente se abra y tenga acceso a cosas que normalmente no les parecerían cómodas. Hablar de traumas es complejo. Trabajar físicamente permite que manejes tu trauma, y explores cosas distintas para poder relacionarse y confiar en tu terapeuta con mayor efectividad”.

Muchos de los que acuden a EFC creen que el boxeo tiene un atractivo singular que elimina el estigma que a veces acompaña a los servicios de orientación y salud mental tradicionales. Sanigar atribuye el éxito de EFC a “la credibilidad y el temple” del boxeo: “La gente de estas comunidades respeta a los boxeadores y gimnasios. Yo diría que en cualquier comunidad marginal en el mundo hay un gimnasio de boxeo. [A los jóvenes] no le avergüenza venir. Pueden estar aquí y trabajar en su currículum, hacer la tarea, tener sesiones personales con un terapeuta, tener sesiones grupales con un coach, pueden hacer trabajo psicológico y fijar objetivos profesionales, hay de todo. Y ahí está la belleza del asunto. Para la gente de afuera parece que simplemente fueron a boxear”.

“Más que decir a la gente que deberían intentar no sentirse enojados, acá empezamos diciendo que la rabia es perfectamente normal”

-Martin Bisp, fundador de EFC

En 2019, EFC apoyó a 4 mil 245 jóvenes. El impacto es sorprendente. De todos ellos, el porcentaje de ideación suicida disminuyó significativamente y el 74 por ciento ya no está en riesgo de ser excluido en la escuela, 78 por ciento ya no tiene conductas antisociales o criminales, el 84 por ciento se siente motivado, y el 73 por ciento se siente más feliz.

De acuerdo con Rees, “los beneficios para la ciudad entera son claros: una población saludable. Los jóvenes tienen menos probabilidades de sufrir inestabilidad mental, tienen vidas más estructuradas y son más capaces de desarrollar talento, habilidades y ambiciones para la vida. También tienen menos probabilidades de requerir asistencia del gobierno o involucrarse en actividades que afectan la calidad de vida de los demás”.

Para Ivall, EFC es “casi como un taller multiusos… con apoyo y cuidado, y usaré la palabra ‘amor’, aunque los boxeadores probablemente querrán matarme por ello. [Existe] el apoyo de la compasión verdadera y la amabilidad sin juicios ni discriminaciones de cualquier tipo, tamaño o forma. No importa quién seas, si entras por esa puerta tendrás el apoyo que necesitas. Eso te cambia la vida”.

“No somos especialistas en orientación, ni en educación, ni en salud mental”, dice Bisp. “Simplemente hemos tenido que dar lo mejor de nosotros para lo que creemos que es correcto, y por suerte los resultados de los últimos diez años demuestran que lo que hacemos funciona”.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo René Soto. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

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