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Jaime Lozano, un DT forjado entre la gloria y las caídas

El entrenador de la Selección que consiguió el pase a los Juegos Olímpicos fue marginado de un Mundial y ahora busca una medalla de oro para México en Tokio.

Jaime Lozano
Foto: EFE

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Apenas el domingo, Jaime Lozano se fue a la cama con el sueño en tonos dorados. Imagina que en el verano habrá sido capaz de llevar a la Selección Mexicana a hacer retumbar el himno nacional en los Juegos Olímpicos de Tokio. Ese anhelo lo tiene emocionado porque quiere colgarse una medalla de oro y convertirse en leyenda.

“Tengo todas las ganas e ilusión de repetir lo que se hizo en Londres 2012. Hay que mentalizarnos y trabajar para ello. Cuando te preparas y rodeas de gente capaz todo es más fácil. En este momento soy el más feliz de México, estoy con ganas de más”. declaró el estratega momentos después de que el Tri Sub-23 obtuviera el pase a la siguiente edición de la máxima justa deportiva de la humanidad.

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El camino de ‘Jimmy en el futbol ha sido complejo, sinuoso, como si los dioses de este deporte se aferraran a ponerlo a prueba, pero el actual estratega del Tri Sub-23 se ha reinventado con cada golpe y se ha puesto en pie de lucha para alcanzar la gloria deportiva.

Ambición, fuerza, mentalidad y temple. Rasgos característicos de Lozano que se ha forjado entre descalabros, gloria, una relación estrecha con el autismo y hoy con hambre de una presea olímpica.

Hijo de actores, el hoy entrenador nacional formó parte de una generación de futbolistas que hizo historia en Pumas. ¿Quién no recuerda a esa camada plagada de talento y mentalidad que se coronó bicampeón con el Club Universidad en 2004? Era un fino mediocampista, en ocasiones, habilitado como lateral y fungía como uno de los líderes del vestidor. También era irreverente como contraste a su serenidad.

Hizo famosa una playera con la leyenda “Hecho en CU”, luego de que un miembro de La Rebel –barra oficial de Pumas– le dio una camiseta con ese mensaje.

“Un primo que estudiaba en la UNAM me dijo: ‘¿por qué no te pones una que diga ‘Hecho en CU’ y la enseñas cuando hagas un gol?’ Al final, la tuve más de dos meses y no podía hacer gol. Cuando pude marcar lo primero que hago para mostrar esa camiseta fue en una semifinal contra Cruz Azul”, recordó en una entrevista con Mediotiempo. Y sí, esa camiseta quedó para la posteridad.

La carrera de Lozano fue más que una anécdota o un momento. Se coronó dos veces con los Pumas, bajo la tutela de Hugo Sánchez en el banquillo, luego emigró a clubes como Celaya, Cruz Azul, Morelia y Tigres en sus 16 años como futbolista profesional. Fue constante y llegó a la Selección Nacional, pero sufrió un golpe doloroso, el peor de todos: Ricardo La Volpe lo dejó fuera del Mundial de Alemania, cuando vivía sus mejores momentos.

De nada le sirvió haber ayudado a México a la clasificación a esa Copa del Mundo con dos goles en Costa Rica durante la eliminatoria. A La Volpe simplemente no le convenció el juego de Lozano y lo marginó.

“Sentí tristeza. Me sentía defraudado por el futbol, porque fueron cuatro años en los que me paraba todos los días con esa ilusión. El luto me duró tres o cuatro meses y había que seguir la vida. Seguramente fue el momento más difícil de mi trayectoria futbolística”, describió hace un par de años.

Al terminar su carrera en las canchas, Lozano decidió convertirse en entrenador. Tuvo su primer experiencia en el Querétaro, donde se coronó en la Superliga en 2017, sin embargo, no pudo mantenerse como el técnico emplumado. Para seguir su trayectoria, probó suerte en selecciones nacionales, donde ha encontrado la gran oportunidad de trascender.

El destino esta vez lo tiene en algo que puede verse como si se tratara de una revancha de cuando fue excluido del Mundial. Ser el seleccionador olímpico le puede ayudar a exorcizar esa pena que vivió al quedar fuera de una cita mundialista. Una presea dorada podría ser un buen premio a su perseverancia.

Lozano y el autismo

La vida futbolística de Jaime Lozano ha ido acompañada de un activismo para concientizar a la sociedad acerca del autismo. Su hijo Luca tiene ese trastorno.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los trastornos del espectro autista son un grupo de complejos trastornos del desarrollo cerebral. Este término genérico abarca afecciones tales como el autismo, el trastorno desintegrador infantil y el síndrome de Asperger. Se caracterizan por dificultades en la comunicación y la interacción social y por un repertorio de intereses y actividades restringido y repetitivo.

Lozano participó durante 2015 en la campaña Iluminemos de Azul, para pedir que no se estigmatice a las personas con autismo, ya que “no viven en su mundo, sino en el nuestro”.

“Luca me ha enseñado mucho, todos los días aprendo algo nuevo, porque mi hijo es todo. Algunas cosas le cuestan trabajo, pero cualquier mínimo avance es mucho. Me ha enseñado a salir adelante todos los días, a ser paciente, perspicaz en lo que quiero lograr. Eso es energía para mí y enfrentar todo de la mejor manera”, expresó ‘Jimmy’.

El estratega ha apoyado la creación de libros y cortometrajes sobre el autismo, con el fin de quitar las etiquetas a las que están expuestas las personas con este trastorno. Catalina Serna, su esposa, hizo el libro y el cortometraje Mi hermano Luca, que es una manera didáctica de informar a niños y padres sobre este tema.

La producción individual estuvo en las preclasificaciones a los premios Oscar de este año.

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