La brecha salarial de género en el deporte
Serena Williams en acción en el Abierto Australiano. Foto: EFE

Históricamente las deportistas profesionales han tenido ganancias mucho menores a sus contrapartes masculinas. No es ninguna sorpresa que la brecha salarial de género se extienda a los deportes. Una vez que una mujer supera las barreras de acceso y el estigma que implica dedicarse a una profesión percibida como “masculina”, tiene entonces que lidiar con una de las brechas salariales de género más grandes de la actualidad.

El Barcelona es el equipo mejor pagado del mundo. En un estudio en el que participan 350 equipos, 18 ligas,12 países, 8 disciplinas, 10,070 atletas y 22.6 mil millones de dólares en salarios; el jugador promedio del Futbol Club Barcelona ganó 13,530,700.26 dólares por año, durante la temporada 2019-2020.

En contraste, en la liga mejor pagada de mujeres, la WNBA (basquetbol, EUA), la jugadora promedio gana 74,759 dólares.

Lionel Messi lleva el récord como el atleta con el contrato mejor pagado de la historia. Su contrato más reciente con el FC Barcelona, dura 4 años (2017-2021) y es por 673,919,105 dólares. Un promedio de 168,479,776 dólares por año y 3,743,995 por juego.

En la lista de los 100 contratos deportivos mejor pagados de la historia, no figura ninguna mujer.

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Forbes publica anualmente la lista de los atletas mejor pagados, en 2017 Serena Williams ocupó el lugar 51, en 2018 no hubo ninguna mujer. Este 2020 solo dos, ambas tenistas: Williams y Naomi Osaka, quien ahora tiene el título de la atleta femenil mejor pagada de la historia con un valor de 37.4 millones de dólares.

Las tenistas siempre han estado a la cabeza de las listas de deportistas mejor pagadas: Williams, Sharapova, Osaka… Pero estas listas toman en cuenta el valor neto. Es decir, en el caso de las tenistas se incluyen patrocinios, iniciativas de marca y premios. En cambio en el caso de los hombres estamos hablando solo de lo que reciben por jugar en un equipo de una liga, un salario fijo con un contrato laboral. Tomando eso en cuenta, la atleta femenil con el mejor contrato de 2020 fue Carly Lloyd (Sky Blue FC, Nueva Jersey). Recibió $518,000 dólares anuales. No hay duda que la diferencia es estratosférica.

Las explicaciones frecuentes son que los deportes masculinos reciben mucha más cobertura mediática, licencias de televisión y acuerdos de patrocinios, que contribuyen a aumentar los ingresos; que a mayores ingresos, mayores salarios para los atletas; que los atletas masculinos reciben más dinero a través de patrocinios e iniciativas de marcas a título personal, y todo esto amplía aún más la brecha.

Y sí, es obvio pensar que los atletas masculinos ganan más porque juegan en ligas más lucrativas. Finalmente es un negocio: a mayor venta, mayor ganancia. Sin embargo, incluso ajustando los ingresos, y tomando esto en cuenta, las atletas siguen estando totalmente infra-compensadas.

Una conclusión más sensata sobre las fuentes de ingresos, es que sin ligas y deportistas profesionales femeniles no existía una audiencia. Se espera que con las exigencias de las atletas contemporáneas y los avances actuales en materia de igualdad de género en general, la creación de audiencias para ligas femeninas crezca. Primero como paso clave para generar ingresos, pero también como un indicador de que efectivamente existe un interés a gran escala que se puede traducir en una audiencia de televisión, y generar mayores ingresos para un crecimiento significativo.

Por otra parte los órganos rectores tienen un papel importante en el cambio. En Australia, el Cricket tomó la decisión de incluir explícitamente la igualdad de género en la agenda y respaldarla con dinero en efectivo. Y claro, la cultura del profesionalismo en el cricket femenil está floreciendo porque la organización ha decidido empezar a ser más justa, y respaldar esa afirmación con dinero contante y sonante.

¿Qué pasaría, por ejemplo, si ​​la FIFA decidiera tomar sus masivos ingresos (de ambas partes, varonil y femenilI) y gastarlos en partes iguales en el fútbol masculino y femenino? Si lo hiciera porque es una organización sin fines de lucro responsable por todo el fútbol, y no solo por el fútbol de hombres. Está en su poder, si tuvieran la voluntad política para dar ese paso.

Y lo mismo va para cualquier organismo de gobierno que tenga como responsabilidad fomentar el deporte.

Otra área de mejora (sueldo aparte, por ahora) es hacer funcionar a los equipos en igualdad de condiciones dentro de una organización deportiva. Poner a los equipos femeniles en una situación de igualdad genuina, con instalaciones, oportunidades y recursos iguales, y ver cómo repercute eso en los resultados e ingresos.

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En el aspecto de la cobertura mediática, el tenis es el ejemplo perfecto. En los eventos de Grand Slam actuales, hombres y mujeres compiten en las mismas canchas, por el mismo premio, en el mismo campeonato. La cobertura mediática en medios masivos y redes sociales es fundamentalmente igual. Aunque no es la razón principal, esto ciertamente se ve reflejado de manera positiva en la brecha de género de esta disciplina. Y aún así la brecha salarial de género en el tenis se aproxima al 24%.

La brecha salarial de género en los deportes es tal, que los investigadores de Sporting Intelligence dicen que “el espacio ya no es la última frontera. La igualdad de género en el deporte lo es.” Pues actualmente las astronautas son casi 12 veces más frecuentes en su industria que las futbolistas profesionales.

FUENTES:

  • Global Sports Salaries Survey (2017) Sporting Intelligence
  • Global Sports Salaries Survey (2019) Sporting Intelligence
  • Forbes Highest Paid Athletes in the World (2020) Forbes