La familia de Rosario, una madre buscadora asesinada, exige justicia
Rosario Lilián Rodríguez fue asesinada el pasado 29 de agosto en Sinaloa. Foto: Especial

La señora Rosario Lilián Rodríguez Barraza fue asesinada el pasado martes 30 de agosto en la comunidad La Cruz de Elota, Sinaloa. Murió luego de hacer lo mismo que en los últimos tres años: exigir justicia por Fernando Abixahy Ramírez Rodríguez, su hijo, quien fue secuestrado por un grupo armado en el mismo pueblo el 16 de octubre de 2019.

La noche del martes, en el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, Rosario Lilián salió de una iglesia en la que se había celebrado una misa en honor a Fernando. Mientras caminaba por la calle fue detenida y obligada a subir a un vehículo, un par de horas después las autoridades de La Cruz de Elota encontraron su cadáver.

Rosario Lilián, de 44 años, nunca dejó de buscar a su hijo Fernando. Primero recorrió hospitales y los lugares que frecuentaba su ser querido, luego, cuando la esperanza de encontrarlo con vida fue en declive, consiguió una pala y unas varillas para tratar de hallar su cadáver en los manglares de la zona.

Su familia dice que ella armaba sus propias búsquedas. Tomaba sus cosas, se subía a la camioneta y se iba a picar la tierra donde creía que podría estar el cuerpo de Fernando. Otras veces aceptaba la compañía de más personas que también sufrieron la desaparición de un ser querido. En sus últimos días formaba parte del colectivo “Corazones sin justicia”, conformado por familias que buscaban a más de 100 víctimas solo en el municipio sinaloense de Elota.

Karen Rodríguez, sobrina de Rosario Lilián, exige a las autoridades que encuentren a los culpables de la muerte de su tía y que den con el paradero de Fernando. “No queremos que su muerte sea en vano ni queremos que se pierda todo el trabajo que ella realizó”, dice la joven a La-Lista en una entrevista telefónica.

Karen acompañó a su tía Rosario Lilián en su búsqueda de los últimos tres meses. La primera vez fue cuando la mamá de Fernando le pidió ayuda para que le tomara unas fotos en una zona de manglares, a 15 minutos en carro de La Cruz de Elota. Quería enviar esas imágenes a la Fiscalía de Sinaloa y la Comisión Nacional de Búsqueda para que acudieran a esa zona, donde sospechaba había cuerpos enterrados.

Su intuición era real. Karen recuerda que luego de estar varios minutos en los manglares detectaron que un pedazo de tierra estaba hundido, como recién excavado. Entonces picaron el suelo con sus varillas y un olor a podredumbre salió del suelo. Siguieron escarbando y al final dieron con un cadáver.

“Se va a escuchar raro pero, a pesar de que ese cuerpo no era el de Fernando, cuando lo encontramos yo me sentí aliviada, sabía que íbamos a ayudar a alguien a encontrar a su familiar y eso me dio mucho gusto”, recuerda la joven.

Sinaloa es el sexto estado del país con más personas desaparecidas y no localizadas, con un total 5 mil 636 víctimas. Aun en medio de la inseguridad del estado, las personas salen a campo para buscar a sus seres queridos. En el caso de Rosario Lilían, según su familia, a veces recibía el acompañamiento de la Guardia Nacional y de la Comisión Nacional de Búsqueda, y en otros momentos deambulaba sola entre manglares.

Karen no recuerda que su tía le haya comentado sobre alguna amenaza previo a su asesinato, pero tampoco duda que esto haya sucedido. Sobre todo porque luego de la desaparición de Fernando, Rosario Lilián se volvió más reservada. “Perdió su llama”, dicen quienes la conocían al referir que su carácter ya era más reservado, casi no le gustaba convivir en reuniones familiares y ya no iba a la playa, que era antes su principal afición.

El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, dio a conocer a través de su cuenta de Twitter el asesinato de la señora Rosario Lilián. También acudió a su velorio el jueves 1 de septiembre y se comprometió a encontrar a los responsables del crimen.

“Sí nos dio confianza que el gobernador viniera a vernos porque es una persona muy importante”, reconoce Karen.

El asesinato de la mamá de Fernando no solo despertó la indignación de la sociedad mexicana. Guillermo Fernández-Maldonado, representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), cuestionó el crimen de la madre buscadora.

“Resulta atroz y desgarrador que mientras amplios sectores de la sociedad se solidarizan con las madres buscadoras, haya quien les agreda a todas ellas, asesinando a una de sus hermanas de causa. Pese al dolor de este cruel mensaje criminal, sabemos que la marcha de las madres que buscan a sus seres amados en México no se detendrá”, declaró Fernández-Maldonado.