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El Royal Albert Hall cumple 150 años: ‘Es el Santo Grial de los músicos’

Ha albergado a los grandes de la ópera, algunos eventos de las sufragistas, películas de Hitchcock, eventos deportivos, convenciones de ciencia ficción y por supuesto, conciertos y muchas tocadas de rock. Artistas de la talla de Led Zeppelin o Abba recuerdan sus momentos en este sacrosanto escenario.

'Es mi lugar favorito en el mundo, sin duda'… Muse en el escenario del Royal Albert Hall en 2008. Fotografía: Mick Hutson

El Royal Albert Hall cumple 150 años, y The Guardian estuvo allí para la inauguración que realizó la Reina Victoria. Su diseño está basado en un anfiteatro romano, los balcones ayudan a que la audiencia quede cerca de la acción, y cuenta con una capacidad para 6 mil personas y el número de personas que han asistido a un evento aquí es ya de millones. Pero, ¿qué se siente estar allí en el escenario? Le preguntamos a los artistas y a los deportistas sobre sus recuerdos de este escenario icónico.

Roger Daltry, the Who

La primera vez que tocamos en el Albert Hall fue en 1969, el mismo día que los Stones tocaban en Hyde Park para el funeral de Brian Jones. Ya habíamos presentado Tommy. Esta fue nuestra primera actuación completa allí, apoyados por Chuck Berry.

Hicimos dos shows ese día. Chuck Berry estaba muy ofendido porque iba en segundo lugar frente a una bola de hippies. La audiencia era 95% nuestra, pero lo admirábamos, así es que nos pusimos de acuerdo para que cada quien tuviera su presentación estelar.  Los apoyamos en el primero, sin problema.

Daltrey en el salón en 2018. Fotografía: Andy Paradise

Chuck era el titular del segundo concierto. Cuando terminamos sus seguidores que eran como osos de peluche antiguos, probablemente sólo tenían 35 años, se volvieron locos. No les interesaba nuestra música, 150 de ellos estaban brincando en el frente, gritando y aventando cosas. Vi que se levantaba un brazo y después mi cara estaba caliente. Estaba bañado en sangre, alguien me había aventado una moneda con las orillas rebajadas y me abrió un párpado.

Desafortunadamente, el tipo que la aventó  estaba en medio de una multitud de vándalos. Sólo lo señalé con el dedo y empecé a mover el micrófono en su dirección, la expresión de su cara cambió de alegría a terror.

Tratamos de volver a tocar allí en 1972, y nos enteramos de que no podíamos. “No más”, nos dijeron. “El Hall ya no era para conciertos de rock o pop”. Todavía tengo la placa con una disculpa que me dieron décadas después. El Albert Hall tiene mística. Es un edificio magnífico y algo especial sucede allí. Hay espacio para 6 mil espectadores, pero es tan íntimo como la sala de tu casa.

Matt Bellamy, Muse

Para mi es el mejor escenario del mundo, sin lugar a dudas, y no sólo como artista. Cuando estoy en Londres, voy dos veces a la semana: a ver Jurassic Park en la pantalla o a sentarme en el escenario a ver a Evgeny Kissin. Lo que veo allí influye en mi música enormemente. El recinto da lugar a una experiencia multicultural única: están los músicos elegantes, y los que no lo son… como Muse.

Cuando Muse se presentó allí en 2008, yo moría por tocar el enorme órgano de viento. En nuestro segundo álbum tenemos una canción, Megalomanía, que no habíamos tocado desde  tiempo atrás. El instrumento está en medio del público, así es que mientras el resto de la banda estaba en el escenario, toda la audiencia estaba alrededor mío.

En 2009 regresamos para la función de beneficencia para Children in Need, y en el escenario estaba junto a Paul McCartney. Tenía los nervios de punta porque él estaba haciendo nuestras pruebas de sonido. El lugar es abrumador y saca lo mejor del artista. Es como un museo de arte y cultura y cuando está allí sientes que la hiciste. Lleva allí tanto tiempo que te quedas con la esperanza de que tu música también se va a quedar allí.

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Marin Alsop

Marin Alsop dirige la BBC Concert Orchestra en la última noche de los Proms, 2013. Fotografía: Andy Paradise

Mi debut en el Hall fue en 2003 con la Sinfonía Bournemouth. Hablo por todos los artistas que han pasado por allí cuando digo que es un momento ‘wow’. Desde ese día, he llevado muchas orquestas de todo el mundo y veo con deleite que todos y cada uno de los músicos tienen exactamente la misma reacción.

Una década después conduje Last Night of the Proms. El entusiasmo de la audiencia era increíble. Sí, está la locación, pero los conciertos abren el mundo de la música, y las multitudes llegan con la idea de tener una experiencia especial. Me dio mucha emoción ser la primera mujer en hacerlo, pero también me dio tristeza. Desde el escenario hablé de mi orgullo pero también de mi frustración ante el hecho de que en el siglo 21 todavía hubiera primeras veces como esta para las mujeres.

Dame Shirley Basse

Recuerdo la primera vez que iba a presentarme en el Royal Albert Hall. Creo que dimos una vuelta equivocada o había desviaciones, así es que nuestro autobús iba con retraso y no íbamos a tener tiempo para ensayar. Recuerdo vívidamente caminar hacia el escenario y mientras subía la rampa  para hacer mi entrada triunfal, lo primero que vi fue el círculo completo de arriba: fue electrizante.

Shirley Bassey en octubre de 1974. Fotografía: Colin Fuller / Redferns

Normalmente te fijas en el público, pero el Albert Hall es diferente, la audiencia te rodea y se te va el aire. Casi no lo creo pero me dicen que me he presentado allí más de 60 veces. Yo me enamoré de esta belleza desde el principio… y yo ¡no me enamoro en la primera cita!

Robert Plant, Led Zeppelin

Mientras crecía yo sólo veía el Hall en todo su esplendor desde afuera. Nunca me imaginé que fuera un lugar que tocaría la música de la juventud rebelde en sus tablas doradas. Cuando llegué, como miembro de Led Zeppelin, los nervios me corroían. Este lugar era para Elgar, Vaughan Williams y Britten.

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Llevábamos apenas unos meses en nuestro arriesgado y ridículo viaje, con nuestro primer disco recién presentado, y ya teníamos que tocar allí. ¿Qué diablos íbamos a hacer? Me abrumaba la dignidad del lugar y todo lo que representa. Era un triunfo ridículo para alguien de 20 años, una burla para el tiempo y la tradición porque la música de ambos lados del Atlántico ya se había subido al tren de la revolución, y lentamente se estaban rompiendo las preconcepciones.

Grooving… Robert Plant de Led Zeppelin, izquierda, y el guitarrista Jimmy Page en 1969. Fotografía: Getty Images

En 1970 regresamos, entre la presentación de Led Zeppelin II y III. Los vestidores estaban exactamente debajo del escenario y al estar sentado allí mi angustia se magnificó por el horror de haber perdido la voz. No había podido hablar en toda la tarde, y cantar menos. Temblaba como loco.

Me inyectaron algo en el brazo y mi color cambió. Me deslicé por la pared, bañado en sudor, y luego me levanté y fui directo al escenario. Abrimos con We’re Gonna Groove, y afortunadamente lo logramos. Fue increíble. Durante dos horas transportamos el edificio a otro lugar, había una implosión de energía y felicidad: el acelerador a fondo y una comunión completa.

Jimmy Page, Led Zeppelin

La primera vez que entré fue en mayo de 1965 para ver a Bob Dylan. Era un escenario acústico, y yo nunca había vivido algo así. Un mes después regresé para ver la Encarnación Internacional de la Poesía: Adrian Mitchell, Michael Horovitz y Allen Ginsberg se presentaban. Ambos shows ayudaron mucho a mi desarrollo.

Y entonces, en enero de 1970, apenas unos años después de mi visita, Led Zeppelin se presentaba con sus propios discos. Esto quedaba fuera de mis sueños de juventud. Después se juntaron algunos músicos para tocar a beneficio de ARMS, una fundación de apoyo para esclerosis múltiple en 1983. Jeff Beck, Eric Clapton y yo dijimos que sí. Fue la única vez que tocamos todos juntos en el escenario, y todos habíamos estado en los Yardbirds. La noche siguiente fue una tocada a beneficio de The Prince ‘s Trust: nos presentaron a Carlos y a Diana. Tengo tantos recuerdos.

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Es un lugar icónico. Madison Square Garden es lo que más se parece. Pero el Albert Hall está en una liga aparte, es el Santo Grial de los músicos.

Nicola Adams, boxeadora

Historia… Nicola Adams y la oponente mundial de peso mosca femenino Maria Salinas. Fotografía: Andrew Couldridge / Action Images a través de Reuters

La última pelea de mi carrera fue en el Hall en septiembre de 2019. Cuando me la ofrecieron, no lo dudé. Era una gran pelea para mí, para conservar mi título. Y era la primera vez que boxeaba en Londres desde los Olímpicos de 2012. De niña, Mohammed Alí era mi héroe. Poder pelear en el mismo lugar que él en 1970 era algo fuera de la realidad. Y yo también estaba haciendo historia, fuimos las primeras mujeres en pelear allí. El ruido era increíble, la acústica diseñada para la música era algo que yo no esperaba.

Nile Rodgers, Chic

Soy dos veces superviviente de cáncer y tocar para Teenage Cancer Trust en el Hall en 2018 fue especial. Además del show, tuve reuniones con los niños a los que ayuda la fundación, lo que hizo que cantar juntos We Are Family fuera especialmente poderoso.

Para mi, el estar allí fue muy importante. Soy un hijo del cine, y una de las imágenes de mi juventud es la de Bernard Herrmann conduciendo la orquesta en la película de Hitchcock El hombre que sabía demasiado que se filmó en el Hall. Y allí estaba yo, en el escenario, en este enorme espacio lleno de gente bailando al ritmo de la música disco.  Maravilloso.

Me encargaron una canción para este aniversario. Entiendo la importancia del lugar. El príncipe Alberto quería hacer un lugar para la cultura, para la gente, pero murió antes de terminarlo, y entonces se convirtió en el trabajo de la reina Victoria, que lo dedicó a él. Más que nada, el Royal Albert Hall es para Artes y Ciencias. No sólo es un hogar para los músicos, es un lugar en donde se expone todo tipo de cultura e ideas. Entender  esto me hizo enamorarme más de él.

Ozzy Osbourne, Black Sabbath

Se que toqué en el Royal Albert Hall un par de veces en 1971 y 1972, pero no me acuerdo de nada de esa década. Se que mi mamá y mi papá estuvieron en uno de ellos. Llegaron desde Birmingham: era una tocada de prestigio, estoy seguro de que no podían creerlo.

Black Sabbath estaba formado por cuatro muchachos de Aston y fue un milagro que grabáramos un disco. ¿Estuvimos cantando lo que entonces cantábamos en un Royal Albert Hall totalmente vendido? ¿Quién lo hubiera pensado? Aún así, no me acuerdo de nada.

Mick Fleetwood, Fleetwood Mac

En 1969, hicimos un tour por Inglaterra con BB King, uno de nuestros héroes. Aunque seguramente nosotros éramos los principales, Peter Green se aseguró de que en todas las tocadas King estuviera hasta arriba en los programas. Eso era importante. Nuestra noche en el Albert Hall fue la cima de esos shows.

Algo sucede cuando estás en ese escenario y piensas en  todos los que estuvieron antes que tú. Está conectado con la cultura británica. Por sí misma la arquitectura tiene un profundo efecto en ti, es un lugar especial para cualquier artista.

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Veinte años después regresé para una terrible noche de desorganización para ser el anfitrión junto con Sam Fox de una entrega de premios. Ella mide metro y medio y yo más de dos, nos veíamos rarísimos. Y todo salió mal. En los ensayos todo salió bien, pero Bros tenía 200 admiradores en la primera fila que gritaban todo el tiempo. Cuando empezó el show nadie escuchaba nada, fue un pandemonio.

El que estaba manejando el apuntador no podía saber lo que pasaba a causa del ruido y todo fue una calamidad. Yo sólo levanté los brazos y le dije al público: “Tengo que confesarles que nadie, incluyendo nosotros, tiene idea de lo que estamos haciendo”.

Anoushka Shankar

Toqué algunas veces en el Hall, pero la del verano pasado es la que más recuerdo. Toqué un concierto para un auditorio vacío, lo cual fue extraordinario. Después de meses de pandemia sin conciertos este fue mi regreso, no sólo estar en el escenario con músicos que amo sino también tener todo el lugar para nosotros, el regalo fue  grande y lo necesitaba. Creo que un lugar tiene vibraciones, sentirlas después de que estuvo cerrado tanto tiempo fue un honor.

Afirmando… Anoushka Shankar y un auditorio vacío en los Proms 2020. Fotografía: Mark Allan / BBC

En 2002 me presenté en el Concert for George, para conmemorar un año del fallecimiento de George Harrison y que organizaron todos los que lo amaban. Mi padre, Ravi Shankar, estuvo en la primera mitad, con música nueva en honor del tío George en un escenario que era el reflejo de las giras que realizaron juntos en la década de los 70. Me pidieron que tocara y que condujera la orquesta. Eric Clapton, Ringo Star y Paul McCartney estuvieron en la segunda mitad. Fue algo muy especial, tanto profesional como personalmente hablando.

Björn Ulvaeus, Abba

3,5 millones de solicitudes de entradas … Abba se llevó los aplausos en 1977. Fotografía: Frank Tewkesbury / Getty Images

Tengo recuerdos un poco borrosos de haber tocado en el Hall en 1977, las últimas presentaciones de nuestra gira por Europa. Se vendieron todos los boletos. Me dicen que los boletos sólo estaban disponibles por correo y aparentemente el servicio postal recibió 3.5 millones de solicitudes de boletos, suficientes como para llenar el teatro 580 veces. Nunca olvidaré la reacción de la gente cuando cantamos Fernando, cantaron con tanta fuerza.

Cuando regresamos muchos años después sentí todo el cariño que le tenía. En 2010, Benny Andersson y yo tocamos una versión en concierto de un musical que escribimos: Kristina fran Duvemala. Los años de Abba fueron tan frenéticos que no recuerdo mucho, pero nunca olvidaré el zumbido mientras me despedía del público al terminar esa presentación.

Regina Spektor

La revisión de sonido para mi presentación en el Hall fue una de las peores que he tenido. No podíamos hacerlo bien y yo tenía miedo de que el concierto fuera terrible. Estudié en Londres y seguido pasaba frente al Hall y lo veía con admiración, pero no tenía dinero para boletos. Después de haber tocado en sótanos, tocar en este escenario fue algo que nunca esperé. Había soñado con esto durante años y me preparé para lo peor.

Alguien del auditorio volteó a verme y me dijo: “No te preocupes, aquí todo cambia cuando llega el público”. Eso dicen de muchos lugares, pero muchas veces no pasa así.

Pero cuando salí al escenario, el sonido se había transformado completamente. Este extraño tenía razón: la música dejó de rebotar por las paredes y lo consumían los humanos. Los escenarios son siempre uno de los miembros de la banda, y este fue mágico.

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Hayley Williams, Paramore

Momento de ‘pellizcame’ … Paramore en 2017. Fotografía: Christie Goodwin / Redferns

Siempre he pensado en el juego a largo plazo de Paramore. No me preocupan los kilómetros recorridos en nuestra van o cuánto trabajamos: es la sangre que me da vida. Pero tocar en el Royal Albert Hall con tus mejores amigos es uno de los momentos en los que necesitas un “pellizco” para darte cuenta de que no es un sueño.

Tocamos allí en 2017, pasamos la noche afuera en nuestro autobús, hablando y tomando y mirando el edificio hasta que llegó la mañana. Yo llevaba botas brillantes de tacón e hicimos un cover de Everywhere de Fleetwood Mac. Cuando salimos al escenario, sentí que por primera vez en nuestra carrera nos estábamos presentando a Reino Unido como adultos hechos y derechos.

The Guardian
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