Brad Pitt asegura tener prosopagnosia, un trastorno que le impide reconocer rostros
Brad Pitt ha asegurado durante muchos años que padece prosopagnosia. Foto: EFE / David Swanson

El actor estadounidense Brad Pitt asegura tener un trastorno médico que le dificulta reconocer los rostros de gente con la que está familiarizado y que hace que le consideren distante, según revela en una entrevista con la revista GQ

El intérprete de películas de culto como El club de la pelea, de 58 años, protagoniza la portada de agosto de la publicación masculina y en sus páginas se refiere brevemente a esa patología, llamada prosopagnosia y que nunca le han diagnosticado oficialmente. 

“¡Nadie me cree!”, dice a su entrevistador sobre esta afección neurológica, que puede ser genética o adquirida debido a un derrame cerebral o lesión en la cabeza, y añade: “Me gustaría conocer a otro” que tenga prosopagnosia. 

Según medios locales, Pitt reconoció que podría tener prosopagnosia en una entrevista con Esquire en 2013, en la que sostuvo que a veces sus conocidos se enfadan y creen que les está faltando al respeto cuando no recuerda quiénes son, y admitió que por eso prefiere quedarse en casa.

En la pieza de GQ, el actor habla de multitud de temas, sobre todo relacionados con el arte, ya que está centrado en su labor como productor, y la salud, incluyendo lo que considera la búsqueda de su yo auténtico o su alejamiento del alcohol, que mantiene desde hace casi seis años.

¿Qué es la prosopagnosia?

Considerado un padecimiento neuronal, la prosopagnosia o ceguera facial es el trastorno que impide relacionar el rostro de una persona con su identidad.

“El paciente sabe que lo que está viendo es una cara, pero ha perdido la conexión entre lo que ve y la parte de la memoria que se dedica a la identificación. Lo que hace son reconocimientos deductivos por el tono de voz, el color del pelo, las gafas, la ropa… pudiendo llegar a no ser conscientes del problema que tienen”, detalla la Sociedad Española de Neurología.

El padecimiento fue por primera vez descrito por el especialista Joachin Bodaner en 1947, quien determinó que los pacientes que tienen este trastorno no son capaces de complementar la información visual que tienen con la memoria.

“Es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como del de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona”, destacó Bodaner.

Los pacientes, aseguran, pueden notar cuando alguien está contento o enojado, pero la principal dificultad se presenta a la hora de asignar una identidad particular al rostro que se les presenta, incluso si es el de alguien conocido.

“Los pacientes suelen evitar las reuniones sociales, las aglomeraciones y también les resulta difícil seguir el argumento de una película, ya que no pueden identificar a los personajes. Hemos de tener presente que en esta incapacidad, en los casos más graves, el paciente puede no reconocerse a sí mismo en un espejo o en una fotografía”, detalla la dependencia.

La prosopagnosia puede tener dos causas: hereditaria, que se desarrolla durante los primeros años de vida y en la que el individuo no necesariamente sabe que la padece, y adquirida, la cual puede ser consecuencia de traumatismos, enfermedades neurodegenerativas o cerebrovasculares e incluso por encefalitis herpética.

Con información de EFE