Acusan a Ánima Estudios, responsables de la animación de El Chavo Animado, de explotación laboral, despidos injustificados y más irregularidades

Miércoles 27 de mayo de 2026

Acusan a Ánima Estudios, responsables de la animación de El Chavo Animado, de explotación laboral, despidos injustificados y más irregularidades

Conocida por producciones como la exitosa franquicia"Las Leyendas", "El Chavo Animado" y "Batman Azteca: Choque de imperios", la empresa enfrenta serias acusaciones.

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Foto: redes

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Extrabajadores de Ánima, la casa de animación más grande de México, han denunciado una grave crisis laboral que incluye el despido repentino de más de 60 empleados, bajas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sin previo aviso y adeudos salariales que van de los dos a los cinco meses.

Conocida por producciones como la exitosa franquicia“Las Leyendas”, “El Chavo Animado” y “Batman Azteca: Choque de imperios”, la empresa enfrenta acusaciones de extrabajadores que describen un patrón de incumplimientos y falta de comunicación institucional.

Esto ocurre en medio de la próxima exhibición de “La venganza del Charro Negro”, una de las producciones más recientes del estudio.

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Extrabajadores de Ánima denuncian injusticias dentro de la empresa

Exempleados de la empresa de animación contaron a Fuera de Foco la falta de pagos, prácticas laborales abusivas, despidos injustificados y la ausencia de indemnización tras su salida de la empresa.

Según las declaraciones desde el año pasado, luchan para recibir el pago de varios meses de trabajo luego de que fueran despedidos de un día para otro y sin explicación.

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“Tiene que saber que somos más de 60 trabajadores en diferentes modalidades a los que se les debe un montón de dinero, que esa película se va a estrenar, va a tener sus ganancias y nosotros no tenemos ahorita nada que nos demuestre que van a obrar bien y nos van a pagar (…) Sobre todo en la industria de la animación, está más normalizado. Es más irregular, por ser un medio artístico”, dijo un exempleado que prefirió el anonimato.

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Los retrasos en los pagos eran frecuentes en Ánima

Dentro de la empresa, según uno de los animadores, existían dos modalidades de contratación. El primero es por nómina, quienes trabajaban de manera permanente y contaban con prestaciones de ley. La segunda es por honorarios, esquema que pagaban por proyecto.

En particular, señalaron que los retrasos en los pagos eran frecuentes, especialmente para quienes trabajaban por honorarios.

“Te presionaba para que tuvieras la factura en la fecha de la manera que ellos querían, era muy intensa, pero con nosotros no tenían esa formalidad, decían que nos iban a pagar el treinta, pero poco a poco empezó a atrasarse”.

Parte del equipo comentó que los retrasos comenzaron a normalizarse hasta convertirse en “un sistema en el que todos los que, a veces habíamos trabajado con ellos, sabíamos que se iban a tardar”, pero decidieron darles el beneficio de la duda. “Como que a nosotros nos causaba inseguridad, pero al mismo tiempo uno decía, ‘Bueno, vamos a esperar’”.

En mayo del año pasado, la mayoría recibió su último pago; sin embargo, varios continuaron trabajando durante junio y julio, mientras Ánima Estudios prometía pagar.

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Crisis financiera e institucional en Ánima

Un trabajador del departamento de producción explicó que, debido a su cercanía con el área administrativa, sabía que el estudio buscaba acceder a fideicomisos y estímulos fiscales para financiar los proyectos. Sin embargo, esos recursos nunca llegaron y fue entonces cuando dejaron de pagarles.

“Ya habíamos suspendido trabajo, nos habían modificado el contrato. Mandaron esta cláusula de ‘Yo estoy de acuerdo de que Ánima no me debe nada y estoy todo bien con ellos’ y fue que todo el mundo dijo, «No vamos a firmar nada”.

El trabajador aseguró que, pese a la suspensión de actividades, mantuvieron comunicación con personal de recursos humanos y producción. A través de ellos, los ejecutivos del estudio convocaron a una reunión para informarles sobre la situación. “Se presentan y dicen, ‘Pues con todo el dolor del mundo, pero no lo logramos conseguir, no se nos dio el dinero, por lo tanto, el proyecto, los proyectos siguen en pausa”.

Retrasos y promesas incumplidas

Tras varios meses, algunos/as trabajadores/as decidieron acudir a Conciliación y Arbitraje en busca de apoyo legal. Sin embargo, quienes estaban contratados bajo el esquema de honorarios aseguran que las autoridades laborales les informaron que no podían ayudarlos debido a su tipo de contratación. “Nos dijeron, ustedes tienen que demandar por lo mercantil”.

Por otro lado, los/as trabajadores/as contratados por nómina sí contaban con algunas herramientas legales para defenderse, aunque el proceso tampoco resultó sencillo. Según explicaron, varios tardaron en acercarse a las autoridades laborales y solo unos cuantos lograron iniciar algún procedimiento formal. “No todos, porque justo te digo, el tiempo para actuar era muy cortito”.

Una animadora agregó que los procesos de conciliación y arbitraje suelen ser especialmente complicados para quienes trabajan desde otros países, puesto que parte del equipo ni siquiera es de México. “Le sale mucho más caro venir”, agregó.

Sin contratos claros

De igual forma, los extrabajadores también señalaron irregularidades relacionadas con sus contratos laborales. Según contaron, la empresa nunca les entregó una copia firmada por ambas partes. “A nosotros nunca nos devolvieron una copia del contrato firmado de la otra parte, por ley lo tendrían que hacer. Y eso nunca pasaba. Yo me hice la costumbre de tomarle foto a mis contratos para tener mi copia”.

Uno de los trabajadores, quien llevaba más de quince años en Ánima Estudios y estaba contratado por nómina, también aseguró que, en algunas ocasiones, cuando finalmente recibían depósitos atrasados, la empresa les pedía discreción para evitar que otros empleados/as reclamaran pagos pendientes. “En ocasiones a mí me llegaba el depósito acompañado de un chat que decía, ‘Pero por favor, no lo vayas a andar divulgando porque solo a muy pocos les vamos a pagar’”.

Jornadas excesivas y falta de derechos laborales

Extrabajadores también señalan que el estudio no respetaba sus horarios laborales ni varios de sus derechos como empleados/as.

“Tampoco se pagan los cambios, no se pagan horas extras, no existe ningún tipo de atención al trabajador. Ni para nosotras que somos artistas junior, ni para los senior, o sea, todos por igual, a ellos seguramente les pagarán más, pero no hay ningún tipo de consideración. Y para los productores ni se diga”.

La animadora relató que, después de varios retrasos en pagos y ante la carga de trabajo, resultaba cada vez más difícil cumplir con las entregas y mantener estabilidad económica. Fue entonces que una productora intentó defender las condiciones de los artistas y negociar un sueldo fijo para el equipo.

“Este sueldo fijo fue una promesa de 18000 pesos mensuales. Yo en lo personal nunca llegué a ver esos 18000 pesos mensuales fijos, porque fue cuando empezó todo el problema del dinero”.

Hasta ahora, estos trabajadores/as continúan a la espera de recibir los pagos que, aseguran, la empresa todavía les adeudo.

El desafío de la animación en México

La animación en México vive un momento complejo: por un lado, existe un creciente reconocimiento internacional hacia los artistas y estudios mexicanos; sin embargo, por el, el público nacional continúa mostrando una marcada preferencia por producciones extranjeras.

Esta brecha entre el discurso de apoyo y el consumo real ha generado un obstáculo importante para la industria de animación mexicana, que busca consolidarse en un mercado difícil y altamente competitivo.

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