Faltan herramientas para la promoción turística, dice el presidente de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano
Foto: Cortesía ASEM.

El día 6 de septiembre, se estrenó la nueva Mesa Directiva de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano (ASEM). La preside David Nájera, exembajador en Hungría entre 2017 e inicios de 2021, y antes, en Londres, jefe de Cancillería y luego, encargado de la embajada.

Nájera es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana y egresado de la Maestría en Estudios de Asia y África por El Colegio de México. Su carrera la ha desarrollado en la academia, tanto en la docencia como en la investigación, así como en el Servicio Exterior Mexicano (SEM).

En los próximos dos años de su presidencia, Nájera se propone divulgar el trabajo que hacen los diplomáticos mexicanos para que se entienda mejor la naturaleza y trascendencia de la representación de México en el extranjero. Esta es la versión editada de la entrevisa de La-Lista con el nuevo presidente de la Mesa Directiva de la ASEM.

La-Lista (L-L): ¿Cuáles serán sus prioridades como presidente de la Mesa?

David Nájera (DN): Hay dos vías de trabajo fundamentales. Necesitamos difundir mucho más no solo la Asociación, sino la acción de los diplomáticos mexicanos. La sociedad nos ve con ciertas ideas generales, unas ciertas y otras más fruto de la literatura. No se comprende que más allá de la vida social, hay una vida que puede ser muy burocrática y que puede tener momentos sumamente relevantes para el país o colectivos específicos: cuando refugias a alguien, cuando gestionas un acuerdo, es la naturaleza del trabajo más que la que determina la percepción pública. 

A nivel interior, necesitamos seguir el claro diálogo y contacto con autoridades. Por ejemplo, un reto que enfrentamos es que el cambio tecnológico que el mundo vive también ha transformado la diplomacia. Tenemos que mostrar por qué tenemos que estar en otro lugar y no solo a través de un whatsapp solucionar un tema.

L-L: ¿Dónde identificaron la necesidad de justificar su trabajo?

DN: Uno es cómo lo entendemos y justificamos y la otra, es cómo se percibe. En la percepción, ante el acceso a tecnologías de la información, la gente puede pensar por qué un representante en otro país es un poco irrelevante porque uno se puede trasladar virtualmente, y cuando los productores de la información no son solo las autoridades. La esencia de la diplomacia sigue siendo la relación entre las personas. Si no tengo una relación cercana a mi contraparte, si no comprendo su momento de vida, su cultura, voy a cometer muchos errores: voy a ser autoritario, generalista y la negociación va a quedar trunca o no va a ser satisfactoria para las partes. No es barato: implica vivir en otro lugar, invertir en relaciones públicas y conocer y estudiar el contexto.

L-L: Contralínea publicó en noviembre de 2020, de que los embajadores cobran sueldos netos de entre 116,000 y 330,000 mil pesos mensuales, es decir, superiores al sueldo del presidente. ¿Cómo lo justifican?

DN: Es un artículo tradicional con el que nos señalan cada año. Creo que el trasfondo del artículo es más político que del interés y preocupación de por qué ganamos lo que ganamos. Yo he recibido a mucha gente en mis diversas adscripciones, periodistas, políticos, etc. Si uno muestra la pobreza, se le señala. Esperan que uno reciba con todo lo que se critica en esas notas: un auto grande, chofer, que le consiga uno acceso a un restaurante que tiene reservaciones cerradas con seis meses por adelantado, que les consiga boletos de primera fila en el ballet, cosas de ese tipo.

Si usted va a las tablas de costos de vida y salarios de Naciones Unidas sobre la diplomacia, ahí está la respuesta. Y va a encontrar que los sueldos de los mexicanos son notoriamente más bajos que el grueso de los salarios y costos de vida que Naciones Unidas establece

L-L: En el sitio web de la ASEM destacan como logros que hayan conseguido que se les pague por los pasajes aéreos, apoyo a la renta y educación, facilidades para que el cónyuge trabaje en las mismas adscripciones y pago para el menaje de la casa. Con ello la diferencia de coste de vida, en parte, queda cubierto. ¿Qué justifica entonces el salario?

DN: Hoy tenemos sueldos apenas competitivos y comparados con la parte baja de la tabla de los diplomáticos de cualquier país del mundo. Si voy a presentar cartas credenciales al presidente de Hungría, ¿me voy en metro o me podría llevar un auto oficial? Esa es la esencia del auto oficial, no es para hacer el súper diariamente, es para representar a México.

L-L: Hace poco el presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió al SEM en su conferencia mañanera. Dijo que “no se puede de la noche a la mañana llevar a cabo una transformación que lo incluya todo”. ¿Cómo cree que podría abordar una transformación en el SEM?

DN: Cuando estas preguntas aparecen en las conferencias del presidente, se refieren a personas designadas por esta Administración, que no son miembros del SEM. El SEM es institucional, trabajamos para el Estado mexicano. Hemos enfrentado el costo de la larga estancia del PRI en el poder, porque la llegada del PAN significó que se nos viese como vestigios del PRI. Luego, como vestigios del anterior panista. Y ahora, del priismo. Y lo que hemos demostrado sexenio tras sexenio es nuestra institucionalidad y lealtad a las instituciones y a la ley.

L-L: Si finalmente hubiera un cambio en el SEM, ¿por dónde cree que iría?

DN: Creo que son líneas políticas de acción. El anterior gobierno claramente estaba en una postura critica contra del gobierno de Maduro. El actual, no. Eso es una instrucción. Si a alguien le toca sus valores personales o su construcción ideológica, tiene derecho a renunciar. En el plano personal, no he estado en esa tesitura y ninguno creo que lo ha estado, no se nos ha obligado a defender lo indefendible. Y, por otro lado, creemos que hay posibilidades de reformas en la ley (del Servicio Exterior Mexicano)

L-L: ¿Cómo ve que a los diplomáticos les encarguen temas como la promoción turística, búsqueda de inversiones o compras de vacunas, que tradicionalmente, no se asocian a su sector?

DN: Te voy a dar opinión personal. En 1990, cuando entré al SEM, lo que se vivía en la Cancillería que el evento político más importante de México, no estaba en la Cancillería sino en la Secretaría de Comercio, y era la negociación del Tratado de Libre Comercio. A partir de ahí, fue creciente la participación internacional en otros temas por parte de diferentes actores, no solo los diplomáticos y la Cancillería.  En ese momento, estábamos muy anclados en el oficio de negociación, presencia, etc. Lo que veo en este momento, no me parecen tareas ajenas a la Cancillería y al diplomático contemporáneo. Otra cosa es tener la capacitación, herramientas y presupuesto para hacerlo. 

L-L: ¿Y lo tienen?

DN: Capacitación, ha continuado. Hemos tenido cursos a distancia y algunos presenciales. Lo que sucede es que cualquiera de estos temas requiere una negociación más a fondo y llevar un tema de la mano hasta su conclusión. Por ejemplo, si uno negocia con una línea aérea que haga vuelos a México desde un destino que no estaba incluido y averiguar qué facilidades vamos a dar, ello requiere conocimiento técnico y contactos. Esta parte, no es que la representante en un país tuviera el conocimiento, pero había alguien en México que sí y hacía esta tarea de seguimiento. Ese vínculo está faltando, hay que desarrollarlo

L-L: ¿Cree que es necesario que regrese ProMéxico?

DN: Yo en lo personal me gusta la idea de una Secretaría de (Relaciones) Exteriores más incluyente, con más diversidad de temas, porque creo que se acerca a lo que es un diplomático contemporáneo, tiene que combinar especialidades, capacidades de promoción, de relaciones públicas. 

L-L: Hace unos días políticos mexicanos firmaron su adhesión al Foro de Madrid. La iniciativa nació en el Parlamento Europeo. Este tipo de acciones, ¿generan algún movimiento diplomático?

DN: Es otro de los ámbitos que se han desarrollado en los últimos años en todo el mundo. Formaciones con perfil muy doméstico se convirtieron en un actor de la política internacional. Personalmente, creo que una cosa es política internacional parlamentaria y otra, pensar que esa tiene visos de acción institucional legal, como las leyes que producen en los parlamentos. Llevarse bien con otro partido es una acción política tuya, te involucra y compromete o te marca con respecto a tus votantes, pero no al país.

L-L: La Cancillería ha afirmado aplicar una política exterior feminista. ¿Cómo desde el SEM se plantea aplicar esto?

DN: En el SEM siempre ha habido mujeres. Donde coincidimos en la asociación es que lo que mueve la movilidad escalafonaria de los miembros del SEM debe sustentarse en el mérito de su trabajo. 

L-L: ¿Cómo vería adoptar medidas de discriminación positiva?

DN: Incluso entre las mujeres hay convencimiento de que tengan que ser per se, porque van contra el mérito. Los que sí creemos es que se necesitan condiciones técnicas especificas que faciliten que quienes entran puedan continuar su carrera y llegar tan alto como se pueda. Nosotros promovimos, en la última reforma de la ley, que se incluyera el pago de la guardería. No es por beneficiar a los hombres, sino porque es el tema más complicado para las mujeres, porque las guarderías en el exterior son usualmente son caras. Lo que tengo claro es que las condiciones tienen que cambiar. Más que discriminación positiva, con condiciones de competitividad equivalentes y que hombres solteros, parejas gays, madres solteras, matrimonios tradicionales no trasladen a su preocupación cotidiana su problemática personal.