La poeta Galia Monzón lleva su mundo a las letras
La poeta Galia Monzón, ganadora del XV concurso de poesía de los Premios Literarios León. Foto: José Arrieta

Todas las cosas, las grandes y las pequeñas, exigen un poco de atención cuando se quiere conocerlas en verdad. La poesía no es la excepción y sus creadores muy a menudo tienen figuras que no siempre denotan su oficio.

Es el caso de la joven poeta Galia Montes, ganadora del XV concurso de Poesía Libre dentro de los Premios de Literatura León y quien, pese a su corta edad de solo 21 años, cuenta con una gran trayectoria en las letras guanajuatenses.

“Esta obra es una recopilación de poemas que escribí desde 2016 hasta el año pasado y yo siento que es de alguna forma como mi transición de cómo me sentía en ese momento a cómo me siento ahora, entonces me alegra mucho saber que ya no me siento así como en los poemas viejitos.

“Como es algo tan personal, siento que es algo necesario como hacer esa introspección para llegar a comprender ciertas cosas y poder sanarlas  o lidiar con ellas.”, señala Galia, mientras observa fija y curiosamente al entrevistador.

Sus poemas siempre hablan de ella y de la observación que hace del mundo. De ese descubrimiento que suele ocurrir en todas las personas durante la adolescencia, pero que en el caso de los poetas puede perdurar hasta bien entrada la edad madura.

“Las principales influencias para mí son Charles Bukowski y Alejandra Pizarnik, porque en sus poemas son muy honestos y yo siempre he intentado llegar a esa honestidad con mis poemas. Intento describir mi mundo, porque para fingir hay muchos otros recursos”, argumenta Galia.

Desde su incursión en las letras, con solo 16 años de edad, Galia Montes ha participado en dos ocasiones en el concurso Mundos Posibles, además de obtener el triunfo en la reciente edición de los galardones literarios, cuyos ganadores se anunciaron en la reciente Feria Nacional del Libro de León.

Su juventud le permite hacer planes: terminar la carrera de enseñanza del español como segunda lengua, hacer una maestría, incursionar en el aprendizaje del cine. Pero, al mismo tiempo, su experiencia literaria le permite hacer una sugerencia a todas aquellas personas, jóvenes temporalmente o no, que tienen alguna inquietud literaria, a atreverse a publicar.

“Siento que lo que me quitó el miedo y lo que me impulsó a escribir fueron los talleres, ir a talleres y darme cuenta hasta dónde puedo llegar o que desarrollar mi escritura no es algo imposible, sino que solo necesitas alguien te guíe y que también encuentres tu propia voz”, concluyó.