México ha vendido de forma inexacta su revolución: Pérez-Reverte
Arturo Pérez-Reverte aborda la revolución mexicana en su nuevo libro. Foto: EFE/José Méndez

El escritor español Arturo Pérez-Reverte aseguró que México ha vendido mal su revolución y su nueva novela es un intento por dar una imagen menos festiva y más real de lo que fue el gran suceso de inicios del siglo XX.

“México ha vendido de forma inexacta su revolución. Esa cosa romántica del tiro al aire, las canciones, el folclor y la alegría no es verdad, la imagen de las soldaderas es falsa también”, dijo el autor en la presentación de Revolución.

Ante unos 200 lectores, en una plática guiada por el novelista Elmer Mendoza, el autor originario de Cartagena, Murcia, habló sobre el proceso creativo de la obra editada por Alfaguara y se refirió a su idea de apegarse a la verdad al narrar sucesos de la revolución mexicana.

“En esta novela quería rescatar la revolución real y dejar de lado la romántica, la bonita que parece más un musical. En la película La Soldadera, con Silvia Pinal, ellas son como bestias de carga, con sus hijos, peleando por comida y maltratadas por el hombre borracho. Esa fue la verdadera soldadera”, opinó Pérez-Reverte.

El libro recrea desde la ficción los acontecimientos que estremecieron a México en el primer tercio del siglo XX, con una mirada desde el asombro más que desde el discurso político.

“Quería escribir una novela de iniciación; el aprendizaje de un joven que, a través de la violencia y la observación ecuánime de esta, alcanza la madurez y me di cuenta de que la revolución mexicana era un buen lugar para que esa historia se desarrollara”, indicó.

Pérez-Reverte, con más de 30 novelas escritas, defendió el derecho de que el escritor juegue mientras escriba y regrese de esa manera al niño que fue.

“Cuando éramos pequeños, veíamos una película y jugábamos a ser eso. Veíamos Moby Dick y queríamos ser arponeros, una del oeste y ser pistoleros. Esa capacidad de jugar el ser humano la va perdiendo, pero el escritor conserva ese instinto de juego”, explicó.

Según el autor, escribir una novela es disfrazarse de revolucionario, de vaquero, de espadachín, astronauta, marino o lo que sea y consideró importante que el escritor sea siempre capaz de escribir como si jugara e invite al lector a jugar con él.

“Cuando el escritor pierde la capacidad de jugar está muerto”, observó.

Elmer Mendoza mencionó una frase del libro que le llamó la atención: “Pocos revolucionarios siguen siéndolo cuando alcanzan el poder” y le dio tema a Pérez Reverte a abundar sobre esa idea.

Pérez-Reverte recordó que en 1979 cruzó la Plaza de Managua con los sandinistas y entró en el búnker de Somoza y lamentó en lo que se convirtió aquella rebelión romántica.

“Todo eso para que ahora Daniel Ortega tenga una finca que se llama Nicaragua como Fidel Castro tuvo una finca que se llama Cuba. Con eso en la cabeza, al trabajar con Villa y Zapata, me he sentido angustiado de verdad, me he sentido muy amargo”, concluyó.

Con información de EFE

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