Ir a comprar un litro de leche a una tienda y ver que ya no había cajetillas de cigarro exhibidas al público fue un logro para Gady Zabicky, titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones en México (Conadic). “Lo viví con una sensación de gran triunfo”, dice en entrevista para La-Lista.

Desde hace una semana, las tiendas ya no pueden dejar a la vista del público las cajetillas y todos los negocios deben designar espacios 100% libres de humo. Estas son algunas de las restricciones que la Conadic impulsó y que entraron en vigor con el nuevo Reglamento de la Ley General para Controlar el Tabaco. Ahora, en la comisión ya piensan en su siguiente paso: implementar acciones para frenar definitivamente la venta de cigarros sueltos

Esta actividad ya está prohibida en México, pero son decenas, cientos o miles de pequeños negocios los que venden a seis o siete pesos cada cigarro. Aunque en el papel son comerciantes los que incumplen con esta restricción, Zabicky estima que la industria tabacalera podría estar detrás de este tipo de transacciones.

“Los intereses de la industria tabacalera están metidos como pulpo, están agarrados por todos lados”, expresa el funcionario. “Los queremos desbancar, (estas empresas) están llenas de corrupción, están llenas de tabaco para la población y no tenemos por qué tolerarlo”.

El cigarro no es el único problema en el que se enfoca la Conadic. En términos de drogas sintéticas, la anfetamina y la metanfetamina son la principal preocupación de la comisión, ya que en menos de 10 años su consumo se expandió a todo el territorio nacional.

El fentanilo, una droga que en Estados Unidos dejó más de 100 mil muertes en 2021, todavía no es una preocupación para México. Zabicky señala que en nuestro país durante el 2022 se registraron menos de 500 fallecimientos por sobredosis con esta sustancia, aunque no desestima que haya una cifra negra.

La-Lista (L-L): Ha pasado una semana de las nuevas restricciones al cigarro

Gady Zabicky (GZ): En lo que a nosotros corresponde estamos muy satisfechos porque este es un esfuerzo de años, estuvimos perfeccionando el documento, revisándolo con la oficina de la abogada, una vez que sale en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y entra en vigor de observancia general en todo el territorio empezamos a ver que hubo una adherencia a los nuevos lineamientos de manera inmediata.

Que haya cierta preocupación porque algunos giros comerciales –probablemente bares, algunos restaurantes, algunos centros de playa– van a cerrar es totalmente falso porque ya teníamos este amago de alguna manera en el 2016, cuando salió la primera reforma a las leyes del tabaco. (En ese momento) se desgarraban, se rompían las vestiduras los hoteles, los restauranteros diciendo que iban a quebrar y se dieron cuenta que no, que al final, por ejemplo, a los restaurantes fueron más familias que las que iban cuando no había una ley de tabaco.

L-L: Se vaticinaba una lluvia de amparos contra las restricciones, ¿cuántos se han promovido?

GZ: Te diría una mentira si te dijera exactamente cuántos porque no tengo actualizado el dato. Sé que efectivamente OXXO el día de hoy (23 de enero) interpuso un amparo, que lo había hecho Walmart también. Sabemos que hay amparos y se tienen que resolver uno por uno, para eso tenemos un ejército de abogados con mucha experiencia y muy preparados en esto, que están enseñando el músculo.

Lo que sí me preocupa mucho es tratar de ponerme en los zapatos de esos empresarios. ¿Qué me dice de OXXO? ¿Qué me dice de Walmart este amparo? Que les importa más ganar dinero que proteger la vida de los ciudadanos, porque yo no tengo el dato de qué porcentaje de Walmart representa la venta de cigarrillos, pero sí me parece bastante deleznable el que no les importe y que por unos cuantos miles de pesos estén dispuestos a seguir vendiendo un producto que ellos y nosotros y todo mundo sabe que es veneno.

L-L: En cifras, ¿qué esperan conseguir con este nuevo reglamento antitabaco?

GZ: Calculamos que en una década vamos a ahorrar 50 mil enfermedades y muertes en el país relacionadas al tabaco, que es muchísimo en términos del sufrimiento de la gente que pierde a sus seres queridos, pero también en términos del desgaste económico, de la pérdida que esto representa porque son cantidades muy importantes.

L-L: En materia de tabaco, ¿qué sigue para la Conadic?

GZ: No necesitamos más ley que la que ya tenemos, ahora lo que faltaría sería que la ciudadanía se adhiriera a esta prohibición de vender cigarrillos por unidad. Creo que ese es nuestro próximo objetivo, una vez que hemos logrado hasta aquí vamos por los cigarros sueltos, como se les llama habitualmente. 

De hecho sabemos que es la misma industria tabacalera la que fomenta esta venta por unidades. Te lo voy a contar de una forma que en ciencia le llamamos “estudios naturalísticos observacionales”, donde el investigador no interviene, nada más observa.

Resulta que un día estaba yo caminando por la colonia Condesa (en la Ciudad de México) y pasé por uno de esos puestitos a comprar unos chicles o unas pastillas para la boca. Como en todos los puestecillos tienen una rejilla blanca en donde están puestos los cigarros de las diferentes tabacaleras. Ese día me percaté que todos los puestos de la ciudad usan la misma rejilla blanca y me queda muy claro que no es un acuerdo entre los puesteros, sino que se los da la industria, y me quedó más claro cuando vi que llegó una mujer de 30 años, vestida de civil, sin ninguna identificación en su vestimenta, con una mochila, y le preguntó al tendero: “¿le puedo acomodar?”. Y (el tendero) le dijo: “claro que sí”, entonces la mujer sacó de su mochila unas cajas de cigarro y les rellenó la que estaban vacías. Eso lo hace la industria directamente.

L-L: ¿Y los pequeños vendedores no se verían afectados por ya no poder vender los cigarros sueltos?

GZ: Aquí nos enfrentamos a una situación que es particularmente compleja porque la verdad de las cosas es que aunque se esté cometiendo una infracción hay muchas personas, hombres y mujeres en este país, que luchan por ganarse la vida todo el tiempo y que comercian con estos cigarros. Sabemos que el eliminar la venta de ello sí les va a pegar a estos microempresarios que tienen un puestito. Tenemos que ver de qué forma ayudamos a la gente a que tenga su actividad comercial, pero que pueda prescindir de la venta de cigarros por unidad porque representa muchas fallas.

L-L: En cuanto a drogas, ¿cuál es la que más les preocupa?

GZ: México es uno de los primeros productores del mundo del cristal metanfetamina, el 80% del cristal que se fuma en Estados Unidos, al Oeste del Río Misisipi, es hecho en México.

Es una droga que efectivamente está presente hoy en las 32 entidades de la República, eso no lo veíamos hace una década, el cristal era algo que usaban algunos operarios de transporte, trabajadoras sexuales, médicos cirujanos, pero no lo veíamos como algo que llegara a la gente a pedir atención a nuestros centros por consumo de cristal. El día de hoy es la droga que representa la petición número de uno de atención en nuestro centros, llegan más personas a buscar atención por el cristal que alcohol o cannabis.

L-L: ¿La metanfetamina no es un tema que preocupe en México? 

GZ: Hay dos mundos en las drogas: las blandas y las duras. El problema que tenemos ahorita como lo estamos reconociendo son las drogas duras, que la mayoría son drogas sintéticas, en donde está el cristal metanfetamina, el fentanilo, el alcohol, los tranquilizantes. México está en un proceso que le llamamos de la transición del consumo de drogas naturales al consumo de drogas sintéticas, en algunos lugares esta transformación se dio de manera muy rápida como en Estados Unidos, donde en un par de años la gente dejó de usar heroína y se empezó a inyectar fentanilo. En México este proceso es mucho más largo.

Son pocas las personas que llegan a buscar al dealer y le dicen: “quiero fentanilo“, porque incluso la gente que usa drogas está “escamada”, saben que hay un riesgo muy importante de “doblarse” cuando se sobredosifican. El problema ahorita está en las ciudades que colindan con Estados Unidos, que es la franja donde hay más consumo de narcóticos, desde Matamoros hasta Tijuana pasando por San Luis Río Colorado, Juárez, El Paso. Toda esta parte es la zona más afectada del país.

L-L: ¿Y cuántas muertes produce el fentanilo en México?

GZ: Te lo digo con un poco de pesar, esta es un área muy grande que hay dentro de la Secretaría de Salud porque el cómo funciona el servicio médico forense todavía deja mucho que desear, es un servicio muy insuficiente y además súmale lo de Covid-19 de los últimos años. Entonces sí hay muchas personas que (posiblemente) hayan fallecido por una sobredosis de opiáceos sintéticos y que el sistema no los haya captado como tal. 

Este es un número bastante oscuro, pero sí te puedo comentar que durante el 2022 habrán sido menos de 500 en todo el país, menos de 500 muertes producidas directamente por el fentanilo.

L-L: ¿Qué están haciendo ustedes para que el consumo de fentanilo no crezca?

GZ: Somos 40 instancias del gobierno federal amalgamadas dentro de la Estrategia Nacional para la Prevención de las Adicciones (ENPA), tenemos una red de 345 centros para la atención primaria en adicciones, los Centros de Integración Juvenil, los hospitales psiquiátricos, el IMSS ya a últimas fechas, que se han alineado a esta estrategia nacional. 

A lo que le apostamos es a prevenir a las nuevas generaciones que usen estas drogas porque los que ya están consumiendo fuerte, te lo voy a decir con mucho dolor, se nos escapan un poco del tratamiento. Estamos apostando a lo más chavitos que podemos, desde las primarias estamos haciendo prevención junto con la Secretaría de Educación Pública (SEP).