En la casa de Salvador Dalí: Cadaqués
Con más de 600 años de antigüedad, el pueblo de Cadaqués fue refugio de Salvador Dalí. Foto: Turisme Cadaques

Decía Joan Miró que es imposible arrancar a un pintor de su tierra, y el caso de un paisano suyo, el pintor Salvador Dalí, es la mejor muestra. No se puede pensar en el genio catalán sin contemplar la que fuera su casa, Cadaqués.

Ubicada en la Costa Brava catalana, la municipalidad de Cadaqués es una pequeña y solitaria zona que sobresale por su encanto mediterráneo, sus casas blancas que reflejan el sol y su mar, siempre azul.

De acuerdo con el ministerio de Turismo de la Generalitat de Catalunya, el nombre de Cadaqués podría provenir de cap de quers, que en catalán significa cabo de rocas, y eso define perfectamente a la región, presidida por el mítico Cap de Creus y su faro, que domina la zona océana.

Hacia la década de 1930, Salvador Dalí decidió trasladarse a esta tranquila villa de pescadores, convirtiéndola en refugio de artistas. De hecho, cada uno de los espacios del pueblo trashuma el perfume surrealista que el gran pintor colocó en cada una de sus obras.

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La Casa Museo Salvador Dalí, en Cadaqués. Foto: Catexperience

Entre los puntos que debes visitar se encuentra la Casa Museo Salvador Dalí, la cual era considerada por el pintor como “un ente vivo”. Allí, tendrás acceso a su taller, biblioteca, piscina y jardines.

Más allá de la casa de Dalí, está el propio Cap de Creus, una formación natural coronada por un faro en el que se encuentra el Espai Cap de Creus, en el que se explica la evolución geográfica de la región.

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El Faro de Cala Nans. Foto: Ricard Rigall

Consagrada a santa María de Cadaqués, la iglesia del pueblo cuenta con un espectacular retablo de 23 metros de alto, además de presidir la plaza del pequeño pueblo, en el que se vive la relajación del mediterráneo catalán.

Las tranquilas calas, formaciones que permiten tener casi minúsculas playas, son ideales para tomar el sol, relajarse y dejarse llevar por el ensueño de pinturas como Pesca de los atunes, cuyos azules y dorados parecen extraídos de este paisaje.