¿’Mamitis’? ¿’Papitis’? Una guía para transitar esa etapa
Foto: Anastasiya Gepp/ Pexels

Y un día, ese bebé que toda la familia cargaba, ya no se quiere separar de ti ni un solo instante. Dejarlo en casa se ha convertido en un verdadero problema, pues cada vez que te vas, llora de manera inconsolable. Ahora, más que nunca, tu hijo necesita mucha comprensión porque está viviendo la angustia de la separación, conocida también como “mamitis”.

Por lo general, entre los ocho y los nueve meses de edad, el bebé forma un vínculo de apego con sus cuidadores más cercanos. Los pequeñitos empiezan con la angustia de separación o miedo al extraño, conocida como la famosa “mamitis”.

Puede ser “papitis”, “abuelitis” o “tiítis”, dependerá de con quién haya creado ese lazo afectivo el bebé, quien todavía no tiene la madurez de permanencia de objeto. Esto le significa a la niña o niño que “si quien me cuida se va, no sé si va a regresar”.

A los bebés les provoca una gran angustia que papá o mamá se vayan. “Es una etapa natural en el desarrollo de los niños y es cíclica: va y viene. Una niña, o niño, va a superarla cuando pueda interiorizar que sus cuidadores se van a ir, pero van a regresar”, explica la psicóloga Coral Casarín Morfín, asesora en desarrollo de la organización Proyecto Dei.

Cómo apoyar a los hijos

Durante esta etapa, los bebés necesitan mucha paciencia. No hay que decirles “si te portas mal, te voy a dejar con esta señora” refiriéndose a alguien que no conoce. Así como tampoco, dejar que los cuiden personas “desconocidas” para ellos. Por ejemplo, la tía o la prima, que nunca ven.

Ante situaciones de estrés, una niña o niño va a necesitar que el adulto le dé certeza y seguridad, que lo acompañe y lo contenga emocionalmente. Por lo general, este apego se dará mamá y papá.

Si tu bebé está en etapa de “mamitis” o “papitis”, la experta recomienda que hagas respiraciones profundas. “La respiración nos va a permitir tomar distancia y estar en nuestro centro y, como adultos, poder ayudarle a nuestro hijo cuando presente algún momento de ansiedad”.

Cuando un niño pequeño está protegido por relaciones de apoyo con los adultos, aprende a enfrentar los desafíos diarios y su sistema de respuesta al estrés regresa a su punto de partida. Los científicos llaman a esto estrés positivo, de acuerdo con el Centro sobre Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard.

“Los padres también necesitan cuidarse: una mamá o un papá que se cuida, va a cuidar a sus hijos. Una mamá o papá que se calma, va a poder calmar a sus hijos.”

Coral Casarín Morfín, asesora en desarrollo de la organización Proyecto Dei.

¡No te escondas todo el tiempo!

Esconderte siempre para salir de casa, sin que tu hijo o hija te vea, no es una buena idea. Muchos padres hacen eso para que el bebé no llore, y no sufra, pero si la usas como estrategia todo el tiempo y “te escondes sin avisarle, el pequeño se va a quedar con angustia”, explica Coral Casarín.

La experta en temas de crianza recomienda decirle que vas a salir, pero que vas a regresar, es indispensable hacerlo porque esto ayudará al bebé a entender lo que pasa. “Avisar es una medicina preventiva. Puedes decirle: Voy a ir al doctor. Al rato regreso. Y cuando vuelva, te voy a dar un beso y un abrazo”.

Un bebé no va a entender la temporalidad, es decir, la ubicación de tiempo y espacio. Entonces, puedes hacerle un calendario gráfico, con fotos o dibujos, para que sepa qué va a pasar en el día, y así, pueda transitar mejor por esta etapa de la angustia de separación.

Durante la “mamitis” el bebé va a llorar, y no se trata de un berrinche, sino de angustia. Poco a poco el niño tiene que aprender a confiar. Y solamente lo va a lograr viendo que regresas. Poco a poco se irá haciendo autosuficiente e independiente.

¿Qué más puedes hacer durante esta etapa del desarrollo de tu bebé? Otros recursos para transitar la etapa de mamitis son buscar momentos de atención concentrada y de espacios de juego con tu hijo.

Este artículo se publicó originalmente en Baby Creysi. Consúltalo aquí.