Reo acusado de asesinato se salva de ser ejecutado porque no encontraron una buena vena para la inyección letal
Tras varios intentos fallidos, incluida la colocación de una línea central, las autoridades decidieron cancelar el procedimiento.
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La ejecución de Tony Carruthers, un hombre condenado a muerte en Tennessee por un triple asesinato ocurrido en 1994, fue suspendida luego de que el personal encargado no lograra encontrar una vena adecuada para administrar la inyección letal.
El Departamento Correccional de Tennessee informó que los médicos consiguieron colocar una línea intravenosa principal, pero no pudieron establecer una segunda vía, requisito obligatorio dentro del protocolo estatal para ejecuciones mediante inyección letal.
Varios intentos fallidos
Tras varios intentos fallidos, incluida la colocación de una línea central, las autoridades decidieron cancelar el procedimiento. Según testigos, el personal médico pasó entre una hora y hora y media intentando encontrar acceso venoso.
Maria DeLiberato, abogada de Carruthers, aseguró que el condenado “se retorcía y gemía” durante los intentos, y calificó la escena como “horrible”. Carruthers fue retirado de la camilla y llevado de regreso a una celda para ser evaluado médicamente. El procedimiento se aplazó un año.
Tony Carruthers cumple una condena por asesinato
Tony Carruthers fue condenado por el secuestro y asesinato de Marcellos Anderson, su madre Delois Anderson y Frederick Tucker, ocurrido en Memphis en 1994. Los cuerpos fueron encontrados enterrados debajo de una tumba en un cementerio.
Según la fiscalía, Carruthers y los hermanos James y Jonathan Montgomery cometieron el crimen con la intención de robar a una de las víctimas. Carruthers y James Montgomery fueron condenados a muerte en 1996. Jonathan Montgomery murió antes de cumplir su condena.
Otras ejecuciones fallidas en EU
El uso de la inyección letal en Estados Unidos ha fallado en varias ocasiones, en las que el personal médico no logra encontrar una vena adecuada. En estos casos extremos, las ejecuciones se detienen para evitar someter al reo a un dolor inconstitucional, aunque esto no significa que queden en libertad.
Los casos más destacados de esta situación son los siguientes:
- Thomas Eugene Creech: En febrero de 2024, el estado de Idaho detuvo la ejecución de este asesino serial (uno de los reos con más tiempo en el corredor de la muerte) después de que el equipo médico hiciera 8 intentos fallidos para insertarle una vía intravenosa. La orden de ejecución expiró y fue devuelto a su celda.
- Alva Campbell: En noviembre de 2017, el estado de Ohio detuvo la ejecución de este reo de 69 años. Durante 30 minutos, los verdugos intentaron colocarle el catéter en los brazos y la pierna sin éxito, tras lo cual el gobernador le otorgó un indulto temporal. Sus abogados habían advertido que sus problemas de salud harían el proceso muy difícil.
- Doyle Hamm: En febrero de 2018, Alabama intentó ejecutar a Hamm, quien padecía cáncer terminal y tenía venas severamente dañadas por años de uso de drogas intravenosas. Tras dos horas de dolorosos intentos (dejándole al menos 12 punciones), el estado canceló el procedimiento. En 2021, murió de cáncer.
- Romell Broom: En septiembre de 2009 en Ohio, el personal intentó durante dos horas encontrar una vena utilizable en brazos y piernas. Broom mostró tanto dolor que el gobernador tuvo que suspender la ejecución.