La-Lista de cómo identificar agua segura y de calidad
No toda el agua es apta para consumo humano. Foto: Wikimedia Commons

Tener acceso a agua de calidad es un derecho humano establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En noviembre de 2002 se reconoció que el agua potable y limpia es un recurso esencial indispensable para una vida digna.

De acuerdo con la ONU, además de la disponibilidad y la accesibilidad, hay una tercera característica que es vital: su calidad. 

Esta es La-Lista de claves para identificar agua segura y de calidad:

Por definición, el agua debe ser incolora (sin color), inodora (sin olor) e insípida (sin sabor). Sin embargo, no toda el agua es igual y la que llega de la naturaleza no necesariamente está limpia y potable. 

“Un agua potable, para la casa, ya sea para tomar o para hacer labores esenciales como bañarse, lavar los platos, la ropa, etcétera, necesita estar completamente limpia y transparente”, detalla el Doctor en Química, Carlos Rius (PhD) por la University of London.


9. El agua potable debe ser limpia

Por definición, el agua debe ser incolora (sin color), inodora (sin olor) e insípida (sin sabor). Sin embargo, no toda el agua es igual y la que llega de la naturaleza no necesariamente está limpia y potable. 

“Un agua potable, para la casa, ya sea para tomar o para hacer labores esenciales como bañarse, lavar los platos, la ropa, etcétera, necesita estar completamente limpia y transparente”, detalla el Doctor en Química, Carlos Rius (PhD) por la University of London.

8. No debe tener partículas suspendidas

El agua de la que nos abastecemos es agua de lluvia. “Pero la lluvia arrastra con todo lo que hay en la atmósfera: polvo, partículas suspendidas, incluso si hay virus o bacterias flotando”. 

7. Debe estar libre de contaminantes: inocua

Antes de llegar a nuestros hogares, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) realiza un tratamiento general para potabilizarla.

“Las ciudades requieren volúmenes muy grandes de agua, por lo que se potabilizan a través de un sistema de filtración (floculación con arena y grava). Después se procede a una cloración con hipoclorito de sodio o cloro gaseoso que burbujea y elimina patógenos”, explica Rius.

El problema en México es que, aunque el agua se potabiliza, en el trayecto a nuestras casas se vuelve a contaminar.

“En teoría, el agua que nos llega debería ser agua potable, pero en México rara vez podemos tomarla directamente de la llave ya que las tuberías no tienen el mantenimiento constante y adecuado,  por lo que van acumulando sedimentos y generando bacterias”, agrega el experto.

6.  El agua debe ser segura, ¿ya revisaste tu tinaco?

Pero no solo se contamina en los drenajes, también en los sistemas de tuberías y almacenamiento caseros.

“Otra fuente de contaminación son los tinacos y cisternas de cada casa. Idealmente hay que darles mantenimiento cada seis meses. Tenemos que lavarlos perfectamente y esterilizarlos con cloro porque contienen pequeñas cantidades de sedimentos”.

5. No debe contener microorganismos patógenos: cuidado con los filtros

Hay quienes usan filtros para tratar de obtener agua de mejor calidad. Sin embargo, no todos los sistemas son efectivos y también dependen del mantenimiento que se les de para evitar que se conviertan en reservorios de bacterias.

“En el mercado existen muchos tipos de filtros. Los de papel definitivamente no sirven porque son de celulosa, un polisacárido que pueden usar las bacterias para alimentarse. Son mejores los de polipropileno con pliegues. Sin embargo, va a pasar lo mismo, van a comenzar a pasar las bacterias”, advierte el químico. 

“El carbón activado puede absorber una gran cantidad de materia, los de cerámica también pueden ser efectivos porque se controla el tamaño del poro y hay otros sistemas más sofisticados que usan una combinación de filtros pero son pocos los de uso doméstico que cuenten con, luz ultravioleta u ozono.  Pero volvemos a lo mismo: depende de las condiciones en las que se utilice y su mantenimiento, de lo contrario sale contraproducente”.

4. Debe ser sin color, completamente cristalina

Según el doctor Carlos Rius, si el agua tiene color no la bebas.  “Si se pone verde quiere decir que se desarrollaron algas o material orgánico. Hay algunos lugares en la Ciudad de México, por ejemplo Iztacalco e Iztapalapa, en donde el agua es café. No es lodo, la razón es que tiene sales de fierro. Como en esa zona la mayor cantidad del agua es de pozos, es común que tenga metales disueltos.

“Sin embargo, cuando se utilizan pozos muy profundos, existe el riesgo de que elementos tóxicos como el arsénico se presenten. Hace poco fue muy sonado que en la región de la laguna se encontraron pozos contaminados con este metal pesado”, agrega el especialista.

3. El agua no debe tener textura

“Si el agua se pone babosa, quiere decir que hay una capa de bacterias, le llamamos biofilm y es una película biológica. Esa definitivamente no es potable”, dice el experto.

¿Rellenas tu envase en ‘rellenadoras de agua” mal llamadas, “purificadoras”? Es muy común que después de unos días el agua tenga ‘textura’.

“El problema de los lugares donde rellenan tus envases es que no tienen una regulación y control de calidad efectivos. No sabemos si hacen cambio de filtros, si tienen control microbiológico, o si la limpieza y mantenimiento de los equipos son adecuados. La única forma de saber que el agua es completamente pura es con un cultivo microbiológico”.

2. No debe tener sabor ni olor

De acuerdo con la American Water Works (AWW), en la Guía para diagnosticar problemas de sabor y olor del agua, la presencia de olor indica que hay cuerpos extraños en su composición. Principalmente son algas y bacterias, aunque también se puede percibir olor a “tierra”, o moho de la geosmina, bacterias que producen esporas, así como productos químicos artificiales. 

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa en el capítulo 15 de la Guía para la Calidad del Agua de Consumo Humano, que el sabor y el olor tienen origen en diversos contaminantes (químicos, orgánicos e inorgánicos), así como la corrosión o tratamiento del agua. “Se debe investigar la causa y consultar a las autoridades de salud pertinentes, particularmente si el cambio experimentado es sustancial o repentino”.

1. Agua purificada, una opción práctica y segura

Para asegurar que el agua sea realmente potable, la primera opción es hervirla o clorarla en cantidades adecuadas: “En la Ciudad de México se debe hervir por lo mínimo 10 minutos debido a la altura. También se pueden poner unas gotitas de hipoclorito de sodio y dejarlo reposar por 10 minutos”, enfatiza Rius.

Sin embargo, la opción más confiable, es el consumo de agua purificada de marcas reconocidas, debidamente certificadas y con procesos y estándares de calidad que brinden al consumidor la confianza de que es agua libre de sustancias extrañas a su composición natural.